Si hemos atisbado la percepción no dual, nuestra preocupación por la apariencia externa de la cosas se disuelve.
Entre más se disuelve nuestra preocupación con la apariencia externa de las cosas, nuestra fijación interna se disuelve, más desaparece nuestro sentido interno de concreción sólida. Entre más nos entrenemos en el estado despierto, más claramente veremos el mundo circundante como es: un juego de ilusiones carente de solidez.
Los grandes maestros que alcanzaron la realización podrían caminar sobre el agua, atravesar piedras y estar entre las flamas. Los elementos externos son meramente el fruto de la percepción oscurecida. Nadie sino nosotros los ha creado; por lo tanto, cuando nuestra fijación interna colapsa, su seudoexistencia colapsa junto con ella.
Todas las apariencias externas carecen de sustancia, como el humo y la niebla. Percibimos apariencias, pero solo como un juego mágico del oscurecimiento.
Original en inglés, aquí.
Traducción al español e imagen, mías.
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