La primavera en Cuernavaca y en Ciudad de México. También este blog está lleno de jacarandas, desde la primera vez que aparecieron hace un poco más de 16 años, en este poema, quizás un haikú of sorts, hasta las del más reciente equinoccio.
Las jacarandas son manchones morados salpicados por todos lados, incluso en el suelo, desde donde desprenden un aroma dulcísimo a medida que la flores caídas se van descomponiendo. He visto la fascinación de las hormigas llevándoselas a su hormiguero. ¿Quizás para alimentar a su reina?
Las flores de jacaranda se vuelven navecitas a la deriva sobre el agua de la alberca. Suelen ir acompañadas de sus hojas minúsculas o de otras flores, como flores de mayo o bugambilias. Este año, se han juntado con los pétalos de flores de tabachín, lo cual es raro, porque la floración de los dos árboles no solía coincidir.
Este año también hay racimos secos de jacarandas en diferentes lugares de mi casa. He tenido la suerte de encontrar esos racimos recién caídos (en general caen las flores individualmente) y los he recogido. Algunos los puse entre las páginas de un libro para secarlos y mandarle las flores a alguien que quiero.
Hace 8 años conté acá la historia de la llegada de las jacarandas a tierras mexicanas y cómo en la mayoría de los países son agudas (jacarandás) y no graves como aquí. Las jacarandas me recuerdan y mantienen un vínculo sutil con mi amiga Ángela (aka Brili), a cuya sobrina creo que también le gustan y cuando era niña las llamaba, si mal no recuerdo, cacarandas.
A veces hay jacarandas con visitas: avispa, abejorro, colibrí, tortolita o luna. O reflejos de jacarandas en al alberca del fondo del condominio donde vive una señora jacaranda de varias décadas de vida.
Hoy no recuerdo qué fue lo que me llevó a empezar esta entrada hace unos días. Será el puro gusto por las jacarandas, que alguna vez me celebrara Adrián pintándome una para un cumpleaños; aún cuelga en la sala de mi casa. Como más me gustan es cuando están llenas de flores y sin hojas. Imagino a algún visitante de otro planeta fascinándose por los árboles morados de la Tierra.
Dejo algunas imágenes más de jacarandas en abril como despedida, porque en breve los árboles morados volverán a ser verdes con esferas planas colgantes, cuando maduren sus semillas, semillas de corazón blanco o café al centro.





