martes, 27 de octubre de 2026

arañas otoñales


para Valentina, a quien tanto le gustan


La definición que da la RAE del sustantivo femenino "araña" es imperdible, un cuento o un poema casi:

Del lat. aranea.

  1. f. Arácnido con tráqueas en forma de bolsas comunicantes con el exterior, con cefalotórax, cuatro pares de patas, y en la boca un par de uñas venenosas y otro de apéndices o palpos que en los machos sirven para la cópula. En el extremo del abdomen tiene el ano y las hileras u órganos productores de la seda con la que tapiza su vivienda, caza sus presas y se traslada de un lugar a otro.

Yo no sabía tanto, por supuesto. Yo las veo, incluso las busco, y las fotografío, sobre todo en este época. Parece ser que el otoño es su temporada de reproducción y de aprovechar el buen tiempo antes de buscar refugio cuando lleguen los fríos invernales. 

Como este año ha estado raro en cuanto a clima —aún más raro, cada vez más raro—, con pocas lluvias cuando debían —y la consiguiente pérdida de cosechas— y demasiadas cuando ya no debían, las arañas de la época llegaron más tarde. Me tuve que poner a buscarlas, cuando suelo encontrarlas naturalmente. Así la vida.

Y las encontré.

Mucho más arriba que otros años, aunque no sepa interpretar el fenómeno. Aquí las muy grandes, de patas muy grandes, con sol y sin sol. Estas son las que le provocan mucho miedo a mi querido Bruno, que hereda la aracnofobia de su mamá:






Y luego, mi favorita, la araña de tocado amarillo, como siempre la he llamado yo, aunque ahora me entero que más que tocado es caparazón y se trata de una araña panadera o araña tejedora espinosa. En las fotos de este año no sale muy bien porque también tejió su telaraña muy arriba, pero se la distingue y el sol ilumina su seda: 




Y recordé que hace unos años logré tomar un video de una de estas maravillas tejiendo su tela y me di a la tarea de encontrarlo y lo logré. Tristemente supera el tamaño permitido en blogger, así que dejo aquí algunos retratos de aquel entonces  si alguien quiere verla en acción que se pase por mi página de feisbuc (aquí ella tejiendo): 





lunes, 26 de octubre de 2026

Invitado: Dzogchen Ponlop Rinpoché

 



NO LE TEMAS A NINGÚN CAFÉ

Me encuentro alejándome 
Del miedo mismo que prometí enfrentar.
¿Cómo podemos ser verdaderos amigos 
Cuando no te conozco en verdad? 

¿Cómo puedo amarte de veras 
Cuando tengo tantos conceptos sobre ti? 
¿Puedo invitarte a un café 
Por un expreso totalmente espectacular? 

¡Sigue hablando, sigue hablando! 
Quiero escuchar tus historias. 
Quizás no sea aún un oyente perfecto
Pero este café me da esperanza. 

El barista es genial y el expreso, caliente y genuino 
¿Así que cómo podríamos no disfrutarlo y despertar? 
¿Te puedes imaginar al Buda entrando? 
Diciendo: "Latte de té verde, por favor". 

dpr | 07-09-2009 | café Coffee of Dream, Seúl



Original en inglés, aquí.
Traducción al español, mía.

domingo, 25 de octubre de 2026

o.l.v.i.d.a.r / dejar de recordar


Según la RAE:

Del lat. vulg. *oblitāre, y este der. del lat. oblītus, part. de oblivisci.
  1. tr. Dejar de retener en la mente algo o a alguien. Olvidé su nombre. La enfermedad provocó que olvidara a sus hijos. U. t. c. intr.
  2. tr. Dejar de tener en cuenta algo. Olvida lo dicho.
  3. tr. Dejar de hacer algo por descuido. Olvidé cerrar la puerta.
  4. tr. Dejar algo o a alguien por descuido en un lugar. Olvidé el sombrero en casa. U. t. c. prnl. expr. Me olvidé al niño allí.
  5. tr. Dejar de tener afecto o estima por alguien o algo. Me olvidaste muy pronto.

O sea que, en común, todas estas definiciones tienen el "dejar". Y este, según la RAE, tiene 22 acepciones (!) y aparece en 24 frases afirmativas y en 4 negativas. Me quedo, para el propósito de hoy, con las primeras 2 acepciones:

Del ant. lejar, y este del lat. laxāre 'aflojar', infl. por dar.

  1. tr. Soltar algo.
  2. tr. Retirarse o apartarse de algo o de alguien.

Y todo esto a propósito de una experiencia de hace casi una semana, cuando amanecí sin internet. Claro, entré en pánico, sobre todo porque tenía que fungir como asistente de una clase en línea. No sucedió.

Apagué y encendí el módem. Nada. Lo reseteé. Nada. Al final me fui a la oficina de teléfonos de méxico donde aproveché para pagar mi recibo y preguntar sobre la falta de internet. Ahí me enteré que había habido una falla masiva en mi zona. Parece que alguien en la madrugada cortó la fibra óptica. Será cuestión de unas 4 o 5 horas, me informaron, pero hoy queda resuelto.

Doble alivio: 1) volvería a tener internet relativamente pronto (y no era un problema mío nomás) y 2) durante unas horas, era libre de él.

Aproveché esa libertad para resolver un pendiente: reactivar mi línea celular (la de mi pequeño teléfono tonto), suspendida por falta de registro. Entonces me lancé al centro comercial más viejo de Cuerna y el más agradable, if you ask me. Reactivé mi línea y me compré montones de comfort food: delicias libanesas en el restorantito al que vamos hace casi 30 años (arroz con fideo, jocoque líquido, jocoque sólido, hummus, babaganoush, baclava y maamoul de dátil), un par de barras de chocolate con frambuesa y una calaverita de chocolate blanco pintado de naranja para la próxima ofrenda. Difícil para el malestar emocional resistir este embate de consuelo.

Fotografíe varias calacas que adornan la plaza y papel picado y ojos de dios:










Y emprendí el regreso a casa.

Cuando llegué, el internet había vuelto, según demostraban los foquitos verdes en mi módem. Qué felicidad y qué tristeza. Pero la reconexión no fue tan rápida. Mi laptop nomás no quería reconectarse. Parecía una falla del wifi. La viejita de escritorio, conectada directamente al módem, no tuvo problema. Intenté localizar a mi técnico de cabecera. Nada. Llamé a telmex 2 veces y entonces medio colegí que el problema había sido resetear el módem, que volvió a valores de fábrica y perdió la contraseña personalizada que tenía, algo que intuí desde el principio.

La cosa fue que por más que intentaba buscar la manera de que la lap me pidiera la contraseña, ella se aferraba, aparentemente, a la contraseña anterior y, claro, no podía conectarse. Cualquier parecido con mis estrategias relacionales es pura coincidencia...

Algo me dijo la señorita de telmex sobre que mi compu tenía que olvidar la otra contraseña. Algo había yo visto pero no entendía. Entonces le pregunté a san gugle y me explico el procedimiento. Pero en mi lap, en la configuración de wifi pues, no aparecía la opción "olvidar" sino "dejar de recordar". 

El asunto se resolvió y yo me quedé contemplando la posibilidad de "dejar de recordar" en lugar de "olvidar": amores pasados, amistadas que ya no lo son o que son de otra manera, modos de relacionarme que ya no funcionan. "Olvidar" parece requerir un esfuerzo demasiado parecido al de aferrarse a alguien o a algo, como un puño cerrado. "Dejar de recordar" me parece más como abrir el puño y dejar que de la palma de la mano se deslice lo que queremos dejar ir, sin mayor esfuerzo, sino con un sentido de relajación e incluso de disfrute.

Ahora a poner en práctica las instrucciones del guru que se manifestó como apariencias simbólicas a través de mi laptop y su configuración de wifi.

O a intentarlo por lo menos...



jueves, 22 de octubre de 2026

Pequeño monólogo vecinal


Estoy en el baño y escucho por la ventana a mi vecina de arriba. Primero pienso que habla con uno de los gatos callejeros que vagan por el condominio, aunque se me hace raro que el felino haya subido 4 pisos. Sigo escuchando y entonces colijo (como diría mi amigo Horacio) que habla con su perro, muy probablemente el cachorrito con el cual la he visto en brazos desde hace unos días. No hay ninguna respuesta del lado de la mascota:


—¡vámonos!

— (...)

—¡órale!

— (...)

—¡sáquese!

— (...)

— no puedes tomar agua de ahí

— (...)

—¿quieres agua?

— (...)

—dime que quieres agua


A lo mejor no sabe que los perros no hablan.

Recuerdo que mi mamá decía que la razón por la cual los perros se persiguen la cola era porque en alguna época sí hablaban y luego perdieron esa capacidad. Alguien (no sé si se sabía quién) profetizó que las instrucciones para que recuperaran el habla habrían de encontrarlas en la cola de alguno de ellos. Se supone que todos los perros saben esto y por eso buscan las preciadas instrucciones en su cola. 

Quizá sea el cachorro de mi vecina el que las encuentre...


martes, 20 de octubre de 2026

she'll hang the baskets

 



She'll hang the baskets on the walls
Don't you know I've seen it all before? She'll hang the baskets on the walls But I've seen it all before heard the slamming of the door Come summer come fall come winter There'll be baskets on the floor He'll go to buy her turtle wax but in his mind he won't be coming back She'll hang the baskets on the walls But I've seen it all before heard the slamming of the door Come summer come fall come winter There'll be baskets on the floor But I've seen it all before heard the slamming of the door Come summer come fall come winter There'll be baskets on the floor She'll hang the baskets on the wall She'll hang the baskets on the wall


helplessly hoping (again)

 



Helplessly hoping her harlequin hovers nearbyAwaiting a wordGasping at glimpses of gentle true spirithe runs wishing he could flyonly to trip at the sound of good-bye
Wordlessly watching he waits by the window and wondersat the empty place inside
Heartlessly helping himself to her bad dreams he worriesdid he hear a good-bye or even hello
They are 1 personThey are 2 aloneThey are 3 togetherThey are 4 for each other
Stand by the stairway you'll see something certain to tell youconfusion has its cost
Love isn't lying its loose in a lady who lingerssaying she is lost
And choking on hello
They are 1 personThey are 2 aloneThey are 3 togetherThey are 4 for each other

jueves, 15 de octubre de 2026

Invitada: Pema Chödrön


Ya tenemos todo lo que necesitamos. No hay necesidad de mejora personal. Todos estos viajes que nos echamos encima —el miedo potente de que somos malos y la esperanza de ser buenos, las identidades a las que nos aferramos tan profundamente, la rabia, la envidia y las adicciones de todo tipo— nunca tocan nuestra riqueza básica. Son como nubes que tapan temporalmente el sol. Pero todo el tiempo nuestro calor y brillantez están justo ahí. Esto es quien realmente somos. Estamos a un abrir y cerrar de ojos del despertar pleno.  


atardecer espectacular con luna nueva: ayer


Original en inglés, aquí. Traducción al español e imagen, mías.


miércoles, 14 de octubre de 2026

Invitado: Dzogchen Ponlop Rinpoché


Para descubrir tus preguntas reales, tómate un tiempo fuera. Deja de ver hacia adelante, adonde estás yendo, o hacia atrás, donde has estado. Cuando te detienes, hay un sentido de no ir a ningún sitio. Hay un sentido de hueco, lo cual es un alivio tremendo. Puedes simplemente respirar y ser quien eres. 



Original en inglés, aquí. Traducción al español e imagen, mías.


martes, 13 de octubre de 2026

gotas floridas


Salí a caminar y me encontré con el flor de mayo al fondo del jardín del fondo lleno de gotas de lluvia. Y florecido otra vez.

Saqué varias fotos y mi camarita rosa, como otras veces, captó lo que mis ojos no vieron.




¡Gotas florecidas!

Y entonces pensé en Milarepa, el yogui tibetano por excelencia, que en una ocasión se refugió en un viejo cuerno de yak durante una tormenta de granizo. 

Así las perfumadas flores rosas dentro de transparentes gotas de lluvia.

Un mundo dentro de otro mundo, más allá de lo que concebimos como posible.


domingo, 11 de octubre de 2026

balcón 2


De balcones hablo mucho, aunque esta sea apenas la segunda entrada que lo lleva en el título. (La primera, de hace casi 9 años, la encuentras aquí).

Al vivir en un departamento, los balcones, el mío y los de mis vecinos, son portales al mundo a mi alrededor. Umbrales de entrada y de salida.

Desde que nos mudamos a este departamento (hace ya 21 años), en el edificio F, llené el balcón de plantas, en el piso y en el antepecho, pretil o barandilla (qué lindas palabras estas tres, ¿no?). Esos seres vegetales venían conmigo de varias vidas anteriores, compañeros fieles para el inicio de una nueva.

Años más tarde, con un cambio de administración, se dispuso que no podría haber plantas en los balcones, o sea, en los antepechos, barandillas o pretiles, dizque por motivos de seguridad, o sea, el riesgo de que alguna cayera hacia afuera durante un temblor.

Yo he pasado ya varios temblores en este departamento y aunque llegaron a caerse cosas dentro de mi casa en el del 2017, nunca se ha caído ninguna plata, ni hacia adentro ni hacia afuera. Así, que me rehusé a quitarlas, aunque tuve la precaución de ponerlas lo más al borde posible del lado interior del pretil. En algún momento, me hicieron firmar un documento donde me hacía responsable de cualquier cosa que sucediera con mis plantas del balcón. Y lo firmé, claro.

Somos unos cuantos quienes tenemos plantas en la barandilla del balcón, doña Pina entre ellos, por supuesto. Hay quienes tienen una o dos macetas y la mayoría los tiene pelones (pobres). 

Eso sí, hay vecinos muy comprometidos con decorar sus balcones según la época del año, sobre todo a partir de septiembre, nuestro mes patrio. Hay uno en especial, en el segundo piso del edificio C, que tiene un gusto impecable. Este año celebró la mexicanidad solo a través de la iluminación bicolor, jugando con el blanco de sus persianas. Me pareció hermoso:


Ahora ya empezaron a prepararse para las festividades de finales de octubre y principios de noviembre, a saber, halloween y muertos:


Pero esto es solo el comienzo. Estoy segura de que la decoración con estos motivos se seguirá desarrollando a lo largo del como en años anteriores. De momento esas calabazas calavera sonrientes e iluminadas en un entorno naranja son un muy buen comienzo. 

Este es, sin duda, el balcón que se lleva el premio mayor cada año. Hay otros simpáticos, pero nunca tan creativos ni comprometidos, como el de los vecinos a cuyo departamento da mi habitación:


Entre más desenfocado, mejor se ve, la verdad.

O el de los papás, en el departamento de al lado, que gana bastante cuando hay sol y se hacen sombras:

O uno del último edificio, que fotografié desde lejos, desde mi propio balcón:


Bonitos tonos y poco más. 

Yo por mi parte, no decoro mi balcón. De hecho, acabo de quitar dos móviles: uno de peces de madera (quedó solo un pez solitario) y otro de gallinas de barro, porque me preocupó que los desgastados hilos que los sostenían provocaran que alguien saliera herido cuando se reventaran. Pero siempre estoy ajo avizor a los balcones vecinos.

Seguiré reportando.