Ayer que salí a caminar me detuve, como siempre, frente al rosal de mis vecinos de la planta baja del penúltimo edificio. En realidad son de menos tres rosales entrelazados: uno de rosas carmesí, otro de rosas color casi vino y uno tercero, que recién descubrí, de rosas blancas. (Off-white dirían mis papás y yo descubro que en español a ese tono se le llama "blanco roto".)
reflejos en juego
sábado, 11 de abril de 2026
rosa blanca
viernes, 10 de abril de 2026
Invitados: Tsoknyi Rinpoché (1) y Alan Watts (2)
La mejor manera de describirlo es como un sentido muy básico de bienestar que, si se nutre apropiadamente, puede expandirse hacia una afinidad con todos los demás seres vivientes.
| corazones vegetales |
Tú no eres el papel que juegas. Eres algo más profundo que eso. Así que vete al bosque o a algún lugar solo en la naturaleza, sin compañía, y averigua quién eres realmente. Y cuando ya no te confundas a ti mismo con tu cuerpo temporal particular, sino que te identifiques con el proceso íntegro de la naturaleza y todo el cosmos, sucederá algo chistoso: vendrá la muerte y no encontrará a nadie que matar.
jueves, 9 de abril de 2026
Invitado: Tulku Urgyen Rinpoché
Entre más se disuelve nuestra preocupación con la apariencia externa de las cosas, nuestra fijación interna se disuelve, más desaparece nuestro sentido interno de concreción sólida. Entre más nos entrenemos en el estado despierto, más claramente veremos el mundo circundante como es: un juego de ilusiones carente de solidez.
Los grandes maestros que alcanzaron la realización podrían caminar sobre el agua, atravesar piedras y estar entre las flamas. Los elementos externos son meramente el fruto de la percepción oscurecida. Nadie sino nosotros los ha creado; por lo tanto, cuando nuestra fijación interna colapsa, su seudoexistencia colapsa junto con ella.
Todas las apariencias externas carecen de sustancia, como el humo y la niebla. Percibimos apariencias, pero solo como un juego mágico del oscurecimiento.
miércoles, 8 de abril de 2026
aleatorio, random pues 4
Cuando duermo, sobre todo si me despierto a media noche y me está costando volver a conciliar el sueño o si me quiero dormir un ratito más en la mañana después de alguna ida al baño, me hago una especie de nidito en la cama: un almohada pequeña pegada a la espalda (duermo de lado) y Peludín (mi oso de peluche del UNICEF [era de Santiago]) abrazado enfrente. La sensación de contención ayuda. Casi siempre. Descubrí esta estrategia después de que naciera Santiago y mis patrones de sueño cambiaran drásticamente.
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Una amiga me felicitó por correo electrónico y me preguntó cómo sentía la confluencia entre mi cumpleaños y el domingo de pascua. Le contesté que estoy acostumbrada a cumplir años en semana santa o cerca de ella, así que no le doy especial importancia. Sé (y creo que ya lo conté en este espacio) que nací un viernes de dolores y por suerte no me pusieron ese nombre (como sugería mi abuelo materno) sino el de la mamá de mi mamá.
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Ahora que sé que tienes muchos más tatuajes de los que yo alcanzaba a ver en nuestras reuniones virtuales, tengo nuevas fantasías.
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Yo soy de las personas que pone el papel de baño con el extremo del papel colgando hacia adelante, no pegado a la pared. De niña me imaginaba que así se veía el pelo largo de una chica. Cuando lo ponía al revés, me imaginaba que era su cara. A saber por qué una cara sin rasgos. En internet dice (en una visión creada por IA, que, dicho sea de paso, abomino) que el primero es el correcto mientras que el segundo no lo es y da razones. Qué manías maniqueas que tenemos.
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También de chica jugaba, después de bañarme, a ponerme la toalla cubriéndome la cabeza y dejando que cayera hacia atrás e imaginaba que era monja mientras me veía en el espejo. Mejor ni tratar de averiguar por qué.
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martes, 7 de abril de 2026
momentos cumpleañeros 2
| flores de cera un par de días antes |
Este cumple se me antojaba porque fueron los 63 y yo nací en (19)63. Además 6 + 3 = 9 y el 9 es un número que me gusta. Tengo predilección por los números nones, aunque ya debería de saber que comprar algún billete de lotería con cualquier terminación impar no suele dar el resultados esperado.
Ahora tocó en Cuerna y se esparció por varios días, entre amigues y amores, que igual son lo mismo...
Después del grupo de escritura de los sábados, la víspera:
viernes, 3 de abril de 2026
Invitado: Jamgon Kongtrul Lodro Thaye
Todo samsara y nirvana son tu propia mente;
No surgen de nada más en lo más mínimo.
Todo, tal como gozo y sufrimiento, bueno y malo,
Alto y bajo, son los constructos conceptuales de la mente.
Si tu mente es pura, eres el buda:
Donde sea que vivas es un reino puro;
Lo que sea que hagas es desde el estado de dharmata;
Lo que sea que aparezca es el despliegue de joyas de sabiduría.
Si tu mente es de una naturaleza impura,
Hallarás defectos aun en los budas,
Te enojarás aun con tus padres,
La mayoría de las cosas aparecerán como si fueran tus enemigos.
| appearance emptiness |
Original en inglés, aquí. Traducción al español e imagen, mías.
jueves, 2 de abril de 2026
Invitado: Mingyur Rinpoché
miércoles, 1 de abril de 2026
el olor de la lluvia
el olor de la lluvia entra por mi balcón
y me huele a ti
no tengo idea por qué
porque la lluvia, tú y yo nunca hemos estado en el mismo lugar
porque tú y yo estuvimos juntas sin saberlo
porque tú y yo quizá nunca volvamos a estar en el mismo lugar
pero el olor de la lluvia
me huele a ti
y no tengo idea por qué
martes, 31 de marzo de 2026
Invitada: Jetsunma Tenzin Palmo
Una vez cuando estaba en Tailandia —recién me había ordenado hacía unos cuantos meses— me encontré con una princesa tailandesa. Ella me invitó a ir y quedarme en su finca junto al mar. Tenía una propiedad muy hermosa y me ofrecieron una pequeña casa tailandesa de teca pulida en medio de un lago de lotos y dos sirvientes para ocuparse de todas mis posibles necesidades. A dos minutos a través de huerto de mangos, había una playa plateada con palmeras, agua profundamente turquesa y nadie más: era una playa privada. Me empecé a sentir culpable. Pensé: "Aquí estoy, una monja que ha renunciado al mundo y ¡mira esto!". Le dije a la princesa: "Me siento muy incómoda en esta situación". Ella respondió: "¿Por qué? Tú no lo pediste , no trataste de maniobrar las cosas para obtenerlo. Todo ha simplemente llegado a ti. No va a durar mucho tiempo, pero mientras esté aquí, simplemente acéptalo. Cuando las cosas llegan a ti, está bien. Y cuando las cosas no llegan a ti, también está bien".
Esa ecuanimidad de la mente es lo importante. Podemos ir hacia el lado opuesto y solo sentirnos satisfechos cuando las cosas se ponen difíciles y empezar a sentirnos culpables cuando las cosas van bien. La mente humana es muy tramposa. Es esa ecuanimidad: cuando las cosas van bien, lo aceptamos; cuando las cosas no van bien, también lo aceptamos. Eso es una gran libertad de la mente.
lunes, 30 de marzo de 2026
Historia de un abejorro
A mí me gustan los abejorros (m. Insecto himenóptero, semejante a la abeja pero más grande, de cuerpo velludo, generalmente negro y con bandas amarillas, que produce un zumbido al volar y vive en enjambres poco numerosos) y los fotografío cuando se acercan a las flores a libar o a mi balcón buscando flores para libar (una vez). A veces tengo suerte y mi camarita rosa los captura. Otras, no. Tengo incluso uno a la puerta de mi altar junto a mis maestros.
Hoy salí a caminar y cuando le estaba dando la vuelta a la alberca del fondo (en la que me gusta nadar), me di cuenta de que un abejorro (de los todo negros que son los que viven por donde yo vivo) iba flotando a la deriva. Pensé que estaría muerto ya, pero una nunca sabe, así que me fui a buscar algo con qué rescatarlo. Estaba algo alejado de la orilla. Volví con una ramita de jacaranda, de esas delgaditas de un lado y más anchas del otro de donde penden las diminutas hojas del árbol.
Acerqué el lado delgado para atraerlo hacia mí y se movía, pero no se agarraba. Tampoco con el lado más grueso. Entonces pensé: con la mano, rápido, que si no va a acabar por ahogarse. Metí la mano derecha al agua y lo pesqué y al salir del agua, me picó (claro). Fue un piquete corto y punzante, pero aguantable. Permití que el abejorro se subiera a la ramita y lo lleve a un lugar con sol alejado del agua para que se repusiera.
Seguí caminando, pero el dolor del piquete aumentaba. Entonces recordé el maravilloso consejo del maravilloso doctor Lima, antiguo pediatra de Santiago: siempre ten ablandador de carnes a la mano (de ese que se usa en la cocina) y cuando les pique un alacrán, haz una masa con el ablandador y algún líquido (agua, saliva, lo que haya) y aplícalo sobre el piquete; como el ablandador rompe las proteínas y el veneno es una proteína, eso lo desintegrará. Supuse que lo mismo sería aplicable para cualquier otra bicho y funcionaría como me había funcionado hace años con un presunto piquete de alacrán. Interrumpí la marcha (la falange del dedo corazón me estaba doliendo bastante) y volví a casa a poner en práctica la receta de Lima.
En el momento en que apliqué el ablandador con agua sobre el piquete, el dolor empezó a ceder y no se siguió inflamando.
Entonces retomé la caminata y me acerqué al sitio donde había dejado al abejorro. Por fortuna, sobre todo suya, ya había volado. Y yo pensé que tenía dos caminos posibles de reflexión:
1) Esto me pasa por andar sacando bichos del agua, sobre todo con la mano. Deseché esta senda, con sabor a regaño de abuela.
2) El pobre bicho estaba asustado, muriendo, y tuvo una reacción instintiva al contacto con algo desconocido. Opté por quedarme con esta opción y le deseé que fuera feliz y estuviera libre de sufrimiento.
Siempre podemos optar por alguna versión parecida a esta segunda, en vez de arrepentirnos de un acto compasivo y seguir generando enemigos a nuestro alrededor.
Aquí el bicho en proceso de secado:





