sábado, 22 de agosto de 2026

CDMX


La Latino

Yo le sigo diciendo "de efe", porque es allí donde yo nací: en el DF, en el defectuoso, en el Distrito Federal o México DF. Ciudad de México, o peor CDMX, no me dice nada. Me resulta ajeno, como de alguien más. También me puedo referir a la megalópolis meramente como "México", pero hoy hay a quien eso le resulta confuso.

el Monumento a la Revolución

En fin, que el pasado fin de semana me fui de "vacaciones" al DF. Estuve de visita con mi amiga más antigua (como dice ella y es cierto, desde los primeros años de la primaria; antes decía "la más vieja" pero hemos rectificado): Pilar (Pili pa los cuates), quien se encargó de organizarnos unos días de actividades típicas capitalinas: cine (no se pierdan Cocodrilos, que llega a la Cineteca Nacional el 25 de septiembre), teatro, museo, comidas, exposición de joyería (ámbar chiapaneco y un joyero audaz y carismático) y exposición (maravillosa) de cerámica/escultura de Elena Somonte, comadre de Pilar. También hubo comida india (buenísima), continentales y reencuentro con otras amigas. ¿Qué más se puede pedir?

echando la siesta en Arcos de Belén

El domingo nos lanzamos a La Lagunilla, primera vez para mí. Caminar por los puestos del famoso mercado (supongo que parecido al Rastro madrileño que la pandemia me impidió conocer) fue como volver al mundo de mis papás, sobre todo el de él: antigüedades, muebles, adornos, que podrían haber sido suyos. Me pregunto por qué mi papá, con su pasión por el centro de la ciudad y los objetos antiguos y el arte y la ropa nunca me llevó a La Lagunilla. Sería un escenario de su otra vida, quizás. 

Me hubiera comprado una pareja de elefantes pequeños, de cerámica brillante con un diseño sencillo (¿minimalista?) y curvo en rojo y blanco y blanco y rojo. De los 70, dijo la dueña del puesto. Como de película vieja de Jane Fonda de joven. 

el reloj de Bucareli
(regalo del último emperador chino, Puyi, con motivo del primer centenario de nuestra independencia)

Andar por el DF siempre tiene para mí un sabor a viaje en el tiempo. Hace 30 años que no vivo allá y tengo más recuerdos que otra cosa. Cuando voy ahora, se me queda un pie en el pasado y aunque lo disfruto, no volvería a vivir allá. Ya no sabría cómo.

el segundo piso del Perifércio, de regreso a casa de Pili

El último día fue de andar por el centro hasta llegar a la Academia de San Carlos, al lado de Palacio Nacional (para la expo Temporal de Elena). Como otra vida. Como otro mundo: lleno de gente y con la posibilidad de comprar algo a cada paso, muchas veces en la calle misma (desde jengibre fresco de tamaño espectacular, hasta calcetines, 3 encendedores por el precio de 1 o frascos gigantes de crema Teatrical, de la rosa, con olor a mi tía Olga y a la abuela de Pilar).

El Caballito de Sebastián en Reforma

Me acuerdo que cuando estudiábamos en La Moderna, habrá sido en la secundaria, nos dejaron hacer un trabajo sobre el primer cuadro de la ciudad y su arquitectura y su historia. Fue mi papá quien nos llevó a mí y a mi equipo, cuyos integrantes ya no recuerdo, a hacer el recorrido y a sacar fotos de las de antes, con cámara y rollo que luego había que esperar a revelar. Hoy uso una cámara digital, cuyo contenido tengo que pasar a la compu antes de poder compartir. Mi vocación vintage. Qué se le va a hacer.

atardecer desde la cafetería del Liverpool del centro, en el 7o piso, donde nos refugiamos de la lluvia
(con todo y La Latino otra vez)

¡Gracias, Pili!
Casi lista para la que sigue.


viernes, 21 de agosto de 2026

Invitado: Dzongsar Jamyang Khyentse Rinpoché


Desearle felicidad a quienes te han lastimado~

Cada uno de nosotros ha sido lastimado por personas que hemos querido y aunque podamos insistir en que lo hemos olvidado todo, rara vez lo hemos hecho. Para ayudar a calmar cualquier dolor persistente, visualízalos en el lugar de honor y mientras das pie a bodhichitta,* deséales todo lo que es bueno. Si pensar en ellos sigue siendo doloroso, es una señal de que no has soltado el sentimiento de que te han agraviado. Trata de no enfocarte en ello. En cambio, admite ante ti mismo que aún te estás aferrando a tu dolor. Entonces concéntrate en desearles toda felicidad y anhela asumir tú mismo todos sus sufrimientos. Y ten muy presente que para aquellos que están comprometidos seriamente con la práctica del dharma, las relaciones difíciles proporcionan el suelo más fértil para esa práctica.

*una mente que se esfuerza por alcanzar la iluminación y está imbuida con la motivación compasiva de ayudar a otros (aquí puedes leer más sobre ello en inglés)

unas flores chimaleñas para ti, también

Original en inglés, aquí.
Traducción al español e imagen, mías.

jueves, 20 de agosto de 2026

Invitada: Roshi Joan Halifax


De Unfinished Vow ["Voto inconcluso", un ensayo de la autora]: Seamos inquebrantablemente claros sobre lo que la destrucción de Gaza no es. No es una pena privada que haya que manejar con ejercicios de respiración. No es una crisis de salud mental en los corazones individuales de los palestinos. Un niño muriendo de hambre bajo el bloqueo no tiene un trastorno de apego. Una madre tratando de sacar a sus hijos de los escombros no carece de resiliencia. Esto es sufrimiento impuesto, en la frase de Coates, sufrimiento con autores, presupuestos, cadenas de suministro y votos. Psicologizarlo o espiritualizarlo como la tragedia general de samsara es convertirse en cómplice silencioso de ello. Cuando la palabra genocidio debe decirse, y hay momentos en que debe decirse, nombra precisamente esto: sufrimiento que es colectivo en su imposición y que, por lo tanto, solo puede atenderse colectivamente: a través del atestiguamiento, a través de la protesta, a través del rechazo, a través de la solidaridad, a través de la protección de los vulnerables, haciendo que los perpetradores rindan cuentas. Hubo rabinos e imanes y sacerdotes y maestros budistas entre quienes dijeron esto públicamente, y yo fui uno de ellos, porque el silencio es, también, una postura.  


Original en inglés, aquí. Traducción al español, mía.


jueves, 13 de agosto de 2026

l u c i é r n a g a s


Apenas dos apariciones de luciérnagas en casi 17 años de este blog: aquí (en un poema de desamor, desilusión, decepción de hace un pelín más de 11 años) y acá (en un texto sobre cosas efímeras de hace casi un año). Hacía siglos que no veía luciérnagas. En una parte de mí creía que ya nunca las iba a volver a ver y, oh sorpresa, el primer finde semana de agosto en Chimal, nos reencontramos las luciérnagas y yo (no que para ellas significara algo, o quizás sí...). 

Salimos al jardín con mi comadre, que iba a guardar a su gallo, y nos dijo: "Es la hora de las luciérnagas: cuando empieza a anochecer, pero aún hay luz". (Y yo que pensaba que había que buscarlas en la oscuridad.) Y de pronto se encendió una lucecita allí y se apagó, y luego otra allá y se apagó, y luego otra y otra y otra. Me volví a sentir niña: maravillada del fenómeno. Llamé a Santiago, pensando que quizás nunca las había visto. Me aseguró que sí y se quedó también a ver el espectáculo conmigo y con Yare. (Al día siguiente repetiríamos con Ángeles, quien también las ve en su casa y también se maravilla.)

Esa primera tarde noche, descubrimos que una de ellas estaba en el piso, desde donde seguía prendiéndose y apagándose. Fuimos por ella y la sostuvimos en las manos. Aquí un par de fotos que hizo Yare de las mías, mientras el bicho maravilloso nos regalaba su luz:



Después de la sesión de fotos y de preguntarnos por el bienestar del insecto, que parecía incapaz de seguir volando, lo posamos en una planta, donde yo le tomé una foto menos nítida, más abstracta, digamos:


Recordé que de niña, las veíamos y perseguíamos mi hermano y yo en el jardín de la casa de mi abuela Rosa. En alguna ocasión las atrapamos y las metimos en un frasco de vidrio. Luego las habremos soltado (espero). Y mis recuerdos de luciérnagas se desvanecen allí, en la casa de Jalisco 222 antes 800. He visto fotos en internet de lugares, en Japón quizás, donde han fotografiado miles y aparecen como múltiples trazos luminosos sobre un espacio oscuro, pero nada que ver con la experiencia viva, aunque hayan sido pocos bichos los que rondaban el jardín de mi comadre.

Qué dicha de reencuentro.
 

miércoles, 12 de agosto de 2026

tres...cero


caras de infancia

Y así, changuito, llegas al tercer piso.

Uncanny, if you ask me.

Así describía este cumpleaños tuyo en un texto que salió hace un par de días en el grupo de escritura de los lunes. El tema era colapso o estado colapsado y lo que me vino a la cabeza fue un berrinche homérico que hiciste a los 2 o 3 años en la terraza de un McDonald's en Plaza Cuernavaca adonde habíamos ido de paseo con tu papá. El colapso fue la técnica de dejarte caer como peso muerto para evitar que te alzáramos con rapidez y luego patalear y revolverte de un lado a otro en medio de una sinfonía de gritos y llanto. También sorprendente, misterioso, asombroso, increíble, raro, extraordinario, inesperado, si me lo preguntas.

Uncanny.

Así, en el mejor de los sentidos, podría describir mi vida contigo.

Este último año llegamos por fin a terapia para aclarar patrones poco sanos entre nosotros. La terapeuta comentó que no era común atender a madre e hijo en un espacio como ese ni atestiguar una relación como la nuestra: cercana, honesta, amorosa. Y nos acompañó para seguir encontrando los caminos de la independencia en nuestro vínculo como adultos. Gracias por compartir el lugar y el tiempo.

Este último año reanudaste los estudios de Letras Inglesas y te ves contento, entusiasmado, comprometido. Yo me alegro.

Este último año, hemos retomado, muy recientemente, el proyecto de comunidad, con Yare y con quien se vaya sumando: familia, familia escogida, amigues. Un espacio de convivencia donde buscamos trascender la individualidad sin borrarla. Acompañarnos en el camino de la vida desde nuestra propia autonomía. Parece que llegaremos a manifestarla. Ojalá.

Este último año volviste a acompañarme en momentos difíciles, desafiantes, de angustia, de duelo. Este último año te he acompañado en momentos buenos y malos y regulares. Qué fortuna.

Y así inicias un nueva década, la de los 30. Aunque como diría Rinpoché, el valor que le damos al aniversario es conceptual y ultimadamente inexistente, estos hitos sirven como pretextos para expresar lo que sentimos y hacer aspiraciones: así pues, te quiero, te admiro, te respeto, te agradezco y espero que en la vida encuentres siempre la manera de ser feliz, relativamente, y que no cejes en tu camino por alcanzar la felicidad trascendente.

Bol ye. A lot.


primera celebración treintañera en Chimal
(foto de Yare)


jueves, 6 de agosto de 2026

Invitada: Jetsunma Tenzin Palmo


En lo que respecta a otras personas, no necesitamos reaccionar siempre ante cómo actúan otras personas. Ese es su problema, no el nuestro. Internamente, deberíamos estar relajados, permitir a los demás ser quienes son, y permitir que las cosas se nos resbalen, como si nuestra mente fuera un sartén con teflón antiadherente. No deberíamos dejar que todo en nuestro interior se caliente más y más como una olla de presión. No deberíamos convertirnos en alguien con mente como olla de presión. Deberíamos permitir que las cosas simplemente se muevan y no juzgar tanto. Las personas son personas. Simplemente permíteles ser quienes son. No podemos cambiar a los otros. Pero podemos cambiarnos a nosotros mismos: el único cambio al que podemos aspirar es cambiar nuestra propia respuesta frente a las acciones de los demás. Eso lo podemos hacer. 


Lo podemos ver como la repetición de un programa en la tele. Ay no, no ese otra vez. Siempre estamos reciclando interminablemente las mismas situaciones viejas y las mismas respuestas viejas. Así que cambiemos el canal. Cultivemos una mente menos criticona, mayor compasión, mayor gentileza y un buen sentido del humor. Creo que es muy importante 
realmente sonreírnos a nosotros mismos y sonreír a los demás. 


Jetsunma sonriente en México, 2007

Original en inglés, aquí. Traducción al español, mía.


jueves, 30 de julio de 2026

Invitado: Khenpo Tsültrim Gyamtso Rinpoché


Apariencias luminosas surgidas de sí mismas y liberadas por sí mismas 


Surgido de sí mismo y liberado por sí mismo significa que cuando surge un pensamiento, es como una ola que aparece del océano de claridad luminosa. Y se disuelve de vuelta en esa claridad luminosa. Nunca deja de ser de la naturaleza de la claridad luminosa, así como una ola nunca abandona el océano.  


Eso significa, básicamente, que lo que sea que aparezca siempre 
es luminosidad. Por ejemplo, tus pensamientos no provienen de ningún lugar y no se van a ningún lugar. Pero, al mismo tiempo, aparecen y se manifiestan. Así que ese aparecer, ese surgir, se llama surgimiento de sí mismo y liberación por sí mismo porque no es otra cosa que la luminosidad misma lo que se libera. 



Original en inglés, aquí. Traducción al español e imagen, mías.


martes, 28 de julio de 2026

Duelo 4 / Carta 2


Lo que quise decir cuando te confesé que me había enamorado de ti no lo sé a ciencia cierta. Tenía mucho de proyección, de necesidad, de idealización. Y también tenía mucho de espacio para explorar. Pero no quisiste entrarle, a pesar de las señales que tú habías también mandado  (ambivalentes y ambiguas, pero señales al fin y al cabo).  Who knows why. En realidad, no importa. Una puerta se cerró ahí, pero lo que nunca vi venir es que el espacio de la amistad también se cerraría.

Lo que quise decir cuando te compartí la cita de la maestra zen sobre la posibilidad de la conexión a partir de nuestra partes rotas, de nuestras roturas, de nuestras fracturas emocionales, sicológicas, era que podíamos encontrar el camino de vuelta a la conexión y al cariño, desde esta realidad relativa que habitamos. Pero no quisiste entrarle. No estamos rotas. Nadie está roto. Insististe desde la verdad absoluta y ahí se volvió a cerrar la puerta. Del amor y de la amistad. 

Lo que quise decir cuando escribí un correo de cierre señalando que no podía ya sostener lo que había (o estaba dejando de haber) entre nosotras fue que ya no me sentía escuchada, que sentía que ya no hablábamos el mismo idioma, que lo que había sido un espacio seguro había dejado de serlo. No pudiste tomarlo. Me volviste a cuestionar y yo ya no pude poner ahí mi energía.

Lo que quise decir cuando te pedí que me dieras chance si me sentías distante o desconectada después de decirnos nuestras verdades (tras el horrible desencuentro) fue que necesitaba espacio, que necesitaba tiempo y que necesitaba que me sostuvieras como estaba, sin hacer nada en particular, sino solamente estando. Y te negaste. Me juzgaste. Descartaste mi petición y te atreviste a decir que cuando volviera la Adela simpática, amorosa, divertida (que no se había ido en realidad), te avisara. 

Pero no hubo nada que avisar. El espacio amoroso y seguro se esfumó y yo hice (o dejé de hacer), quizás por primera vez o segunda, lo que me era esencial para mi salud física, emocional y espiritual: no volver a hacer lo mismo (buscarte, llamarte, hacer como que no había pasado nada y reengancharme) buscando un resultado diferente. Lo mismo tendría, con toda certeza, el mismo resultado. Y ya no puedo seguir ahí: lastimándome y lastimando a otros. (Como dicen que dijo Einstein, aunque google dice que lo dijo Rita Mae Brown en su novela Sudden Death, "lo locura es hacer lo mismo una y otra vez y esperar resultados diferentes", patrón que ha caracterizado gran parte de mi vida, pero hoy ya no.)

No espero que lo entiendas ni que lo sepas. 
Aquí otras rosas del mismo y de otro jardín:












jueves, 23 de julio de 2026

Duelo 3 / Carta 1


No tengo idea cómo empezar. O cómo terminar. Cómo poner en palabras las conversaciones que he tenido contigo aunque tú no lo sepas.

En realidad tú y yo ya hace un buen rato que dejamos de conversar.

Si traigo a mi mente algún momento de esos largos intercambios que tuvimos virtualmente en zoom, antes o después de practicar juntas, me pregunto si en realidad nos estábamos escuchando o si cada una hablaba frente a quien acabó por convertirse en un mero espejo o una mera proyección de la otra.

Parecía que creábamos un espacio de seguridad y de compañía y de amistad en una edad más o menos avanzada de la vida. Algo difícil, dijiste. Quizá fue así durante un rato. Luego se desplomó. Y tampoco debería de sorprenderme/nos que eso suceda en esta dimensión que habitamos donde nada permanece. Pero aún me perturba cuando se acaba: intento desde siempre aferrarme a algo seguro.

No hay tal.

¿Cuándo dejamos de hablar el mismo idioma? ¿Cuándo dejamos que nuestros neuróticos patrones habituales interfirieran sin remedio entre nosotras?

Quizá cuando, después de aquel desencuentro monumental, me expresaste tu verdad, advirtiéndome que no me iba a gustar...

Hoy salí a caminar, retomando poco a poco esos hábitos sanos que me sostienen. Y me encontré con unas rosas de distintos colores en el rosal de la vecina del primero del penúltimo edificio.

Te las dejo como muestra del cariño que hubo y como parte del proceso de soltar.

Las rosas también se marchitarán y no por ello habrán sido menos hermosas. Que no llegues a verlas es lo de menos.













miércoles, 22 de julio de 2026

Invitada: Pema Chödrön


El sol solo tiene un día

Los navajo les enseñan a sus hijos que cada mañana, cuando sale el sol, es un sol completamente nuevo. Nace cada mañana, vive durante un día y en la noche muere, para nunca regresar otra vez. En cuanto los niños son suficientemente grandes para entender, los adultos los sacan al amanecer y dicen: "Este solo tiene solo un día. Debes vivir ese día de una buena manera, para que el sol no haya desperdiciado su precioso tiempo". Reconocer la preciosidad de cada día es una buena manera de vivir, una buena manera de reconectarnos con nuestra alegría básica. 


el sol de esa mañana en mi recámara




















Original en inglés, aquí. Traducción al español e imagen, mías.

lunes, 13 de julio de 2026

Invitado: Dzogchen Ponlop Rinpoché

 

El cambio ocurre aun mientras piensas que las cosas permanecen igual. En ese momento, ya están cambiando. Un minuto piensas que estás en control: "Todo va bien". Pero si miras un poco más de cerca, está cambiando. . .
Lo que el Buda enseñó es que no hay necesidad de controlar el cambio. Solo necesitamos cambiar nuestra percepción. Necesitamos cambiar la manera en que vemos el cambio. Necesitamos desarrollar habilidad y sabiduría para adaptarnos al cambio. Una vez que tienes esa habilidad, puedes aprovechar lo mejor posible una situación cambiante.





Original en inglés, aquí.
Traducción al español e imágenes, mías.

sábado, 11 de julio de 2026

Duelo 2


Es 2 porque resulta que hay un "Duelo", así sin número, aquí, en una entrada del 11 de abril de 2011. Es un poema sobre la pérdida y el dolor, pero hoy no tengo ni idea quién era el objeto perdido. Y el 1o de junio de 2012, 14 meses después, aparece un "bereavement", aquí, un duelo en inglés, cuyo objeto supongo que era L.

Antier cuando desperté, me encontré con Celeste iluminada por gotas de luz matutina en mi recámara. Y pensé en ella, claro, en quien me la regaló para mi vigésimo cumpleaños, hace más de 43 años (como cuento detalladamente acá). Y pensé también cómo la pérdida de esa amistad es un duelo que se me ha ido quedando pendiente y eso que ya va más de una década. J y yo fuimos, me parece, mejores amigas y cómplices totales: en nuestro amor por Mr. Hendricks (maestro guapísimo de inglés en la Moderna), en nuestro primer trabajo en Interlingua (saliendo de la prepa), en nuestro viaje a Europa (para el cual es que habíamos trabajado por primera vez), en nuestras primeras relaciones amorosas (ambas derivadas de aquel primer trabajo). Después hubo un desfase en nuestra relación (matrimonio y maternidad) y nos reencontramos como madres solteras, tras nuestros respectivos divorcios. Y viajamos juntas, con todo y nuestros respectivos retoños, que también se hicieron amigos (y un poquito más) durante un rato. Nos visitábamos en nuestras respectivas casas; nos recomendábamos libros, pelis y series; nos escuchábamos y apoyábamos en los avatares de la vida. Hasta que ya no.

No sé a ciencia cierta qué llevó al rompimiento definitivo, al final de nuestra amistad. Recuerdo entre brumas una llamada de ella para felicitarme por un cumpleaños. Me regañaba (en el contestador del teléfono fijo) por no estar disponible para tomar la llamada. Recuerdo su ausencia en una comida con otras amigas para presentarles a mi "prometido" (ella era la única que lo había conocido antes en aquel viaje a Europa). Recuerdo unos cuadros de Adrián medio envueltos en periódico y dejados en la caseta de guardias de su condominio (yo se los había prestado para que decorara su casa y los necesitaba para sufragar la clavícula rota de Santiago). Y sé también de un triángulo amistoso del cual yo quedé eventualmente excluida.

Así es la vida y cada una tiene su responsabilidad en lo sucedido. Yo hoy tengo la necesidad de darle un cierre a la historia que se había quedado nada más trunca. Sin reclamos. Sin resentimientos. Aún con tristeza pero con la certeza de que soltarla, soltarnos, soltar es la única opción viable a estas alturas del partido. Agradeciendo y apreciando lo que disfrutamos y compartimos y dejando ir lo que ambas, más inconsciente que conscientemente, nos lastimamos a pesar de nuestras mejores intenciones.

Antier, cuando abrí mi compu acompañada de mi primera taza de té negro me encontré con la noticia de la muerte de Bonnie Tyler, cuyo "Total Eclipse of the Heart" conocimos J y yo en  nuestro periplo por las calles de Londres (como conté aquí hace 14 años), antes de París, Celeste y Ámsterdam. Entonces ella completó el relato en un comentario a la entrada. Aún éramos amigas. El eclipse total del corazón sigue encabezando mi banda sonora original.

Como bien sé, como paciente y como terapeuta, un duelo nuevo abre o remueve duelos viejos. Hoy les empiezo a dar espacio a esos duelos removidos con la intención de ir cerrando pendientes. Quizá lo más doloroso sea la pérdida de espacios donde me sentí segura y querida. Como dice mi maestro, esperar no encontrar dolor en samsara (esta dimensión confusa en la que habitamos) es como esperar no encontrar hamburguesas en un lugar de hamburguesas. Traer el dolor al camino, junto con la alegría cuando la haya, es la manera de transformar nuestros patrones habituales y trascender el sufrimiento que nos generamos muchas veces sin darnos cuenta.

Así que a darle y a seguir escuchando y cantando a Bonnie Tyler:



jueves, 2 de julio de 2026

Invitada: Jetsunma Tenzin Palmo


Nuestra tragedia es que nos identificamos con todas las cosas erróneas. Nos identificamos con nuestra mente conceptual, nuestras profesiones, nuestra raza, nuestro género, los papeles que estamos jugando, nuestros recuerdos, nuestra infancia, las cosas que sucedieron... Nos identificamos con nuestras esperanzas y nuestros miedos y nuestros planes. Vivimos en nuestra mente pensante conceptual y pensamos: "Esto es quien yo soy". Y la gran introspección, el gran descubrimiento del Buda, fue reconocer que todo con lo que normalmente nos identificamos es exactamente lo que no somos. Y es también nuestra tragedia, porque aunque esté bien jugar un papel —todos tenemos papeles que jugar—, si creemos en ese papel y pensamos que eso es quienes somos, estamos en problemas. Un actor podría ser un actor brillante en escena, pero si se baja del escenario y sigue pensando que es Hamlet, bueno... 










Original en inglés, aquí. Traducción al español e imagen, mías.


martes, 30 de junio de 2026

Finales de junio


Se me escapa junio entre los dedos y llego, por los pelos, a hacer una última entrada el último día del mes. Y resultará que, hasta el momento, junio será el mes de este año donde menos entradas habré hecho. Y no es gratuito. Como bien sabe mi comadre María Eugenia, cuando me ausento del blog es que mi vida no anda del todo bien (anda rara, pues).

Y así ha andadomlas últimas semanas. Llegó ansiedad de visita y se ha quedado más tiempo del previsto, del necesario (¿es necesaria?). 

Pero la luna ha salido igual, iluminando el cielo (con todos y los flotadores de mi cámara que son como los flotadores de mis ojos):




Regalándome su conejo casi completo:




Y la planta de flores verdes, otra de las maravillas del jardín de doña Pina, también sigue floreando:



Y pude salvar una cuija casi bebé de las garras y el antojo de mi Khandro y sacarla al balcón:



Y uno de mis vecinos del edificio contiguo al mío ve el futbol en una pantalla de tal tamaño que si yo no tuviera tele en mi casa (el antiguo aparato de mi suegra), podríamos ver el partido (el Países Bajos - Marruecos, donde ganó Marruecos) desde mi balcón (imposible no pensar en Ray Bradbury):



Y aunque de pronto me apetece esconderme bajo el zarape como la Khandro, que a veces se deja la cola afuera, asomo la nariz, con perspectiva renovada (o renovándose), desechando patrones viejos que se han vuelto inservibles.

















(Seguiremos reportando...)

domingo, 14 de junio de 2026

Invitada: Jetsunma Tenzin Palmo


Una mente paciente es ciertamente una dicha  siempre. Es algo que entonces... uno no tiene miedo. Verán, normalmente estamos motivados por completo por nuestras esperanzas y nuestros miedos. Ya saben, nuestras esperanzas de que todo lo que venga no sea difícil sino placentero y nuestros miedos de encontrarnos con cosas que sean difíciles para nosotros. Y debido a estas esperanzas y miedos, a nuestro anhelo de seguridad, a nuestro miedo de la inseguridad, sufrimos tanto. Y así el camino es aprender a ir más allá de las esperanzas y los miedos y solo descansar en lo que está sucediendo en el momento. Tener seguridad en la inseguridad. Y la sola seguridad que podemos tener en la inseguridad es descansar en la naturaleza de nuestra propia mente porque afuera no hay seguridad. 


ultimísimas jacarandas


Original en inglés, aquí. Traducción al español e imagen, mías.


viernes, 12 de junio de 2026

Invitado: Su Santidad el Karmapa 17, Ogyen Trinley Dorje


Como un sueño: soltar lo que duele


Cuando surge algo doloroso —una palabra dura, una persona difícil, una ola de tristeza— se puede sentir abrumadoramente real, como si la experiencia misma tuviera el poder de herirnos profundamente. 

Pero la enseñanza nos invita a hacer una pausa y examinar más detenidamente: 

Todo el sufrimiento, dice, es como soñar que alguien a quien amamos ha muerto. En el sueño, la pena es real, pesada y nos consume. Sin embargo, al despertar, vemos con claridad: nada ha sucedido realmente. El dolor no provino de la realidad misma, sino de cómo la mente tomó la experiencia como si fuera real. 

De la misma manera: las dificultades que enfrentamos en vigilia —aunque vívidas e innegables— no son tan sólidas como parecen. Surgen a partir de causas y condiciones, aparecen durante un tiempo y desaparecen. Como los reflejos en una pantalla o las imágenes en un sueño, carecen de cualquier esencia fija. 

Lo que nos agota no es la experiencia misma, sino nuestro hábito de aferrarnos a ella: etiquetando, juzgando y creyendo: "Esto es real. Esto me está pasando a mí". 

Un bodhisattva aprende a hacer frente incluso a los momentos más difíciles con un entendimiento diferente. Sin negar las apariencias, ellos gentilmente aflojan el agarre de la identificación. "Esto también", reconocen, "es como un sueño: una apariencia sin base sólida". 

Al hacer esto, el peso empieza a levantarse. 

No necesitamos rechazar el mundo ni negar lo que sentimos. La práctica es simplemente soltar la creencia de que lo que aparece es ultimadamente real e inamovible. Cuando este aferramiento se suaviza, el sufrimiento también se suaviza. 

El problema nunca ha sido el mundo mismo, sino cómo la mente se relaciona con él. 

Ver esto claramente es empezar a ser libre. 


como un sueño, como una ilusión: reflejos en el agua


Original en inglés y fuente, aquí. Traducción al español e imagen, mías.


sábado, 6 de junio de 2026

Pequeño diálogo gastronómico


— ¿Cuántas juntaste, hija? —me pregunta Armando, el guardia de turno en el condominio donde vivo.

—Unas... tres, yo creo —le respondo, sorprendida de que se fijara en mi labor con la escoba que le pedí prestada.

—Esas están bien buenas fritas y con limón —agrega.

"¿Fritas y con limón?", me pregunto horrorizada. 

—¿Se comen? —pregunto en voz alta.

Hablamos de las chicatanas u hormigas de San Juan, que se adelantaron un poco al santo y, como cada, año acabaron en la alberca, luchando inútilmente por su vida.

—Yo las salvo... —digo con más timidez que convicción.

Entonces interviene una de las señoras que debe trabajar en alguno de los departamentos y se sentó a tomar el fresco en la silla afuera de la caseta de vigilancia. Me mira con una sonrisa un poco condescendiente, me parece, haciendo eco a la opinión del guardia:

—Están buenísimas, como los chapulines. Y además, bien nutritivas...

—Pura proteína, ¿verdad? —aventuro yo para disfrazar mi asombro creciente.

Ella asiente.

—Si juntas un buen puñito, ya te alcanza para un taco. Me las traes y yo te las preparo... —me dice Armando cuando me dispongo a emprender la vuelta a casa. 

—Gracias —creo que alcanzo a decir entre dientes.

Y yo que pensaba que me veían como la loca que saca bichos del agua, no la lista que se procura el almuerzo.


viernes, 5 de junio de 2026

Invitada: Pema Chödrön


El Buda dijo que nunca estamos separados de la iluminación. Aun en los momentos cuando nos sentimos más atorados, nunca estamos apartados del estado despierto. Esta es una aseveración revolucionaria. Incluso la gente ordinaria como nosotros, con complejos y confusión, tiene esta mente de iluminación llamada bodhichitta. La apertura y calidez de bodhichitta es, de hecho, nuestra naturaleza y condición verdadera. Aun cuando nuestra neurosis se siente mucho más básica que nuestra sabiduría, aun cuando nos estamos sintiendo más confusos y desesperanzados, bodhichitta —como el cielo abierto— está siempre ahí, sin deterioro debido a las nubes que temporalmente la cubren. 

el cielo en cdmx















Original en inglés y fuente, aquí.
Traducción al español e imagen, mías.

jueves, 14 de mayo de 2026

sin título 8


Dentro de mi colección de lugares inexistentes, destaca hoy la Bahía de Kino. Porque jamás caminamos juntas por la arena a la orilla del Mar de Cortés. Porque tú ni siquiera sabes de ese lugar ni podrías pronunciarlo comme il faut.

En el horizonte inexistente y oscuro que veo a través del balcón, el cielo negro se enciende violeta apenas y de pronto irrumpe un rayo.  Blanquísimo. Luminoso. Y yo temo que pueda ser una de mis retinas desprendiéndose.

Silvio canta, de nuevo, desde un cedé en mi aparato.
Oh, mujer, ojalá que contigo se acabe el amor. Ojalá hayas matado mi última hambre. El ridículo acaba implacable conmigo. 

Recién me doy cuenta del duelo: irritación, miedo, ansiedad. Chispazos de gozo, aquí y allá. Tanto hablamos tú y yo de soltar que hoy me resulta inefable.

Oh, mujer, si supieras lo breve que entraba esa luz. En una casa que se llamaba la noche. 

Escribirte desde una vulnerabilidad medida. Honrándote y honrándonos.
Qué tristeza más grande.
No te asustes del día que va a terminar.
No te asusten los puentes que caigan al mar.
No te asustes de mi carcajada final.
Qué tristeza más profunda.
Cuántas veces nos dijimos que así era eso
que había entre las dos.
Profundo.
Inexpresable como el amor.
Como la budeidad.
Pero impermanente.

miércoles, 13 de mayo de 2026

Grândola, Vila Morena




Invitado: Dzongsar Khyentse Rinpoché



Desear felicidad a quienes te han lastimado


Cada uno de nosotros ha sido lastimado por gente a quien hemos querido, y aunque podamos insistir en que hemos olvidado todo al respecto, rara vez lo hemos hecho. Para ayudar a aliviar cualquier dolor persistente, visualiza a esas personas en el lugar de honor y, mientras das pie a bodhichitta, deséales todo lo que es bueno. Si pensar en ellas sigue siendo doloroso, es un signo de que tú no has soltado el sentimiento de que te han perjudicado. Intenta no enfocarte en ello. En cambio, admite que sigues aferrándote a tu dolor. Entonces concéntrate en desearles toda felicidad y aspira a tomar todo su sufrimiento. Y ten en cuenta que, para quienes realmente se toman la práctica del dharma con seriedad, las relaciones difíciles proporcionan el campo más fértil para la práctica. 

últimos corazones rotos
Original en inglés, aquí.
Traducción al español e imagen, mías.