Where We Are Broken

Mi traducción al español:
Donde estamos rotos

Where We Are Broken

Mi traducción al español:
Donde estamos rotos

Si la meditación sigue proviniendo primordialmente de la cabeza, solo incrementará el sentido de desconexión. Así que hay personas que hacen mucha meditación y terminan por ser incapaces de conectarse en absoluto. Se vuelven más y más introvertidas. Sus corazones se vuelven más cerrados. Son incapaces de interconectar con la gente. Y entonces, si en la propia práctica una encuentra que eso es lo que está sucediendo, que una se está volviendo crecientemente introvertida, hasta el punto de volverse bastante fría e incapaz de conectar con otros, entonces hay algo que está muy mal, porque la meditación no es meramente una manera de pulir el intelecto o ese lado de la mente. Es también, en gran medida, una manera de abrir el corazón y acceder a las capas muy profundas de espaciosidad interna, la cual nos conecta con todes. No es una ocupación intelectual en absoluto. Es para nutrir niveles muchos más profundos de nuestra psique.
Original en inglés, aquí. Traducción al español e imagen, mías.
dpr | NY, NY Starbucks | 11 ago, 2009+
Original en inglés, aquí. Traducción al español e imagen, mías.
Para entender cómo surge la confusión, practica observar tu mente. Empieza simplemente permitiéndole que se relaje. Sin pensar en el pasado o el futuro, sin sentir esperanza o miedo sobre esto o aquello, deja que descanse cómodamente, abierta y natural. En este espacio de la mente, no hay problema, no hay sufrimiento.
Entonces algo atrapa tu atención: una imagen, un sonido, un olor. Tu mente se separa en interno y externo, yo y otro, sujeto y objeto. Simplemente percibiendo el objeto, aún no hay problema. Pero cuando te concentras en él, notas que es grande o pequeño, blanco o negro, cuadrado o circular, y entonces haces un juicio: por ejemplo, si es bonito o feo. Habiendo hecho ese juicio, reaccionas ante ello: decides si te gusta o si no te gusta.
Ahí es cuando comienza el problema, porque "Me gusta" lleva a "Lo quiero". Queremos poseer lo que percibimos como deseable. De modo similar, "No me gusta" lleva a "No lo quiero". Si nos gusta algo, lo queremos y no podemos tenerlo, sufrimos. Si no lo queremos, pero no podemos mantenerlo lejos, otra vez sufrimos.
Nuestro sufrimiento parece ocurrir debido al objeto de nuestro deseo o aversión, pero ese no es realmente el caso. Sucede porque la mente se divide en la dualidad objeto-sujeto y se implica en querer o no querer algo.
| a la deriva |
Original en inglés y fuente, aquí. Traducción al español e imagen, mías.
La primavera en Cuernavaca y en Ciudad de México. También este blog está lleno de jacarandas, desde la primera vez que aparecieron hace un poco más de 16 años, en este poema, quizás un haikú of sorts, hasta las del más reciente equinoccio.
Las jacarandas son manchones morados salpicados por todos lados, incluso en el suelo, desde donde desprenden un aroma dulcísimo a medida que la flores caídas se van descomponiendo. He visto la fascinación de las hormigas llevándoselas a su hormiguero. ¿Quizás para alimentar a su reina?
Las flores de jacaranda se vuelven navecitas a la deriva sobre el agua de la alberca. Suelen ir acompañadas de sus hojas minúsculas o de otras flores, como flores de mayo o bugambilias. Este año, se han juntado con los pétalos de flores de tabachín, lo cual es raro, porque la floración de los dos árboles no solía coincidir.
Este año también hay racimos secos de jacarandas en diferentes lugares de mi casa. He tenido la suerte de encontrar esos racimos recién caídos (en general caen las flores individualmente) y los he recogido. Algunos los puse entre las páginas de un libro para secarlos y mandarle las flores a alguien que quiero.
Hace 8 años conté acá la historia de la llegada de las jacarandas a tierras mexicanas y cómo en la mayoría de los países son agudas (jacarandás) y no graves como aquí. Las jacarandas me recuerdan y mantienen un vínculo sutil con mi amiga Ángela (aka Brili), a cuya sobrina creo que también le gustan y cuando era niña las llamaba, si mal no recuerdo, cacarandas.
A veces hay jacarandas con visitas: avispa, abejorro, colibrí, tortolita o luna. O reflejos de jacarandas en al alberca del fondo del condominio donde vive una señora jacaranda de varias décadas de vida.
Hoy no recuerdo qué fue lo que me llevó a empezar esta entrada hace unos días. Será el puro gusto por las jacarandas, que alguna vez me celebrara Adrián pintándome una para un cumpleaños; aún cuelga en la sala de mi casa. Como más me gustan es cuando están llenas de flores y sin hojas. Imagino a algún visitante de otro planeta fascinándose por los árboles morados de la Tierra.
Dejo algunas imágenes más de jacarandas en abril como despedida, porque en breve los árboles morados volverán a ser verdes con esferas planas colgantes, cuando maduren sus semillas, semillas de corazón blanco o café al centro.
La base de la ausencia de miedo es desarrollar renuncia. Renuncia aquí significa superar esa mentalidad agresiva, muy dura y resistente, que evita cualquier gentileza que pudiera entrar en nuestros corazones. El miedo no permite que la ternura fundamental entre en nosotros. Cuando la ternura teñida de tristeza toca nuestro corazón, sabemos que estamos en contacto con la realidad. Lo sentimos. Ese contacto es genuino, fresco y muy crudo. Esa sensibilidad es la experiencia básica de la condición de guerrero, o valentía humana, y es la clave para desarrollar renuncia libre de miedo.
A veces, la gente encuentra que ser tierno y crudo es amenazante y aparentemente agotador. La apertura parece demandante y consumidora de energía, así que prefieren cubrir su corazón tierno. La vulnerabilidad puede a veces ponerte nervioso. Es incómodo sentirte tan real, así que prefieres insensibilizarte. Buscas algún tipo de anestésico, cualquier cosa que te proporcione entretenimiento. Entonces puedes olvidarte de la incomodidad de la realidad. La gente no quiere vivir con su crudeza básica ni aun durante quince minutos. Cuando la gente dice que está aburrida, suelen querer decir que no quieren experimentar el sentido de vacío, que es también una expresión de apertura y vulnerabilidad. Así que toman el periódico o leen cualquier otra cosa que esté por ahí en la habitación, incluso lo que dice en una caja de cereal para mantenerse entretenidos. La búsqueda de entretenimiento para que haga de niñera a tu aburrimiento se legitima pronto como pereza. Semejante pereza implica, de hecho, mucho esfuerzo. Tienes que estar constantemente poniendo en marcha cosas en las cuales ocuparte: te sobrepones a tu aburrimiento entregándote a la pereza.
La genuina ausencia de miedo es lo opuesto a esa estrategia. La ausencia de miedo es una cuestión de aprender cómo ser. Estar ahí todo el tiempo: ese es el mensaje.
Original en inglés y fuente, aquí. Traducción al español e imagen, mías.
Ayer que salí a caminar me detuve, como siempre, frente al rosal de mis vecinos de la planta baja del penúltimo edificio. En realidad son de menos tres rosales entrelazados: uno de rosas carmesí, otro de rosas color casi vino y uno tercero, que recién descubrí, de rosas blancas. (Off-white dirían mis papás y yo descubro que en español a ese tono se le llama "blanco roto".)
| corazones vegetales |