reflejos en juego
sábado, 14 de marzo de 2026
aren't we all quirky?
viernes, 13 de marzo de 2026
c o l i b r í
Hoy no había casi viento, cuando salí a caminar. Había más aves volando. Yo creo que la primavera temprana trajo ya polluelos que están aprendiendo a volar. En el ciprés frente al edificio G, viven y se reproducen unas aves que sospecho que son pinzones mexicanos, cuyo pecho está manchado de rojo, pero no son petirrojos. También se pasan por ahí otros de panza amarilla, quizá bienteveos. Aquí uno pequeño, que me encontré hace unos días, muy seriecito en la valla de alambre, aunque viéndolo bien, quizá sea alguien más (se me han perdido los contactos ornitólogos):
Pero bueno, yo venía a hablar de otro pájaro, americano por excelencia. O a mí así me lo parece porque aún recuerdo cuando me enteré de que en Europa no hay colibrís. Me pareció inaudito. Cómo puede vivirse en un continente donde los colibrís no vuelan, me pregunté y me sigo preguntando.
Los colibrís no son fáciles de ver y mucho menos de fotografiar. A mi balcón han llegado dos o tres a lo largo de más de 20 años, solo de pasada, rápidos y temblorosos como son. Hoy, en mi caminata matutina, ya al final, me quedé admirando la jacaranda que está del lado del súper, junto a donde estaciono a Antuanito. Y, oh sorpresa, vi que un colibrí estaba libando el néctar de las flores: menudo desayuno. Tenía la camarita rosa en la bolsa del pantalón. La saqué de inmediato. Apagué la alarma del celular que me avisaba que la media hora ya había corrido (no quería que asustara al ave) y la camarita y yo nos dimos a la tarea de capturar la imagen del colibrí. Pensé que los resultado no serían muy buenos y cuando bajé las fotos a mi compu, oh sorpresa, colibrí y jacaranda habían quedado así:
Y recuerdo las palabras de Joana, mi amiga barcelonesa, a propósito de mi aparato rosa para hacer fotografías: No dejo de maravillarme ante tu camarita rosa, es un objeto medio humano, o a mi me lo parece. y qué decir de quien hace la foto. Yo le respondía que mi camarita rosa es lo más, quizá una extensión de mi brazo o yo una extensión de su lente...
Dejo para cerrar la definición que da el DLE del pajarillo en cuestión, sobre todo por la fascinante lista de sinónimos:
- m. Ave americana de la familia de los troquílidos, algunas de cuyas especies son extremadamente pequeñas, capaz de mantenerse suspendida en el aire mientras vuela para libar el néctar de las flores, y de plumaje colorido y brillante.Sin.:
- picaflor, tominejo, tomineja, chupaflor, chupamiel, zumbador, chupamirto, chuparrosa, rumbo2, quinde, tentenelaire, gurrión, chichinflor, gorrión, tucusito, zunzún.
- Ojalá que todo el mundo pudiera tener la bendición de estar en presencia de un colibrí, que se dice huitzil o huitzilin en náhuatl.
jueves, 12 de marzo de 2026
v i e n t o
Del lat. ventus.
- m. Corriente de aire producida en la atmósfera por causas naturales, como diferencias de presión o temperatura.Sin.:
- aire1, brisa1, céfiro, ventarrón, vendaval, ventisca, galerna, cierzo, corriente, huracán, tornado, ciclón, tifón.
Ant.:- calma.
Así define la RAE este fenómeno. Curiosamente, uno de sus sinónimos es simplemente "aire", como en la expresión "hace aire". "Aire" solito en su primera acepción es: m. Gas que constituye la atmósfera terrestre, formado principalmente de oxígeno y nitrógeno, y con otros componentes como el dióxido de carbono y el vapor de agua.
O sea que cuando este gas se mueve "hace viento", ¿no?
Pues así amaneció mi pueblo hoy. En realidad desde la madrugada, empezó el viento a colarse por la ventana entreabierta de mi cuarto y al final la cerré porque no me podía volver a dormir.
Después de levantarme, me fui a caminar con todo y viento, claro, y un chaleco por si las dudas. Y me puse a pensar cómo el viento, en realidad no se ve. Porque el aire no se ve, y sigue sin verse aunque se mueva. ¿Y cómo sabemos que hay viento?, me pregunté.
Entonces, me puse a hacer una lista de todas las maneras en que nos damos cuenta que hay viento:
ADENTRO: las persianas que chocan contra la ventana, una y otra vez; el sonido del aire colándose por las rendijas (su ulular); el baile frenético de los móviles de mi balcón; los papeles que emprenden el vuelo desde la mesa o las servilletas desde la barra de la cocina
AFUERA: las hojas secas (de jacaranda, tabachín, guamúchil, moringa, ficus), las bugambilias secas, las flores secas de moringa o de jacaranda que danzan en coreografías caprichosas por encima de los adoquines o del pasto; mi pelo que se va de un lado a otro sin que yo pueda evitarlo; menos aves volando (las golondrinas y los zanates parecen ser los más intrépidos); ráfagas de olores, más intensas, más efímeras; el agua de la alberca rizándose, llenándose de olas pequeñas; mi piel que se me enchina al roce del aire fresco; la blusa que se me desabotona si me descuido; el susurrar de las hojas; las bugambilias de diferentes acumulándose junto a la pared del fondo detrás de los últimos tres edificios; Copal y Simba, los gatos de Santiago y Yare, volviéndose locos: corren y saltan y se trepan y maúllan y lloran y parecen ansiosos: los columpios en un parque que se mueven por sí solos; las nubes que cambian de forma aceleradamente y se fugan sin que nos demos apenas cuenta
miércoles, 11 de marzo de 2026
......62..
martes, 10 de marzo de 2026
Doble salvamento matutino
domingo, 8 de marzo de 2026
Invitada: Jetsunma Tenzin Palmo
| flor de colorín en CDMX |
sábado, 7 de marzo de 2026
Otras 2 listas
jueves, 5 de marzo de 2026
::25:::::
Para ti Runs tan tan querido, hoy que es tu cumpleaños 25
Llegaste a nuestras vida, a mi vida, hace 3 años, cuando estabas por cumplir 22. Bueno, eso es un decir, a nuestra vida presente y cotidiana.
¡Qué regalo!
La primera vez que te recuerdo es es una foto junto a tu mamá en casa de tu bisabuela, mi tía Marisa, allá en El Rancho. Tendrías unos 3 o 4 años y eras familia del otro lado del mar. Lejana, aunque con tu mamá me unía un cariño de siempre.
Luego vinieron de visita a ese rancho a tus 7 u 8, quizás. Laia era aún bebé. Tú eras pensativo, callado y muy presente. Mirabas todo a tu alrededor, con curiosidad, con profundidad, sin dejar escapar nada.
La conexión se reavivó cuando yo viajé a España en el 2018 y les visité en Barcelona. Estabas al final de la adolescencia. Reservado y presente. Confiable. Siempre confiable. Recuerdo que me enseñaste cómo pasar las fotos de la memoria de mi cámara a un archivo en internet para que le cupieran más.
Y luego mi estancia en Madrid durante la pandemia y las criaturas de mi bestiario hicieron puente entre les dos. Y las empezaste a ilustrar. Y nos reunimos en el centro de Barcelona antes de mi regreso y tu ida a Rotterdam. Caminamos mucho y tomamos algo en algún bar al aire libre. Y platicamos, claro.
Luego, ya de vuelta en México, videollamamos para un proyecto tuyo sobre ser queer en la familia y el lazo se estrechaba. Nos entendíamos. Y, por fin, llegaste a vivir acá. "Tía, te tengo una noticia...", me compartiste.
¡Qué regalo!
Empezamos a vernos con mucha más frecuencia. Mi casa se hizo la tuya. Tía y sobrino en forma, y mucho más allá de tía y sobrino. Contigo la palabra "familia" adquirió una connotación positiva que nunca había tenido. Te hiciste primo de Santiago, que no había tenido más familia. Empezamos a hablar muchísimo, de muchas cosas, de forma genuina y profunda. A acompañarnos. A jugar continental en la tradición de mi tía Olga. Te amigaste con la Khandro, que no es una tarea fácil. La cuidaste junto a la Luna.
Vemos series, bueno contigo más bien nos las atracamos y es un disfrute total. Vamos al cine, mucho. Hablamos de música y de la vida y de la familia y de escritura y de libros y de la vida y de todo. De amores y desamores y cambios y transformaciones. De miedos y deseos. Intercambiamos plantas.
¡Qué regalo!
Y hoy cumples 25, que como dice uno de mis maestros no tiene un significado especial más que el que nosotres le demos, quizá como ningún cumpleaños. Pero es un gran pretexto para celebrarte y decirte cuánto te quiero y cuánto valoro aprecio amo disfruto tu presencia en mi vida.
Sé feliz. Y cuando haya tristeza, navégala que pasará. Sigue amando con todo lo que eres. Y caminando con valentía a pesar del miedo o los bajones. Conmigo tendrás siempre un hogar cuando lo necesites y cuando no, también. Una habitación. Un rompecabezas. Un ragú de berenjena y una tortilla de papa o unas mongetes.
Te quiero. Tanto tanto tanto.
Aquí conmigo siempre, la Marieta, recordándome nuestra conexión todos los días:
miércoles, 4 de marzo de 2026
m o m e n t o (s)
- m. Porción de tiempo muy breve. Lo vi un momento esta tarde.Sin.:
- instante, segundo, minuto, tris, periquete.
- m. Lapso de tiempo más o menos largo que se singulariza por cualquier circunstancia. Este fue el mejor momento de su vida. Aquella guerra civil fue el peor momento del siglo.Sin.:
- tiempo, época, período, etapa, fase.
Aquí, el hijo rumbo a casa, con ropa recién lavada y bolsita para la compra, pasando junto al farol. Nos despedimos un pelín desencontrados, pero siempre conjuro su seguridad con una foto desde la ventana de mi estudio o con un beso (o ambos) desde el mismo lugar.
Y acá, el sobrino (el favoritísimo, claro) y la mitad de su sombra, rumbo a casa en CDMX, después de un fin de semana juntes maravilloso. También conjuro su buen viaje y mejor retorno.
martes, 3 de marzo de 2026
hallazgo 37
El sábado anterior a este, fuimos a Tepoztlán a celebrar, con nuestra sangha raíz (la de Shambhala) la llegada del Año Nuevo Lunar (losar en tibetano), que este año estará regido por el Caballo de Fuego masculino, de energía muy intensa, dicen.
De camino a Tepoz (Santiago al volante y yo de copiloto), nos encontramos con este ser que iba en la misma dirección, por lo menos durante una parte del trayecto.
viernes, 27 de febrero de 2026
La voz de Hind Rajab
jueves, 26 de febrero de 2026
Invitada: Jetsunma Tenzin Palmo
Eso es como nuestra mente. Nuestra mente está constantemente parloteando con nosotros. Está constantemente hablando, comentando, recordando, anticipando, juzgando, comparando: sin cesar. Estamos aterrados de estar callados incluso durante un momento, sin darnos cuenta de que nuestro verdadero gozo y felicidad se encuentran en el silencio, no en la confusión. Y esto nos da la oportunidad de hacernos amigos del silencio, un silencio que todos poseemos bajo la cacofonía de la superficie.
miércoles, 25 de febrero de 2026
Pequeño diálogo en un estacionamiento
Salgo del banco después de hacer un depósito a mi cuenta y me dirijo a mi auto que dejé en el estacionamiento. Antes de subirme, saco una moneda para el hombre alto, blanco, con sombrero, que los cuida y que me ayudará a salir. Cuando me acerco, volteo a ver el árbol de clavellinas rosas, que está en la banqueta justo enfrente. Es hermoso. Me recuerda a mi abuela Rosa (quizá hubiera alguno en su casa de Jalisco 222). Hace algunos día me desvié después de cortarme el pelo para fotografiarlo.
Yo: ¡Qué bonito ese árbol!, ¿verdad?
Él: Sí, aunque en Cuernavaca hay pocos. Yo solo he visto otro allá por Cartuchos.
Yo: Yo acabo de ver otro en Plaza Norte, mientras manejaba.
Él: Ah, allá más arriba. Mi hijo me dijo que también hay de flores blancas y hasta me enseñó una foto en su teléfono.
Yo: Esos nunca los he visto.
Le doy la moneda (o quizás ya se la había dado), la agradezco y me despido.
Entonces emprendo el camino a Ahuatepec en donde voy a ver una paciente. Cuál no será mi sorpresa cuando voy bajando por Limoneros y me encuentro un árbol de clavellinas blancas, con las flores brillando al sol. Me estaciono, me bajo del coche y lo fotografío. Y luego me encuentro otro más grade y hago lo mismo.
Quizá si el cuidador de coches no me hubiera hablado de ellos, yo no me habría fijado. Le agradeceré la próxima vez que vaya al banco.