| el reloj de Bucareli (regalo del último emperador chino, Puyi, con motivo del primer centenario de nuestra independencia) |
reflejos en juego
sábado, 22 de agosto de 2026
CDMX
viernes, 21 de agosto de 2026
Invitado: Dzongsar Jamyang Khyentse Rinpoché
Desearle felicidad a quienes te han lastimado~
Cada uno de nosotros ha sido lastimado por personas que hemos querido y aunque podamos insistir en que lo hemos olvidado todo, rara vez lo hemos hecho. Para ayudar a calmar cualquier dolor persistente, visualízalos en el lugar de honor y mientras das pie a bodhichitta,* deséales todo lo que es bueno. Si pensar en ellos sigue siendo doloroso, es una señal de que no has soltado el sentimiento de que te han agraviado. Trata de no enfocarte en ello. En cambio, admite ante ti mismo que aún te estás aferrando a tu dolor. Entonces concéntrate en desearles toda felicidad y anhela asumir tú mismo todos sus sufrimientos. Y ten muy presente que para aquellos que están comprometidos seriamente con la práctica del dharma, las relaciones difíciles proporcionan el suelo más fértil para esa práctica.
*una mente que se esfuerza por alcanzar la iluminación y está imbuida con la motivación compasiva de ayudar a otros (aquí puedes leer más sobre ello en inglés)
| unas flores chimaleñas para ti, también |
jueves, 20 de agosto de 2026
Invitada: Roshi Joan Halifax
De Unfinished Vow ["Voto inconcluso", un ensayo de la autora]: Seamos inquebrantablemente claros sobre lo que la destrucción de Gaza no es. No es una pena privada que haya que manejar con ejercicios de respiración. No es una crisis de salud mental en los corazones individuales de los palestinos. Un niño muriendo de hambre bajo el bloqueo no tiene un trastorno de apego. Una madre tratando de sacar a sus hijos de los escombros no carece de resiliencia. Esto es sufrimiento impuesto, en la frase de Coates, sufrimiento con autores, presupuestos, cadenas de suministro y votos. Psicologizarlo o espiritualizarlo como la tragedia general de samsara es convertirse en cómplice silencioso de ello. Cuando la palabra genocidio debe decirse, y hay momentos en que debe decirse, nombra precisamente esto: sufrimiento que es colectivo en su imposición y que, por lo tanto, solo puede atenderse colectivamente: a través del atestiguamiento, a través de la protesta, a través del rechazo, a través de la solidaridad, a través de la protección de los vulnerables, haciendo que los perpetradores rindan cuentas. Hubo rabinos e imanes y sacerdotes y maestros budistas entre quienes dijeron esto públicamente, y yo fui uno de ellos, porque el silencio es, también, una postura.
Original en inglés, aquí. Traducción al español, mía.
jueves, 13 de agosto de 2026
l u c i é r n a g a s
Apenas dos apariciones de luciérnagas en casi 17 años de este blog: aquí (en un poema de desamor, desilusión, decepción de hace un pelín más de 11 años) y acá (en un texto sobre cosas efímeras de hace casi un año). Hacía siglos que no veía luciérnagas. En una parte de mí creía que ya nunca las iba a volver a ver y, oh sorpresa, el primer finde semana de agosto en Chimal, nos reencontramos las luciérnagas y yo (no que para ellas significara algo, o quizás sí...).
Salimos al jardín con mi comadre, que iba a guardar a su gallo, y nos dijo: "Es la hora de las luciérnagas: cuando empieza a anochecer, pero aún hay luz". (Y yo que pensaba que había que buscarlas en la oscuridad.) Y de pronto se encendió una lucecita allí y se apagó, y luego otra allá y se apagó, y luego otra y otra y otra. Me volví a sentir niña: maravillada del fenómeno. Llamé a Santiago, pensando que quizás nunca las había visto. Me aseguró que sí y se quedó también a ver el espectáculo conmigo y con Yare. (Al día siguiente repetiríamos con Ángeles, quien también las ve en su casa y también se maravilla.)Después de la sesión de fotos y de preguntarnos por el bienestar del insecto, que parecía incapaz de seguir volando, lo posamos en una planta, donde yo le tomé una foto menos nítida, más abstracta, digamos:
miércoles, 12 de agosto de 2026
tres...cero
| caras de infancia |
Y así, changuito, llegas al tercer piso.
Uncanny, if you ask me.
Así describía este cumpleaños tuyo en un texto que salió hace un par de días en el grupo de escritura de los lunes. El tema era colapso o estado colapsado y lo que me vino a la cabeza fue un berrinche homérico que hiciste a los 2 o 3 años en la terraza de un McDonald's en Plaza Cuernavaca adonde habíamos ido de paseo con tu papá. El colapso fue la técnica de dejarte caer como peso muerto para evitar que te alzáramos con rapidez y luego patalear y revolverte de un lado a otro en medio de una sinfonía de gritos y llanto. También sorprendente, misterioso, asombroso, increíble, raro, extraordinario, inesperado, si me lo preguntas.
Uncanny.
Así, en el mejor de los sentidos, podría describir mi vida contigo.
Este último año llegamos por fin a terapia para aclarar patrones poco sanos entre nosotros. La terapeuta comentó que no era común atender a madre e hijo en un espacio como ese ni atestiguar una relación como la nuestra: cercana, honesta, amorosa. Y nos acompañó para seguir encontrando los caminos de la independencia en nuestro vínculo como adultos. Gracias por compartir el lugar y el tiempo.
Este último año reanudaste los estudios de Letras Inglesas y te ves contento, entusiasmado, comprometido. Yo me alegro.
Este último año, hemos retomado, muy recientemente, el proyecto de comunidad, con Yare y con quien se vaya sumando: familia, familia escogida, amigues. Un espacio de convivencia donde buscamos trascender la individualidad sin borrarla. Acompañarnos en el camino de la vida desde nuestra propia autonomía. Parece que llegaremos a manifestarla. Ojalá.
Este último año volviste a acompañarme en momentos difíciles, desafiantes, de angustia, de duelo. Este último año te he acompañado en momentos buenos y malos y regulares. Qué fortuna.
Y así inicias un nueva década, la de los 30. Aunque como diría Rinpoché, el valor que le damos al aniversario es conceptual y ultimadamente inexistente, estos hitos sirven como pretextos para expresar lo que sentimos y hacer aspiraciones: así pues, te quiero, te admiro, te respeto, te agradezco y espero que en la vida encuentres siempre la manera de ser feliz, relativamente, y que no cejes en tu camino por alcanzar la felicidad trascendente.
Bol ye. A lot.
![]() |
| primera celebración treintañera en Chimal (foto de Yare) |
jueves, 6 de agosto de 2026
Invitada: Jetsunma Tenzin Palmo
En lo que respecta a otras personas, no necesitamos reaccionar siempre ante cómo actúan otras personas. Ese es su problema, no el nuestro. Internamente, deberíamos estar relajados, permitir a los demás ser quienes son, y permitir que las cosas se nos resbalen, como si nuestra mente fuera un sartén con teflón antiadherente. No deberíamos dejar que todo en nuestro interior se caliente más y más como una olla de presión. No deberíamos convertirnos en alguien con mente como olla de presión. Deberíamos permitir que las cosas simplemente se muevan y no juzgar tanto. Las personas son personas. Simplemente permíteles ser quienes son. No podemos cambiar a los otros. Pero podemos cambiarnos a nosotros mismos: el único cambio al que podemos aspirar es cambiar nuestra propia respuesta frente a las acciones de los demás. Eso lo podemos hacer.
Lo podemos ver como la repetición de un programa en la tele. Ay no, no ese otra vez. Siempre estamos reciclando interminablemente las mismas situaciones viejas y las mismas respuestas viejas. Así que cambiemos el canal. Cultivemos una mente menos criticona, mayor compasión, mayor gentileza y un buen sentido del humor. Creo que es muy importante realmente sonreírnos a nosotros mismos y sonreír a los demás.
![]() |
| Jetsunma sonriente en México, 2007 |
Original en inglés, aquí. Traducción al español, mía.
jueves, 30 de julio de 2026
Invitado: Khenpo Tsültrim Gyamtso Rinpoché
Eso significa, básicamente, que lo que sea que aparezca siempre es luminosidad. Por ejemplo, tus pensamientos no provienen de ningún lugar y no se van a ningún lugar. Pero, al mismo tiempo, aparecen y se manifiestan. Así que ese aparecer, ese surgir, se llama surgimiento de sí mismo y liberación por sí mismo porque no es otra cosa que la luminosidad misma lo que se libera.
Original en inglés, aquí. Traducción al español e imagen, mías.
martes, 28 de julio de 2026
Duelo 4 / Carta 2
jueves, 23 de julio de 2026
Duelo 3 / Carta 1
No tengo idea cómo empezar. O cómo terminar. Cómo poner en palabras las conversaciones que he tenido contigo aunque tú no lo sepas.
En realidad tú y yo ya hace un buen rato que dejamos de conversar.
Si traigo a mi mente algún momento de esos largos intercambios que tuvimos virtualmente en zoom, antes o después de practicar juntas, me pregunto si en realidad nos estábamos escuchando o si cada una hablaba frente a quien acabó por convertirse en un mero espejo o una mera proyección de la otra.
Parecía que creábamos un espacio de seguridad y de compañía y de amistad en una edad más o menos avanzada de la vida. Algo difícil, dijiste. Quizá fue así durante un rato. Luego se desplomó. Y tampoco debería de sorprenderme/nos que eso suceda en esta dimensión que habitamos donde nada permanece. Pero aún me perturba cuando se acaba: intento desde siempre aferrarme a algo seguro.
No hay tal.
¿Cuándo dejamos de hablar el mismo idioma? ¿Cuándo dejamos que nuestros neuróticos patrones habituales interfirieran sin remedio entre nosotras?
Quizá cuando, después de aquel desencuentro monumental, me expresaste tu verdad, advirtiéndome que no me iba a gustar...
Hoy salí a caminar, retomando poco a poco esos hábitos sanos que me sostienen. Y me encontré con unas rosas de distintos colores en el rosal de la vecina del primero del penúltimo edificio.
Te las dejo como muestra del cariño que hubo y como parte del proceso de soltar.
Las rosas también se marchitarán y no por ello habrán sido menos hermosas. Que no llegues a verlas es lo de menos.
miércoles, 22 de julio de 2026
Invitada: Pema Chödrön
lunes, 13 de julio de 2026
Invitado: Dzogchen Ponlop Rinpoché
sábado, 11 de julio de 2026
Duelo 2
Es 2 porque resulta que hay un "Duelo", así sin número, aquí, en una entrada del 11 de abril de 2011. Es un poema sobre la pérdida y el dolor, pero hoy no tengo ni idea quién era el objeto perdido. Y el 1o de junio de 2012, 14 meses después, aparece un "bereavement", aquí, un duelo en inglés, cuyo objeto supongo que era L.
Antier cuando desperté, me encontré con Celeste iluminada por gotas de luz matutina en mi recámara. Y pensé en ella, claro, en quien me la regaló para mi vigésimo cumpleaños, hace más de 43 años (como cuento detalladamente acá). Y pensé también cómo la pérdida de esa amistad es un duelo que se me ha ido quedando pendiente y eso que ya va más de una década. J y yo fuimos, me parece, mejores amigas y cómplices totales: en nuestro amor por Mr. Hendricks (maestro guapísimo de inglés en la Moderna), en nuestro primer trabajo en Interlingua (saliendo de la prepa), en nuestro viaje a Europa (para el cual es que habíamos trabajado por primera vez), en nuestras primeras relaciones amorosas (ambas derivadas de aquel primer trabajo). Después hubo un desfase en nuestra relación (matrimonio y maternidad) y nos reencontramos como madres solteras, tras nuestros respectivos divorcios. Y viajamos juntas, con todo y nuestros respectivos retoños, que también se hicieron amigos (y un poquito más) durante un rato. Nos visitábamos en nuestras respectivas casas; nos recomendábamos libros, pelis y series; nos escuchábamos y apoyábamos en los avatares de la vida. Hasta que ya no.
No sé a ciencia cierta qué llevó al rompimiento definitivo, al final de nuestra amistad. Recuerdo entre brumas una llamada de ella para felicitarme por un cumpleaños. Me regañaba (en el contestador del teléfono fijo) por no estar disponible para tomar la llamada. Recuerdo su ausencia en una comida con otras amigas para presentarles a mi "prometido" (ella era la única que lo había conocido antes en aquel viaje a Europa). Recuerdo unos cuadros de Adrián medio envueltos en periódico y dejados en la caseta de guardias de su condominio (yo se los había prestado para que decorara su casa y los necesitaba para sufragar la clavícula rota de Santiago). Y sé también de un triángulo amistoso del cual yo quedé eventualmente excluida.
Así es la vida y cada una tiene su responsabilidad en lo sucedido. Yo hoy tengo la necesidad de darle un cierre a la historia que se había quedado nada más trunca. Sin reclamos. Sin resentimientos. Aún con tristeza pero con la certeza de que soltarla, soltarnos, soltar es la única opción viable a estas alturas del partido. Agradeciendo y apreciando lo que disfrutamos y compartimos y dejando ir lo que ambas, más inconsciente que conscientemente, nos lastimamos a pesar de nuestras mejores intenciones.
Antier, cuando abrí mi compu acompañada de mi primera taza de té negro me encontré con la noticia de la muerte de Bonnie Tyler, cuyo "Total Eclipse of the Heart" conocimos J y yo en nuestro periplo por las calles de Londres (como conté aquí hace 14 años), antes de París, Celeste y Ámsterdam. Entonces ella completó el relato en un comentario a la entrada. Aún éramos amigas. El eclipse total del corazón sigue encabezando mi banda sonora original.
Como bien sé, como paciente y como terapeuta, un duelo nuevo abre o remueve duelos viejos. Hoy les empiezo a dar espacio a esos duelos removidos con la intención de ir cerrando pendientes. Quizá lo más doloroso sea la pérdida de espacios donde me sentí segura y querida. Como dice mi maestro, esperar no encontrar dolor en samsara (esta dimensión confusa en la que habitamos) es como esperar no encontrar hamburguesas en un lugar de hamburguesas. Traer el dolor al camino, junto con la alegría cuando la haya, es la manera de transformar nuestros patrones habituales y trascender el sufrimiento que nos generamos muchas veces sin darnos cuenta.
Así que a darle y a seguir escuchando y cantando a Bonnie Tyler:
jueves, 2 de julio de 2026
Invitada: Jetsunma Tenzin Palmo
Nuestra tragedia es que nos identificamos con todas las cosas erróneas. Nos identificamos con nuestra mente conceptual, nuestras profesiones, nuestra raza, nuestro género, los papeles que estamos jugando, nuestros recuerdos, nuestra infancia, las cosas que sucedieron... Nos identificamos con nuestras esperanzas y nuestros miedos y nuestros planes. Vivimos en nuestra mente pensante conceptual y pensamos: "Esto es quien yo soy". Y la gran introspección, el gran descubrimiento del Buda, fue reconocer que todo con lo que normalmente nos identificamos es exactamente lo que no somos. Y es también nuestra tragedia, porque aunque esté bien jugar un papel —todos tenemos papeles que jugar—, si creemos en ese papel y pensamos que eso es quienes somos, estamos en problemas. Un actor podría ser un actor brillante en escena, pero si se baja del escenario y sigue pensando que es Hamlet, bueno...
Original en inglés, aquí. Traducción al español e imagen, mías.
martes, 30 de junio de 2026
Finales de junio
jueves, 18 de junio de 2026
domingo, 14 de junio de 2026
Invitada: Jetsunma Tenzin Palmo
Una mente paciente es ciertamente una dicha siempre. Es algo que entonces... uno no tiene miedo. Verán, normalmente estamos motivados por completo por nuestras esperanzas y nuestros miedos. Ya saben, nuestras esperanzas de que todo lo que venga no sea difícil sino placentero y nuestros miedos de encontrarnos con cosas que sean difíciles para nosotros. Y debido a estas esperanzas y miedos, a nuestro anhelo de seguridad, a nuestro miedo de la inseguridad, sufrimos tanto. Y así el camino es aprender a ir más allá de las esperanzas y los miedos y solo descansar en lo que está sucediendo en el momento. Tener seguridad en la inseguridad. Y la sola seguridad que podemos tener en la inseguridad es descansar en la naturaleza de nuestra propia mente porque afuera no hay seguridad.
| ultimísimas jacarandas |
Original en inglés, aquí. Traducción al español e imagen, mías.
viernes, 12 de junio de 2026
Invitado: Su Santidad el Karmapa 17, Ogyen Trinley Dorje
Cuando surge algo doloroso —una palabra dura, una persona difícil, una ola de tristeza— se puede sentir abrumadoramente real, como si la experiencia misma tuviera el poder de herirnos profundamente.
Pero la enseñanza nos invita a hacer una pausa y examinar más detenidamente:
Todo el sufrimiento, dice, es como soñar que alguien a quien amamos ha muerto. En el sueño, la pena es real, pesada y nos consume. Sin embargo, al despertar, vemos con claridad: nada ha sucedido realmente. El dolor no provino de la realidad misma, sino de cómo la mente tomó la experiencia como si fuera real.
De la misma manera: las dificultades que enfrentamos en vigilia —aunque vívidas e innegables— no son tan sólidas como parecen. Surgen a partir de causas y condiciones, aparecen durante un tiempo y desaparecen. Como los reflejos en una pantalla o las imágenes en un sueño, carecen de cualquier esencia fija.
Lo que nos agota no es la experiencia misma, sino nuestro hábito de aferrarnos a ella: etiquetando, juzgando y creyendo: "Esto es real. Esto me está pasando a mí".
Un bodhisattva aprende a hacer frente incluso a los momentos más difíciles con un entendimiento diferente. Sin negar las apariencias, ellos gentilmente aflojan el agarre de la identificación. "Esto también", reconocen, "es como un sueño: una apariencia sin base sólida".
Al hacer esto, el peso empieza a levantarse.
No necesitamos rechazar el mundo ni negar lo que sentimos. La práctica es simplemente soltar la creencia de que lo que aparece es ultimadamente real e inamovible. Cuando este aferramiento se suaviza, el sufrimiento también se suaviza.
El problema nunca ha sido el mundo mismo, sino cómo la mente se relaciona con él.
Ver esto claramente es empezar a ser libre.
como un sueño, como una ilusión: reflejos en el agua
Original en inglés y fuente, aquí. Traducción al español e imagen, mías.
jueves, 11 de junio de 2026
sábado, 6 de junio de 2026
Pequeño diálogo gastronómico
— ¿Cuántas juntaste, hija? —me pregunta Armando, el guardia de turno en el condominio donde vivo.
—Unas... tres, yo creo —le respondo, sorprendida de que se fijara en mi labor con la escoba que le pedí prestada.
—Esas están bien buenas fritas y con limón —agrega.
"¿Fritas y con limón?", me pregunto horrorizada.
—¿Se comen? —pregunto en voz alta.
Hablamos de las chicatanas u hormigas de San Juan, que se adelantaron un poco al santo y, como cada, año acabaron en la alberca, luchando inútilmente por su vida.
—Yo las salvo... —digo con más timidez que convicción.
Entonces interviene una de las señoras que debe trabajar en alguno de los departamentos y se sentó a tomar el fresco en la silla afuera de la caseta de vigilancia. Me mira con una sonrisa un poco condescendiente, me parece, haciendo eco a la opinión del guardia:
—Están buenísimas, como los chapulines. Y además, bien nutritivas...
—Pura proteína, ¿verdad? —aventuro yo para disfrazar mi asombro creciente.
Ella asiente.
—Si juntas un buen puñito, ya te alcanza para un taco. Me las traes y yo te las preparo... —me dice Armando cuando me dispongo a emprender la vuelta a casa.
—Gracias —creo que alcanzo a decir entre dientes.
Y yo que pensaba que me veían como la loca que saca bichos del agua, no la lista que se procura el almuerzo.
viernes, 5 de junio de 2026
Invitada: Pema Chödrön
El Buda dijo que nunca estamos separados de la iluminación. Aun en los momentos cuando nos sentimos más atorados, nunca estamos apartados del estado despierto. Esta es una aseveración revolucionaria. Incluso la gente ordinaria como nosotros, con complejos y confusión, tiene esta mente de iluminación llamada bodhichitta. La apertura y calidez de bodhichitta es, de hecho, nuestra naturaleza y condición verdadera. Aun cuando nuestra neurosis se siente mucho más básica que nuestra sabiduría, aun cuando nos estamos sintiendo más confusos y desesperanzados, bodhichitta —como el cielo abierto— está siempre ahí, sin deterioro debido a las nubes que temporalmente la cubren. Original en inglés y fuente, aquí. Traducción al español e imagen, mías. |
sábado, 30 de mayo de 2026
jueves, 28 de mayo de 2026
jueves, 14 de mayo de 2026
sin título 8
miércoles, 13 de mayo de 2026
Invitado: Dzongsar Khyentse Rinpoché
Cada uno de nosotros ha sido lastimado por gente a quien hemos querido, y aunque podamos insistir en que hemos olvidado todo al respecto, rara vez lo hemos hecho. Para ayudar a aliviar cualquier dolor persistente, visualiza a esas personas en el lugar de honor y, mientras das pie a bodhichitta, deséales todo lo que es bueno. Si pensar en ellas sigue siendo doloroso, es un signo de que tú no has soltado el sentimiento de que te han perjudicado. Intenta no enfocarte en ello. En cambio, admite que sigues aferrándote a tu dolor. Entonces concéntrate en desearles toda felicidad y aspira a tomar todo su sufrimiento. Y ten en cuenta que, para quienes realmente se toman la práctica del dharma con seriedad, las relaciones difíciles proporcionan el campo más fértil para la práctica.
| últimos corazones rotos |



