martes, 23 de noviembre de 2021

Día de doña T

A mí la palabra "familia" me evoca demasiados sentimientos encontrados, pero entonces se aparece doña T, doña Teresa, que me ayudó a recuperar el sentido amoroso del término. Aunque nuestro parentesco no era sanguíneo, estaba basado en lo que yo entiendo por familia: compañía y aceptación en las buenas y en las malas, compromiso, disfrute, regocijo por los demás, apoyo incondicional. 

Yo no he gozado mucho de esto en mi vida: algunos destellos aquí o allá, siempre donde eran menos esperados. Pero doña T nos dio siempre un cariño confiable, duradero, siempre presente, sobre todo desde el nacimiento de Santiago. Para recordarla y celebrarla hoy, el día de su aniversario luctuoso, busqué las fotos del primer cumpleaños de Santiago, allá por 1997, cuando vivíamos aún en la casa de Narciso, donde nuestro hijo había nacido un año antes. Y en la foto de familia para festejar la ocasión está, por supuesto, doña Teresa (en el extremo izquierdo), con una blusa roja. A su lado está Graciela, la abuela paterna de Santiago, después mi comadre María Eugenia y junto a ella Adrián con Santiago en brazos, apuntando, supongo, hacia Emilia, hermana de mi hijo, que debe haber tomado la foto. La mano de doña T está en el hombro de Graciela hija, tía de Santiago, quien me toma a mí de la mano. 



Nuestro núcleo familiar hoy, 24 años después, seguimos siendo Santiago, María Eugenia y yo, presididos por la presencia intangible y cálida de doña Teresa.

Le agradezco, de todo corazón, doña T habernos adoptado así, sin pensárselo dos veces.
Ojalá que donde quiera que esté, tenga felicidad y paz verdaderas y perdurables.
 

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