miércoles, 2 de noviembre de 2022

Día de Muertos 8



De Muertas es este año. De tu linaje femenino. De las mujeres que han pasado por tu vida, te tocaron y siguieron su camino.











Dasha, terapeuta, amiga, familia. Te hizo saber, en la caja de Sam's uno de los días que la acompañaste a hacer la compra, que tu mamá no sabía de lo que se estaba perdiendo: tu presencia, tu compañía, tu amor.







Graciela, tu suegra, en brazos de Irene, su madre. Te identificas con la brutalidad de la mirada materna helada que ni mira ni ve. Tú y ella quizá se reconocieron, aun sin plena conciencia. Y se acompañaron, a pesar de los pasares. Hoy cumple años de muerta, aunque no te acuerdas cuántos. Y a su lado Judy, Judy Jones, la terapeuta que te salvó la vida hace 26 años y que se fue tan pronto, cuando una amistad apenas se vislumbraba. 








Rosa, tu abuela Rosa, "abuel", como le decían tu hermano y tú. Su primera vez en tu ofrenda. Tu primera vez invitándola. Presencia imponente, constante en tus palabras, a pesar de su conflictiva relación con tu madre, como su madrastra. Querida, al fin y al cabo.









Tu tía Olga, tu queridísima y extrañadísima tía Olga. El amor más claro de tu infancia, el más incondicional, el que te salvó la psique. Para ella, sus Milky Ways favoritos y tu gratitud y tu amor. Siempre. Todos los días.







Tu abuela María Luisa y su tortilla de patata y el cocido de los martes y las historia de Avilés. No tan cercana, tenía otras obligaciones amorosas más urgentes, pero presente en tu padre, en ti, en tu hijo.








La otra María Luisa, tu tía Marisa, y su sonrisa y su fuerza imbatible para enfrentarse a la vida y todo lo que le trajo, lo feliz, lo trágico, lo imprevisible. Y trayéndola a ella, traes un poco a Goulvain, su hijo mayor, tu primo mayor, quien muriera apenas hace unas cuantas semanas. Que encuentren la paz y la felicidad duraderas.








Y tu madre, claro. Medio fantasmal como lo fue en vida. Nunca del todo aquí. Siempre con una carencia a cuestas. Marta (sin hache) Cecilia, nombre único que la separó de su propio linaje. Y junto a ella, tú, porque una muere y renace cada día también. Tú hace casi 30 años, el día de tu boda. Tan lejano. Tan pasado. Tan feliz. Hoy eres otra. Sigues buscándote y soltándote.








Y del linaje de las Adelas, Adela Foucher, tu bisabuela, a la derecha, y Adela Iduarte, tu abuela, la madre de tu madre, a la izquierda. Tu madre niña se esconde por ahí en brazos de su padre. De la bisabuela conservas el recuerdo del pan mojado en aceite de oliva con ajo. De la abuela, su imagen, las historias que te contaron y poco más. Murió joven. Demasiado joven.











Y la Ñaña, tu Ñañita hermosa. Croquetas para ella, aunque la Khandro se las robe del altar. Y con esta Ñaña, el recuerdo también de Ana Rey.


Así la visita de tus muertas este año. Así su compañía. Así su partida. Agridulce también, como la vida misma.



3 comentarios:

  1. Hermoso altar, hermosa reflexión. Sanando a las ancestras. Felicidades.

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    1. ¡Gracias, Mary, por tu lectura, tu comentario y por pasarte por aquí! 💗

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  2. Que linda reflexión y recuerdo presente!

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