miércoles, 18 de agosto de 2021

I:n:t:e:r:m:i:t:e:n:c:i:a:s: : :


Si buscamos la palabra «intermitencia» en el DLE, no es de sorprender que este la defina como «cualidad de intermitente» y nos obligue a buscar, pues, «intermitente». Este adjetivo está definido como «que se interrumpe o cesa y prosigue o se repite».

Ya Saramago había usado el sustantivo en una de sus novelas (Las intermitencias de la muerte). De ahí me inspiré yo para esta entrada que, en realidad, podría llamarse más precisamente «Las intermitencias de la amistad».

Resulta que yo tengo una especial facilidad para coleccionar, sin proponérmelo (por lo menos no conscientemente) examistades, sobre todo mujeres. O sea, han pasado por mi vida muchas amigas que, con el tiempo, se han convertido en examigas, con todo y la carga emocional terminante que tiene el prefijo «ex» cuando lo usamos como sustantivo.

Y, sin duda, esto tiene que ver con la relación conflictiva con mi mamá. Qué se le va a hacer.

Con algunas, L por ejemplo, logré cerrar el círculo después de unos años, aunque entonces se cerró también la posibilidad de retomar un contacto nuevo. Con otras, J por ejemplo, la cosa acabó sin que yo me enterara por qué (bueno, tengo alguna hipótesis...), y aún me duele. También hay con quien, como C por ejemplo, la relación simplemente se terminó porque la vida nos llevó por otros caminos. La volví a ver años después y reconectamos con el cariño, pero ya no dio para una relación presente. En cambio, con B sí fue todo muy intenso (el principio, el medio y el final, que podría describirse incluso como dramático).

Un ex, de los otros, me dijo alguna vez que soy demasiado exigente con mis amigas. Igual y lleva algo de razón.

Tengo otra amiga, llamémosle E, con quien la relación se ha mantenido, on and off  como dirían los anglófonos, durante más de 20 años. Varias veces ha terminado, o eso hemos creído, y varias veces ha recomenzado. La última perecía muy definitiva, pero hay algo en mí que se rehúsa a darla por concluida. Hace unas semanas, meses quizás, el hijo de E, que también es amigo, me presentó a su primo, y yo, para identificarme, le dije, así sin pensarlo, que era una amiga intermitente de E.

Describir nuestra relación de esta manera me dio paz y una sensación de alivio, pues significaba que, en efecto, no tenía que ponerla en la lista de las examigas, sino que podría inaugurar con ella una nueva lista, la de las amigas intermitentes. Lo que para mí significa esta etiqueta es que el cariño permanece y que las circunstancias de la vida y las personales hacen que, en diferentes momentos, la amistad se manifieste o no, pero no desaparece. 

Ojalá E estuviera (pudiera estar) de acuerdo conmigo. Porque la quiero. Porque la extraño. Porque sigo creyendo que es mucho más lo que nos une que lo que nos separa.

2 comentarios:

  1. Yo abogo en pro de que las relaciones nos permiten evolucionar y acercarte a "E" sería para ti,darte el chance de expresar lo que está pendiente sin importar el resultado final. Te quiero

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    1. Y sí, concuerdo contigo y en esas ando... También te quiero...

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