A nada estuve de proscribir a los soberanos de Oriente este año. Época festiva de crisis total: primero física (influenza o covid o algo así) y después, claro, emocional, con el cansancio continuado, la tos continuada y el desencuentro continuado, sobre todo con mi hijo, como ya nos ha sucedido en otras épocas decembrinas.
Hoy, por fin, se acaba el mentado periodo festivo y Melchor, Gaspar y Baltasar fueron más necios que yo, por suerte, y se pasaron por mi casa anoche y dejaron un par de recuerditos para acá y otro para llevar a Chimal, pronto.
Y sin duda alguna el mayor regalo que me dejó el año pasado y que refrenda el año nuevo ha sido y es la amistad con blaze. Primero nos reunió Khenpo Rinpoché, cuando nos conectamos para organizar la celebración en español del primer aniversario de su parinirvana. Habíamos coincidido a través de los años en más de un retiro probablemente sin demasiada conciencia la una de la otra. Yo recordaba su intenso pelo rojo, que hoy es gris, como el mío, aunque largo, muy largo. Y estos últimos días, después de meses de juntarnos semanalmente a practicar, nos acercó aún más su papá (don Leo) y su muerte y mi ofrecimiento de practicar juntas por él.
Y mientras escribo, youtube me pone esta canción que describe mi experiencia mejor que yo y que hoy adquiere un sentido nuevo, desapegándose del pasado doloroso de examigas idas:
Hubo rosca, sin niños, y chocolate: bastante agridulce el cierre de la temporada...
Hubo niño tipo Casper regalado por una amiga del grupo de amigas que nos acompañamos hace tiempo y que, por mi parte, agradezco coincidir contigo! Adelante y arriba el ♥️ te quiero ! Susy
ResponderBorrarBueno, eso fue el día antes de Reyes y el niño tipo Casper está presidiendo mi comedor. Y sí, yo también agradezco la coincidencia contigo y las amigas y te quiero 💗
Borrar