domingo, 14 de junio de 2026

Invitada: Jetsunma Tenzin Palmo


Una mente paciente es ciertamente una dicha  siempre. Es algo que entonces... uno no tiene miedo. Verán, normalmente estamos motivados por completo por nuestras esperanzas y nuestros miedos. Ya saben, nuestras esperanzas de que todo lo que venga no sea difícil sino placentero y nuestros miedos de encontrarnos con cosas que sean difíciles para nosotros. Y debido a estas esperanzas y miedos, a nuestro anhelo de seguridad, a nuestro miedo de la inseguridad, sufrimos tanto. Y así el camino es aprender a ir más allá de las esperanzas y los miedos y solo descansar en lo que está sucediendo en el momento. Tener seguridad en la inseguridad. Y la sola seguridad que podemos tener en la inseguridad es descansar en la naturaleza de nuestra propia mente porque afuera no hay seguridad. 


ultimísimas jacarandas


Original en inglés, aquí. Traducción al español e imagen, mías.


viernes, 12 de junio de 2026

Invitado: Su Santidad el Karmapa 17, Ogyen Trinley Dorje


Como un sueño: soltar lo que duele


Cuando surge algo doloroso —una palabra dura, una persona difícil, una ola de tristeza— se puede sentir abrumadoramente real, como si la experiencia misma tuviera el poder de herirnos profundamente. 

Pero la enseñanza nos invita a hacer una pausa y examinar más detenidamente: 

Todo el sufrimiento, dice, es como soñar que alguien a quien amamos ha muerto. En el sueño, la pena es real, pesada y nos consume. Sin embargo, al despertar, vemos con claridad: nada ha sucedido realmente. El dolor no provino de la realidad misma, sino de cómo la mente tomó la experiencia como si fuera real. 

De la misma manera: las dificultades que enfrentamos en vigilia —aunque vívidas e innegables— no son tan sólidas como parecen. Surgen a partir de causas y condiciones, aparecen durante un tiempo y desaparecen. Como los reflejos en una pantalla o las imágenes en un sueño, carecen de cualquier esencia fija. 

Lo que nos agota no es la experiencia misma, sino nuestro hábito de aferrarnos a ella: etiquetando, juzgando y creyendo: "Esto es real. Esto me está pasando a mí". 

Un bodhisattva aprende a hacer frente incluso a los momentos más difíciles con un entendimiento diferente. Sin negar las apariencias, ellos gentilmente aflojan el agarre de la identificación. "Esto también", reconocen, "es como un sueño: una apariencia sin base sólida". 

Al hacer esto, el peso empieza a levantarse. 

No necesitamos rechazar el mundo ni negar lo que sentimos. La práctica es simplemente soltar la creencia de que lo que aparece es ultimadamente real e inamovible. Cuando este aferramiento se suaviza, el sufrimiento también se suaviza. 

El problema nunca ha sido el mundo mismo, sino cómo la mente se relaciona con él. 

Ver esto claramente es empezar a ser libre. 


como un sueño, como una ilusión: reflejos en el agua


Original en inglés y fuente, aquí. Traducción al español e imagen, mías.


sábado, 6 de junio de 2026

Pequeño diálogo gastronómico


— ¿Cuántas juntaste, hija? —me pregunta Armando, el guardia de turno en el condominio donde vivo.

—Unas... tres, yo creo —le respondo, sorprendida de que se fijara en mi labor con la escoba que le pedí prestada.

—Esas están bien buenas fritas y con limón —agrega.

"¿Fritas y con limón?", me pregunto horrorizada. 

—¿Se comen? —pregunto en voz alta.

Hablamos de las chicatanas u hormigas de San Juan, que se adelantaron un poco al santo y, como cada, año acabaron en la alberca, luchando inútilmente por su vida.

—Yo las salvo... —digo con más timidez que convicción.

Entonces interviene una de las señoras que debe trabajar en alguno de los departamentos y se sentó a tomar el fresco en la silla afuera de la caseta de vigilancia. Me mira con una sonrisa un poco condescendiente, me parece, haciendo eco a la opinión del guardia:

—Están buenísimas, como los chapulines. Y además, bien nutritivas...

—Pura proteína, ¿verdad? —aventuro yo para disfrazar mi asombro creciente.

Ella asiente.

—Si juntas un buen puñito, ya te alcanza para un taco. Me las traes y yo te las preparo... —me dice Armando cuando me dispongo a emprender la vuelta a casa. 

—Gracias —creo que alcanzo a decir entre dientes.

Y yo que pensaba que me veían como la loca que saca bichos del agua, no la lista que se procura el almuerzo.


viernes, 5 de junio de 2026

Invitada: Pema Chödrön


El Buda dijo que nunca estamos separados de la iluminación. Aun en los momentos cuando nos sentimos más atorados, nunca estamos apartados del estado despierto. Esta es una aseveración revolucionaria. Incluso la gente ordinaria como nosotros, con complejos y confusión, tiene esta mente de iluminación llamada bodhichitta. La apertura y calidez de bodhichitta es, de hecho, nuestra naturaleza y condición verdadera. Aun cuando nuestra neurosis se siente mucho más básica que nuestra sabiduría, aun cuando nos estamos sintiendo más confusos y desesperanzados, bodhichitta —como el cielo abierto— está siempre ahí, sin deterioro debido a las nubes que temporalmente la cubren. 

el cielo en cdmx















Original en inglés y fuente, aquí.
Traducción al español e imagen, mías.