Salgo del banco después de hacer un depósito a mi cuenta y me dirijo a mi auto que dejé en el estacionamiento. Antes de subirme, saco una moneda para el hombre alto, blanco, con sombrero, que los cuida y que me ayudará a salir. Cuando me acerco, volteo a ver el árbol de clavellinas rosas, que está en la banqueta justo enfrente. Es hermoso. Me recuerda a mi abuela Rosa (quizá hubiera alguno en su casa de Jalisco 222). Hace algunos día me desvié después de cortarme el pelo para fotografiarlo.
Yo: ¡Qué bonito ese árbol!, ¿verdad?
Él: Sí, aunque en Cuernavaca hay pocos. Yo solo he visto otro allá por Cartuchos.
Yo: Yo acabo de ver otro en Plaza Norte, mientras manejaba.
Él: Ah, allá más arriba. Mi hijo me dijo que también hay de flores blancas y hasta me enseñó una foto en su teléfono.
Yo: Esos nunca los he visto.
Le doy la moneda (o quizás ya se la había dado), la agradezco y me despido.
Entonces emprendo el camino a Ahuatepec en donde voy a ver una paciente. Cuál no será mi sorpresa cuando voy bajando por Limoneros y me encuentro un árbol de clavellinas blancas, con las flores brillando al sol. Me estaciono, me bajo del coche y lo fotografío. Y luego me encuentro otro más grade y hago lo mismo.
Quizá si el cuidador de coches no me hubiera hablado de ellos, yo no me habría fijado. Le agradeceré la próxima vez que vaya al banco.
Otro de los árboles que me sorprendieron hace unos años, pero blancos he visto pocos! Gracias por la foto. Un abrazo. Susy
ResponderBorrarSon preciosos, Susy. El blanco es espectacular y dicen que hay con flores rojas, aunque quizá sean rosa oscuro...🌺 Un abrazo de vuelta 🫂
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