Para ti Runs tan tan querido, hoy que es tu cumpleaños 25
Llegaste a nuestras vida, a mi vida, hace 3 años, cuando estabas por cumplir 22. Bueno, eso es un decir, a nuestra vida presente y cotidiana.
¡Qué regalo!
La primera vez que te recuerdo es es una foto junto a tu mamá en casa de tu bisabuela, mi tía Marisa, allá en El Rancho. Tendrías unos 3 o 4 años y eras familia del otro lado del mar. Lejana, aunque con tu mamá me unía un cariño de siempre.
Luego vinieron de visita a ese rancho a tus 7 u 8, quizás. Laia era aún bebé. Tú eras pensativo, callado y muy presente. Mirabas todo a tu alrededor, con curiosidad, con profundidad, sin dejar escapar nada.
La conexión se reavivó cuando yo viajé a España en el 2018 y les visité en Barcelona. Estabas al final de la adolescencia. Reservado y presente. Confiable. Siempre confiable. Recuerdo que me enseñaste cómo pasar las fotos de la memoria de mi cámara a un archivo en internet para que le cupieran más.
Y luego mi estancia en Madrid durante la pandemia y las criaturas de mi bestiario hicieron puente entre les dos. Y las empezaste a ilustrar. Y nos reunimos en el centro de Barcelona antes de mi regreso y tu ida a Rotterdam. Caminamos mucho y tomamos algo en algún bar al aire libre. Y platicamos, claro.
Luego, ya de vuelta en México, videollamamos para un proyecto tuyo sobre ser queer en la familia y el lazo se estrechaba. Nos entendíamos. Y, por fin, llegaste a vivir acá. "Tía, te tengo una noticia...", me compartiste.
¡Qué regalo!
Empezamos a vernos con mucha más frecuencia. Mi casa se hizo la tuya. Tía y sobrino en forma, y mucho más allá de tía y sobrino. Contigo la palabra "familia" adquirió una connotación positiva que nunca había tenido. Te hiciste primo de Santiago, que no había tenido más familia. Empezamos a hablar muchísimo, de muchas cosas, de forma genuina y profunda. A acompañarnos. A jugar continental en la tradición de mi tía Olga. Te amigaste con la Khandro, que no es una tarea fácil. La cuidaste junto a la Luna.
Vemos series, bueno contigo más bien nos las atracamos y es un disfrute total. Vamos al cine, mucho. Hablamos de música y de la vida y de la familia y de escritura y de libros y de la vida y de todo. De amores y desamores y cambios y transformaciones. De miedos y deseos. Intercambiamos plantas.
¡Qué regalo!
Y hoy cumples 25, que como dice uno de mis maestros no tiene un significado especial más que el que nosotres le demos, quizá como ningún cumpleaños. Pero es un gran pretexto para celebrarte y decirte cuánto te quiero y cuánto valoro aprecio amo disfruto tu presencia en mi vida.
Sé feliz. Y cuando haya tristeza, navégala que pasará. Sigue amando con todo lo que eres. Y caminando con valentía a pesar del miedo o los bajones. Conmigo tendrás siempre un hogar cuando lo necesites y cuando no, también. Una habitación. Un rompecabezas. Un ragú de berenjena y una tortilla de papa o unas mongetes.
Te quiero. Tanto tanto tanto.
Aquí conmigo siempre, la Marieta, recordándome nuestra conexión todos los días:
No hay comentarios.:
Publicar un comentario