Las dos primeras acepciones que el diccionario consigna de este palabra no tienen desperdicio, sobre todo porque son contradictorias (y que alguien venga a decirme que la lengua no es fascinante):
Del lat. momentum.
- m. Porción de tiempo muy breve. Lo vi un momento esta tarde.
- m. Lapso de tiempo más o menos largo que se singulariza por cualquier circunstancia. Este fue el mejor momento de su vida. Aquella guerra civil fue el peor momento del siglo.
Luego hay 5 más que recomiendo a quien comparta mis fascinaciones...
Tenía yo la impresión de que ya había hecho alguna entrada con este título y, buscando en el blog, me encontré muchísimas. Algunas con nombre y apellido (o sea, con otra palabra que describía el tipo de momento o el lugar donde había ocurrido) y las menos, solo con nombre de pila. Se ve, pues, que de momentos está hecho el blog: los hay en muchas entradas, aunque no sea en el título. Y es que de momentos está hecha la vida, ¿no?
Todo esto viene a cuenta porque hace unos días, un par de semanas quizás, me asomé por la ventana de mi cuarto y me encontré con este momento:
Y para cerrar, un par más de momentos humanos, por aquello de que yo casi no fotografío gente con mi camarita rosa:
Aquí, el hijo rumbo a casa, con ropa recién lavada y bolsita para la compra, pasando junto al farol. Nos despedimos un pelín desencontrados, pero siempre conjuro su seguridad con una foto desde la ventana de mi estudio o con un beso (o ambos) desde el mismo lugar.
Y acá, el sobrino (el favoritísimo, claro) y la mitad de su sombra, rumbo a casa en CDMX, después de un fin de semana juntes maravilloso. También conjuro su buen viaje y mejor retorno.
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