miércoles, 2 de abril de 2025

2 textitos

que surgieron a partir de Los sueños de la Bella Durmiente de Emiliano González,
anoche en el grupo de práctica de escritura



1. Una mutación en el color de los ojos y en la forma de tomar el cuchillo y el tenedor

Cuando nació tenía los ojos grises. Grises como la luna eclipsada o grises como el ratón que visitaba su casa cada noche. Es por ti, dijo el padre. Es por ti, dijo la madre. En ninguno de los dos linajes del matrimonio había ojos de ese color. Los abuelos fruncieron sus respectivos ceños y las abuelas se llevaron la mano a sus respectivas bocas. ¿Y si por fin se había cumplido la profecía? ¿Y si este ser de los ojos grises era el mesías del que hablaban los textos de todas las religiones? ¿Y si era el monstruo que acabaría por destruir todo tipo de civilización? Tiene que ser por ti, dijo el padre. Tiene que ser por ti, dijo la madre. Entonces vieron cómo el niño cortaba la carne de su almuerzo sosteniendo el cuchillo y el tenedor con los dedos de los pies. No quedaba duda: se trataba del monstruo que destruiría todo a su alrededor y ni siquiera quedaba la esperanza de matarlo.


2. En el momento póstumo

En el momento póstumo alcanzó a vislumbrar una tenue luz azul que se abría paso entre las tinieblas de la muerte. When in doubt, follow the blue light. When in doubt, visualize your guru in your heart. When in doubt, go towards the blue light. Y, sin embargo, no podría encaminarse hacia ella. No encontraba sus piernas, ni sus pies, ni sus muslos, ni sus nalgas, ni su tronco, ni sus brazos, ni su cuello, ni su cabeza. No tenía  cuerpo. Había eprdido el cuerpo en el momento póstumos. El cuerpo que cuidó toda la vida: con ejercicio, con comida nutritiva, con aceites y bálsamos, con protector solar y humectantes carísimo, con sombrero y camisas de manga larga. El cuerpo que lo definió durante más de 40 años (¿o eran 40 siglos?) ahora lo había abandonado y sin cuerpo no sabía cómo seguir el camino. La luz azul empezaba a destellar y a él el corazón le dio un vuelco. No, ya no tenía corazón que le diera un vuelco.

lunes, 31 de marzo de 2025

Invitado: Khenpo Tsültrim Gyamtso Rinpoché



LAS PERCEPCIONES SENSORIALES SON APARIENCIA-VACUIDAD


Cuando recordamos que la naturaleza de las percepciones sensoriales es apariencia-vacuidad, nuestra experiencia de ellas será abierta, espaciosa y relajada.

Este es el método que da vuelta a las experiencias: de lo contrario las consideraríamos como condiciones adversas en el camino del Dharma.

Podemos empezar a experimentar lo que de otro modo consideraríamos doloroso y difícil, como abierto, espacioso y relajado, justo como experimentaríamos la apariencia de una dificultad cuando estuviéramos soñando y reconociéramos que era un sueño.

Necesitamos entrenarnos en esto una y otra vez, primero con experiencias menores de sufrimiento, y luego, gradualmente, seremos capaces de aplicarlo incluso en experiencias de gran sufrimiento.

Reconociendo que tanto la felicidad como el sufrimiento son meras imputaciones conceptuales, y que, por lo tanto, la realidad genuina los trasciende a ambos, experimentaremos la inconcebible e inexpresable igualdad de la felicidad y el sufrimiento, una experiencia que es, como cantaba Milarepa, una forma muy maravillosa de felicidad.



flores del rosario que compré el día que supe que KTGR habia entrado en parinirvana


Original en inglés y fuente, aquí.
Traducción al español e imagen, mías.

viernes, 28 de marzo de 2025

Invitado: S.E. Dilgo Khyentse Rinpoché


No tengas opiniones sobre las acciones de otras personas. Cuando vemos defectos en otros, en la gente en general, pero en quienes han entrado al Dharma en particular, debemos entender que es la impureza de nuestra percepción la que está en falta. Cuando nos vemos en un espejo, vemos un rostro sucio porque nuestro propio rostro está sucio. 

De la misma manera, los defectos de los otros no son nada más que nuestra manera impura de verlos. Pensando de esta manera, deberíamos intentar deshacernos de esta percepción de los defectos de los otros y cultivar la actitud a través de la cual la totalidad de la existencia, todas las apariencias, se experimenta como pura. 



un mediodía de marzo

Original en inglés, aquí.
Traducción al español e imagen, mías.

miércoles, 26 de marzo de 2025

¿Qué te trajo a esta página?

¿Qué quieres escribir? Anda. Dímelo. 

Nos pregunta Natalie Goldberg y le contestamos.

Le contesto.


Quiero escribir mi vida y el mundo y el universo y entender por qué son como son. Desde chica quería respuestas a mil cosas de mi mundo que no entendía. Por qué mi mamá no me quería. Por qué sí quería a mi hermano. Por qué mi hermano me odiaba. Por qué estaban juntos mi papá y mi mamá. Por qué tenía tantos tíos hombres, solteros y sin hijos. Por qué mi abuelo Román casi no le hablaba a mi papá. Por qué mi abuela Rosa decía que quería a mi hermano, Romanof le decía, porque era algo suyo, su ahijado, y en cambio, yo no. Por qué me daban miedo los perros. Por qué mi papá me quería como me quería: demasiado y mal. Por qué nadie me sacaba a bailar en las fiestas de la escuela. Por qué me costaba hacer amigos. Por qué estaba mal tomar la mano de Susana cuando íbamos en el asiento de atrás del vochito azul claro de mi mamá. Por qué Toño, mi tío Toño, me coqueteaba si estaba enamorado de mi papá. Por qué mi tía Marisa hablaba de la guerra civil como si fueran anécdotas chistosas. Por qué no conseguía novio. Por qué no era bonita. Por qué no podía ser tan guapa como mi prima Marida. Por qué mi papá se quedó callado cuando le hice un dibujo de la bandera española. (Luego supe que fue porque dibujé la bicolor, no la tricolor de la república.) Por qué lloró mi papá cuando el gobierno de México reconoció el gobierno español posterior a Franco. (Luego supe que porque lo que quedaba de la república española se disolvió en el aire.)

Qué me trae a esta página. La obligación (yo facilito este grupo). La curiosidad. El gusto. El ansia, a veces. El enojo y el amor. La necesidad. La carencia de otras herramientas, como saber pintar o hacer cerámica o escultura o bordar o tejer o dibujar. La necesidad de entenderme y de entender lo que pasa a mi alrededor, aunque no se pueda entender. El desamor y la traición. La cercanía y la ternura. El odio, a veces. La incomprensión. La frustración. La impotencia. La injusticia. El llanto. La risa. La necesidad de algo a lo cual aferrarme para no quedar colgada de la brocha. Los sueños. Los anhelos. Las dudas. Y los miedo. No los cadáveres pudriéndose ni las torturas en la cárcel como a Hang Kan. No los magos como a Ursula K. Leguin o a J.K. Rowling, pero sí la magia de crear, de perderme y de no tener que rendirle cuentas a nadie.

Me trae a la página mi mamá. Y mi papá. Y a veces, mi hermano. Mi tía Olga y mi abuela Rosa. María Eugenia y doña T. Manu y la planta a la que llaman popularmente monedas chinas y científicamente Pilea peperomioides. Y mi bisabuela Adela y mi abuela Adela, con quien platicaba sobre Olivier Southgate, el maestro de francés con el que quería casarme. Yo sentada de china, con las piernas cruzadas, sobre la alfombra; ella, sentada en una silla, con un vestido azul con lunares blancos, en el retrato que la hizo Angelina Beloff y que colgaba en un hueco del libero del pasillo de arriba del departamento número 2 del número 548 de la calle de Uxmal en la colonia Narvarte del DF.


martes, 25 de marzo de 2025

m.o.m.e.n.t.o.


Mi gata se pone alerta.

De pronto, echa una carrera hacia la sala. Y se sube al sofá. Mira con gran atención. Nerviosismo.

Escucho el gorjeo de un pájaro.

Cuando me empiezo a levantar para asomarme yo también a la ventana (y con suerte capturarlo con mi cámara), lo veo en el quicio. Su mirada se cruza con la de mi gata.  Ella tensa los músculos, prepárándose a saltar (sueña con capturarlo también, imagino). 

Cuando ambas nos disponemos a dar el siguiente paso, él emprende veloz el vuelo.

El momento ha pasado. Ella se queda echada sobre el respaldo del sofá. Yo tecleo en mi compu. Y el pájaro.... 

Ya no hay pájaro.

viernes, 21 de marzo de 2025

Primavera


Me despierto para bañarme y estar lista para ver a un paciente temprano en línea. Más tarde me iré a México, a la ciudad, pues. El paciente no llega (ya lo sospechaba y me pesa) y El Coleccionista, mi programa matutino de música clásica, festeja la llegada de la primavera. Empieza con Bach y una sonata para violín y clavecín (piano), la número 2, y luego prometió a Vivaldi, claro, con su concierto para violín en mi mayor La Primavera, aunque está vez lo escucharemos con trompeta como solista.

No falla. Cada año Vivaldi y cada año la primavera. Todavía.

Estos días, cuando he salido a caminar la primavera es aroma.
Dos predilectos, como diría mi abuela Rosa: el de las flores de los flor de mayo que se empiezan a cubrir de rosa con algo de blanco y amarillo. Todos son hijos del que plantamos hace décadas Santiago, su papá y yo.
Aquí al pie del árbol madre:

 







Y los tapetes de flores de jacaranda que cubren ya las baldosas y el pasto empiezan a descomponerse y despiden un perfume dulzón con un mínimo punto ácido. También me fascina.
Como tampoco puedo transmitir su aroma, dejo una foto de las flores antes de caer: 









Y quién no conoce la primavera de Vivaldi, comenta El Coleccionista. Y empieza a sonar. Se me humedecen los ojos y me pongo feliz. Me encanta. Primavera hecha sonido, música.

Hoy no hubo "caminata contemplativa", como les dice una vecina a mis paseos matutinos con cámara en mano, pero entró oficialmente la primavera, que ya andaba por aquí desde hace semanas.

Y Vivaldi, el cura rojo, se vuelve a acabar. Sonará otra vez. Ojalá
Hoy, como todos los días, toca seguir.
Vendrá Ravel, con "Espejos".

martes, 18 de marzo de 2025

We are all Venezuelans now


Este texto surgió en mi grupo de escritura de los lunes (ayer) a propósito de lo que está sucediendo en eu con su nuevo presidente
y la preocupación de la maestra del grupo.


We are all Venezuelans now. We are all Mexicans now. We are all Salvadoreños now. We are all Americans now. We are all Palestinians now. We are all Brazilians and Puerto Ricans now. We are all Argentinians and Chileans now. We are all Canadians now. We are all Spanish and German and Congolese now. We are all Italian, and South African and Kenyan now. We are all Corean and Japanese and Chinese and Tibetan now. We are all Indian now. And we always should have been. Why does it take a dictator for the insight to dawn in our minds? We are all Peruvian and Bolivian now. We are all Haitianos and Cubans now. And we always should have been, but we tend to forget. Our comfort makes un forget. We are all victims and aggressors now. We are all Trump and Musk and Netanyahu now. We are all white and black and brown and red and yellow and purple now. We are all women and men and children and gay and trans now. Why do we keep forgetting? Why do we keep protecting our neck of the woods? Because we are all afraid now and we all have hope now. We all want to be happy now and we all want to transcend suffering now. We are all pariahs now and brahmans too. We are all dogs and cats and rats and bats and mosquitoes and cockroaches now. We are all hell beings and hungry ghosts and gods and demigods now. We are all animals now and we are all humans now. And we keep forgetting. And we want to point fingers and find someone to blame. We are all to blame now. We are all responsible now. We are all resisting now. Some have been doing it since beginningless time. We are all good and bad now, and right and wrong. We are all afraid now and we are all courageous now. Me is we upside down and we includes everybody, every sentient being. If not, what's the fucking point? We are all we now. We are all Venezuelans now and we have been forever. We are much more that we think we are, even those whom we don't like, those whom we despise, those whom we consider enemies. We are all enemies now and we are all friends now. We are all mothers and fathers and children and serial killers. We are the moon and the sun and the earthquake and the storm. We are the ocean and the waves and the rain and the lightning and the flood and the snow and the blizzard and the hail and the stroke. We are all old and young and beyond time. We are all Venezuelans now. We are all Mexicans now. We are all Canadians now. We are all British and Scottish and Irish and Danish and Norwegian now. We are all patients now and we are all doctors now and murderers and judges and nurses and teachers. We are all Venezuelans now. No borders. No differences. No limits. No labels. Beyond labels, we are all one. So hard to see. So hard to feel.

 
y una compañera  me dio unas gracias adicionales por correo.
y yo le dije que había dudado en leerlo, pero que me daba gusto haberlo hecho.

domingo, 16 de marzo de 2025

Invitada: Pema Chödrön


No puedo exagerar la importancia de aceptarnos a nosotros mismos exactamente como somos en este momento, no como quisiéramos ser o como pensamos que deberíamos de ser. Cultivando una apertura sin juicio hacia nosotros mismos y hacia lo que sea que surja, para nuestra sorpresa y gozo, nos encontraremos dándole la bienvenida a esa cualidad de la vida imposible de precisar, experimentándola como una amiga, una maestra y un apoyo, y ya no como una enemiga.  


un árbol al viento y en el agua 

Original en inglés, aquí.
Traducción al español e imagen, mías.

miércoles, 12 de marzo de 2025

Invitado: Khenpo Tsultrim Gyamtso Rinpoché



No está ahí, y nunca estuvo

Si no estás convencido de que emocionalmente te comportas como si tuvieras un yo duradero, singular e independiente, entonces es importante abocarte a esta cuestión antes de seguir adelante a considerar la doctrina del no yo. 

Piensa cuidadosamente sobre el dolor y el sufrimiento y pregúntate qué o quién es el que está sufriendo. ¿Quién teme lo que sucederá? ¿Quién se siente mal acerca de lo que ha sucedido? ¿Por qué la muerte parece ser una amenaza semejante cuando el presente desaparece cada momento, apenas habiendo tenido la oportunidad de surgir?

Encontrarás que tu pensar está lleno de contradicciones, inconsistencias y paradojas irresolubles. Eso es normal. Todo el mundo (a excepción, quizás, de los locos) tiene una noción de sentido común sobre qué o quiénes somos que funciona (más o menos) y nos permite operar como seres humanos normales. 

Sin embargo, cuando el meditador se aboca a qué o quién es este yo, no puede encontrarlo. Entonces, gradualmente, muy gradualmente, empezará a entender que la razón por la cual no puede encontrarlo es porque no está ahí y nunca estuvo. 


el balcón en el agua: tan aparente como inexistente


Original en inglés y fuente, aquí.
Traducción al español e imagen, mías.

sábado, 8 de marzo de 2025

Quisiera ser


Quisiera ser jacaranda que cae sobre el agua de la alberca o que acaba en un hormiguero como comida o cama para la hormiga reina. Quisiera ser la lluvia de noche que puede llorar sin ser vista. Quisiera ser vécoco en tu ventana u ozalí en el altar del manguingo. Quisiera ser un pingüino con velita en la fiesta de cumpleaños. Luz de bengala en navidad o la estrella de belén en la puta de un árbol. Quisiera ser una constelación con tu nombre o unos labios que se acercan a los míos a los tuyos suavemente. Quisiera ser vencejo en el cielo azulísimo de Madrid o un trozo de mosaico en el Parque Güell de Gaudí. Quisiera ser gallina en Chimal o gato en casa de los Cohen o junto a Dasha. Quisiera ser nota musical que brota del triángulo en el Palau de la Música o lentejuela en un vestido de noche. Quisiera ser rímel en tus ojos o copo de nieve en Nueva York.


Y acá la canción que, en el grupo de escritura de los martes,

dio pie a este y otros textos

(gracias, Macu):



jueves, 6 de marzo de 2025

Marzo 3









Principios de marzo apenas, y parece que el verano se adelantó. Una primavera caliente en Cuernavaca, que se empieza a llenar de jacarandas florecidas. Dicen que en la Ciudad de México ya están radiantes. Acá son más tímidas. Parece. Pero todos los días que salgo me encuentro un árbol morado más o flores que las hormigas ávidas se llevan a su casa (yo digo que para alimentar a su reina o para hacerla una cama) u otras que como navecitas flotan en la alberca o hacen un tapete sobre el pasto verde.








Principios de marzo y bienvenimos a la Serpiente de Madera. Me acuerdo de Khenpo Rinpoché, el guru de gurus, mi maestro abuelo, a quien le celebrábamos su cumpleaños el primer día del mes. El año pasado fue el último. Sus 90. En junio entró en parinirvana. Lo pienso tanto y lo extraño tanto. Y la planta rosario, que compré el día que supe que había muerto, no para de florear. En la noche, llena mi balcón de pompones de luz.









Casi mediados de marzo y hay cumpleaños que antes celebraba y hoy ya no. Los sigo recordando y escuece un poco el recuerdo. Quizás puedo solo mandar buena vibra y soltar. Soltar como dijo Rinpoché en su mensaje de Losar. Soltar y empezar de nuevo, con frescura.

Casi mediados de marzo y trabajo con mi mente. Todo el tiempo. Lo intento. Veo cómo me sigo tomando las cosas, algunas cosas, de forma personal y veo cómo puedo dejar de hacerlo. Empezar a dejar de hacerlo. Sin juzgarme ni a los demás. Con paciencia y tolerancia. Hacia mí misma. Hacia los demás. Qué difícil a veces. Qué gozoso otras.










Principios de marzo y hay cumpleaños que antes no celebraba y que ahora celebro. Mucho. Otros que ya celebraba y que sigo celebrando. Qué fortuna.

Casi mediados de marzo y los flor de mayo empiezan a florear: los de flores rosas alrededor de mi casa, con ese perfume intoxicante, dulcísimo, indescriptible. Entre los cables afuera de casa de una amiga, los blancos. No alcanzo a olerlos, pero imagino el aroma. Y me acuerdo de mi abuela Rosa y de mi tío Jean.









Y la primavera aún no llega. El calendario dice que faltan aún varios días. Pero a los pájaros no les importa y cantan como si ya estuviera aquí. Y a veces creo que hay uno en mi balcón y es el timbre del teléfono de una amiga. Pero uno sí que se paró instantáneamente entre mis macetas y luego voló.

Casi mediados de marzo y los pájaros que hace 3 años descubrimos Santiago y yo dormidos en las hojas de la palma a la entrada al edificio, a la altura de nuestra puerta, han vuelto. Y no se inmutan ni con el flash con el que les disparé sin querer. Han encontrado un lugar seguro donde dormir.
Qué afortunados.

Principios de marzo y la piedra sigue floreciendo. De a dos. De a una. Constante. Generosa. Brillante. 











miércoles, 5 de marzo de 2025

Invitado: Dzongsar Jamyang Khyentse Rinpoché


No siempre te enfoques en los defectos y deficiencias de otros. Aun si ves los defectos de otros, eso es solo tu propia ilusión. Lo que significa es: cuando siempre te enfocas en los defectos y errores de otros, solo puedes ver los defectos. Aun si los otros tienen muchas ventajas, no las descubrirás, solo encontrarás los defectos. En este sentido, serás como un basurero. ¿Por qué? Porque solamente absorberás todas las cosas malas y todas las cosas que los otros no usan. En cambio, si siempre te enfocas en las ventajas de los demás, encontrarás que todo el mundo tiene ventajas, y no los criticarás superficialmente debido a tus propias sensaciones. 

Si ves los defectos de otros, eso es solo tu propia ilusión, la manifestación de tu propia mente. Como decía Rinpoché: "Tú en los ojos de otros no eres tú, y tú en tus ojos no eres tú. Los ojos de otros en tus ojos son tú". Es cierto que los ojos de otros en tus ojos son tú. "Tú en tus ojos no eres el verdadero tú, y tú en los ojos de otros no eres el verdadero tú. Los ojos de otros en tus ojos son el verdadero tú." Mucha gente no entiende lo que esta oración significa. Cuando te ves a ti mismo, es subjetivo, pero cuando otros te ven, es una proyección de ellos mismos a partir de su corazón interno. Así que como otros te ven no es el verdadero tú, y no es importante porque también es subjetivo. Sin embargo, los otros en tus ojos son el espejo proyectado por tu corazón interno, la proyección de tu conciencia de ti mismo, y la reacción emocional generada es, de hecho, la sombra de tu personalidad, que es el verdadero tú. 

Desde la perspectiva del karma, no ves el panorama completo, dijo Langri Tangpa una vez: "Puesto que es imposible que las personas ordinarias entiendan los corazones de las personas ordinarias, no juzgues a nadie". No entendemos el mundo interno de los demás. Sus palabras y sus acciones podrían tener explicaciones razonables. Desde nuestra propia perspectiva, lo que vemos podría no resultarnos agradable. 

He leído un pasaje así: "Cuando los bodhisattvas vienen al mundo Saha, mostrarán la apariencia de gente ordinaria y se verán como gente ordinaria. No podemos distinguir quién es un bodhisattva, así que debemos respetarlos a toda las personas. Muchos grandes maestros nos han aconsejado que no tengamos pensamientos discriminatorios, porque no tienes telepatía y no sabes quién es la otra persona. Solo ten atención plena de ti mismo y no hables de los demás. Si hablas de las fallas de los demás, quedarás atrapado tú mismo en ellas. No sabes en qué estado están los otros, y solo estás mostrando tu ignorancia e insatisfacción". 

"Cuando convives con quien sea durante mucho tiempo, siempre encontrarás sus defectos, porque los ojos están especialmente preparados para nosotros por el karma. Por lo tanto, necesitamos reconocer que nuestros propios estándares de juicio provienen de nosotros mismos y no comentar fácilmente sobre los méritos o deméritos de los demás. Lo que ves es solo lo que es karma te permite ver". 

Los que ves nos es necesariamente cierto; lo que no ves no es necesariamente inexistente.  Lo que ves es solo lo que quieres ver. El karma bloquea todo lo que no puedes ver. Cuando aprendes a ser tolerante, generoso, de mente abierta y sabio, verás más y más niveles de todo. 


cables, tenís y un foco enorme: el cielo de Cuernavaca

Original en inglés, aquí.
Traducción al español e imagen, mías.

martes, 4 de marzo de 2025

Invitado: Dzogchen Ponlop Rinpoché

 

Nosotros estamos en control

Es importante darse cuenta de que no hay nadie más que nos pueda despertar y salvarnos de samsara. No hay tal cosa en el budismo. Esta podría ser la mayor desventaja del budismo, y al mismo tiempo su mayor ventaja. Esta visión nos muestra que no hay nadie más en control de nuestras vidas, nuestras experiencias, nuestra libertad o nuestras ataduras. ¿Quién es responsable? ¿Quién está en control? Somos nosotros. Nosotros estamos en control. Podemos atarnos más en samsara o nos podemos liberar de ello ahora mismo. Todo depende de nosotros. Nosotros somos quienes tenemos que seguir observando nuestros pensamientos, buscando la naturaleza de nuestra mente. No hay guru, deidad, buda o bodhisattva allá afuera que la busque por nosotros. Aunque lo harían gustosamente, no nos ayudaría; solo los ayudaría a ellos. Lo tenemos que hacer por nosotros mismos. Ese es el punto clave. 


luna nueva de la serpiente de madera

Original en inglés, aquí. Traducción al español e imagen, mías.

sábado, 1 de marzo de 2025

¡Feliz Losar 2025!

 



¡Que el año de la Serpiente de Madera traiga calma, creatividad y dicha para todos! 
    Feliz Losar 2025
    De los maestros y la sangha de Nalandabodhi 


Después de su iluminación, durante una tormenta que duró siete días, el Buda fue protegido por el Rey Naga ("Serpiente") Mucilinda y otras nagas. Atraído por la presencia luminosa y amorosa del Buda, Mucilinda se enrolló alrededor del cuerpo del Buda siete veces y resguardó la cabeza del Buda con su capucha. El Buda estuvo protegido de los elementos durante la tormenta, y Mucilinda y las otras nagas experimentaron, por su servicio al Buda, una alegría suprema que nunca habían conocido antes. Así, la imagen del Buda protegido por una serpiente tiene un simbolismo que alude a la protección de los estados mentales negativos a través de la práctica de las enseñanzas del Buda, la interdependencia entre la mente y la naturaleza, y el poder de la fe y la gentileza amorosa. 

jueves, 27 de febrero de 2025

hallazgo 36


Más que un descubrimiento, quizá solo el siguiente paso más en el camino de conocerme y sanarme identificando y soltando las ataduras, los patrones, las historias. Y es justamente a través de las historias de otres que me encuentro a mí misma, como en la obra de Jamie Figueroa, autora boricua nacida en Ohio y residente desde hace años en Nuevo México. Acabo de leer y estudiar, en mi grupo de práctica de escritura de los lunes, su libro más reciente, Mother Island (A Daughter Claims Puerto Rico) / Isla Madre (Una hija reclama Puerto Rico). Ahí me encontré un pasaje que contiene todo el libro y que me contiene a mí también:

I will always need a mother no matter what age I am, and she will not be there. I've been in mourning about this all my life. And while I resist claiming where my mother and I are the same —as if to resist her is to define myself, as if making choices opposite to hers makes me unto my own— here is where we are no different. She has also spent her entire life mourning for her mother.

Y lo leo y soy yo. Entonces, lo traduzco:

Siempre necesitaré una mamá, no importa qué edad tenga, y ella no estará ahí. He estado en duelo por esto toda mi vida. Y aunque me resisto a afirmar dónde somos iguales mi mamá y yo —como si rechazarla fuera definirme a mí misma, como si elegir lo opuesto a sus decisiones me hiciera dueña de mí— aquí es donde no somos diferentes. Ella también se ha pasado toda su vida en duelo por su mamá.

Y, en el grupo de escritura de los lunes, escribo a partir de la primera frase de este párrafo como tema. Entonces lo transcribo:

I will always need a mother no matter what age I am, and she will not be there. I will always need a mother because my mother always needed a mother, so she didn't allow herself to be a mother, didn't think she could pull it off. I remember how my mother knew the  names of all my friends, of all my classmates, of all my teachers and the subjects they taught. Yet, she could not see into my eyes and recognize that I was a human being separate from her. Judy once told me, in therapy, that my mother could not see where she ended and where I began, in a psychological or emotional way. I was kind of a prolongation of hers and she hated herself because her mother did not have enough time on earth to love her, so she hated me, without even knowing it. I was a reminder of what she lacked, of that profound black hole that ate her from within. When I had just turned into a mother myself, at 33 and much to my mother's annoyance (she asked me what I would do with my life, "well, besides being a mother"), I had the awful and terrifying feeling of being possessed by my mother, as in I didn't have the slightest clue of how to related to the child that had been born out of my body. I felt kidnapped by my mother's incapacity to be a mother, by the orphan she was, by the orphan she had turned me into. It was like struggling with a shadow of fear and rage and resentment that was sucking my own ability to be a mother. And yet, I became a mother, constructed out of my son's tears and crying when he was hungry or needed to be held. Built out of his smelly diapers that needed to be changed. Built of his arms around my neck when we were swimming downriver at Las Estacas. Built out of his knowing I was his mother when I didn't know it and when I couldn't trust myself. So I turned into a mother, despite lacking a role model, despite not having known a warm nest, a safe space between her arms. The shadow, my shadow/her shadow, gradually dissipated, but it left, no doubt, scars that hurt others. (I am sorry. I keep working on it.)

Y lo traduzco. ¿Por qué no?

Siempre necesitaré una mamá, no importa qué edad tenga, y ella no estará ahí. Siempre necesitaré una mamá, porque mi mamá siempre necesitó una mamá, así que no se permitió ser mamá, no pensó que pudiera lograrla. Recuerdo cómo mi mamá sabía los nombres de todos mis amigos, de todos mis compañeros, de todas mis maestras y las materias que enseñaban. Sin embargo, era incapaz de verme a los ojos y reconocer que yo era un ser humano diferente de ella. Judy me dijo una vez, en terapia, que mi mamá no podría ver dónde terminaba ella y dónde empezaba yo, en un sentido sicológico o emocional. Yo era una suerte de prolongación suya y ella se odiaba porque su mamá no estuvo suficiente tiempo en la tierra para amarla, así que me odiaba a mí, sin saberlo siquiera. Yo era un recordatorio de lo que le faltaba, de ese profundo hoyo negro que la devoraba desde adentro. Cuando yo apenas me había hecho mamá, a los 33 y para molestia de mamá (me preguntó qué iba a hacer con mi vida, "bueno, además de ser mamá"), tuve la horrible y aterradora sensación de estar poseída por mi mamá: no tenía la menor idea de cómo relacionarme con el crío que había nacido de mi cuero. Me sentía secuestrada por la incapacidad de mi mamá de ser una mamá, por la huérfana que ella había sido, por la huérfana en la que me había convertido a mí. Era como luchar con una sombre de miedo y rabio y resentimiento que estaba chupándose mi propia habilidad de ser mamá. Y a pesar de todo, me hice mamá, construida a partir del llanto y gritos de mi hijo cuando tenía hambre o cuando necesitaba ser sostenido. Construida a partir de sus pañales apestosos que necesitaban un cambio. Construida a partir de sus brazos alrededor de mi cuello cuando nadamos río abajo en Las Estacas. Construida a partir de su saber que yo era su mamá cuando yo aún no lo sabía y no confiaba en mí misma. Así que me convertí en mamá a pesar de no tener un modelo a seguir, a pesar de no haber conocido un nido cálido, un espacio seguro entre sus brazos. La sombra, mi sombra/su sombra, se disipó poco a poco pero dejó, sin duda, cicatrices que lastiman a otres. (Lo siento. Lo sigo trabajando.)

Y para cerrar, una imagen reciente de mi hijo y yo en Chimal:



Gracias, changuito, por hacer posible mi.nuestro camino.

domingo, 23 de febrero de 2025

Invitada: Jetsunma Tenzin Palmo


Los tibetanos tienen un dicho que es algo así como: "Una espada solo puede cortar nuestro cuerpo, pero las palabras ásperas pueden hacer pedazos el corazón de un hombre". Las palabras pueden hacer pedazos el corazón de un hombre. Le decimos algo a alguien que lo lastima de alguna manera y lo lleva cargando en su corazón, a veces durante años, aunque a quien lo dijo se le haya olvidado por completo. Así que tenemos que tener mucho cuidado con lo que decimos y no ser simplement honestos y veraces. A veces, podemos decir palabras que son ciertas, pero lastiman y eso no es un habla correcta. El habla correcta debería ser gentil y beneficiosa, además de verdadera. Deberíamos decir cosas para hacer felices a las personas. Hay suficiente desdicha en el mundo. ¿Por qué habría de contribuir nuestra habla a ello? Deberíamos tener un  habla que haga a la gente sentirse mejor de habernos conocido.  

mirada en un atardecer de febrero


Original en inglés, aquí.
Traducción al español e imagen, mías.

viernes, 21 de febrero de 2025

viaje.viajar.viajera


A mí viajar no es algo que particularmente me atraiga. Odio volar, para empezar, y pasarme horas en un autobús tampoco me encanta. Ir en tren sí que me gusta pero en este país ya no es una opción. Recuerdo un viaje a Oaxaca con mis papás hace añísimos para una exposición de pintura de quien después sería mi marido. Tomamos un tren cuyo vagón comedor estaba decorado con una especie de mural que aludía a los enfrentamientos entre colonizadores e indios en el lejano oeste. Era una vieja máquina desechada por nuestros vecinos. Creo que en su siguiente viaje se descarriló y ahí murió la posibilidad de viajar en tren a Oaxaca o a cualquier otro lugar, salvo los trenes Chepe para visitar las Barrancas del Cobre en Chihuahua, un pediente desde hace años. Me suena que quizás ya casada, haya vuelto yo a viajar en tren con Adrián, con destino a Veracruz, a Jalapa, quizás, o al puerto. Eso no lo recuerdo ya. 

Pero bueno, decía que a mí viajar no me atrae demasiado. Me gusta estar en lugares, sobre todo volver a aquellos donde fui feliz. Pero llegar, y más en estos tiempos, me agobia, me agota, me estresa.

A pesar de todo, este 2025 lo inicié viajando: 3 viajes (1 mediano, 1 grande y 1 chico) entre enero y febrero. Y disfruté. El primero y el tercero fueron en coche y yo no manejaba, así que bien. El segundo fue en avión, lo odié como siempre pero sobreviví.

1 Playa: Costa Chica de Guerrero (Playa Ventura y Marquelia) / principios de enero
  • la mejor sopa de lenteja que he comido en mi vida, a la orilla del mar
  • una amiga muy cercana y su hijo y su hija y sus respectivas parejas: como si hubiéramos viajado juntos toda la vida
  • un minigansito con una minicoca en la gasolinera de ida
  • juntos en una bola de bochas











  • el sol tiñendo la arena y el agua antes de acostarse
  • una tortuguita recién nacida rumbo al mar











  • la luna derramándose como plata sobre un mar en sombras
  • pescadillas para comer y un club sandwich compartido y un chocomilk para cenar
  • el pueblo de noche












2 Texas: un rancho en el Hill Country, a un par de horas de San Antonio / mediados de enero

  • un abrazo de aprecio que me hizo brotar las lágrimas, que hicieron que el abrazo se intensificara y me devolviera un sentido que me costaba encontrar (gracias, dpr)
  • un arcoíris de despedida entre las nubes 
  • la salida de la jaula
  • el Citlaltépetl desde el avion











  • la Marieta compañera











  • unas cuentas tibetanas de cristal ensartadas en un hilo dorado
  • árboles que no eran árboles sino instrucciones de práctica
  • el Buda en todos lados













  • el cielo texano despidiéndonos













3 Chimal / principios de febrero

  • una flor de durazno










  • 0 tequilas, 1 tequila, 2 tequilas
  • sopa de fideo blanca, como la de mi abuela Marialuisa
  • la familia elegida = la amistad genuina
  • en el camino: ecos del rancho de mi tía Marisa











  • reina del continental y del dominó, aunque no importe
  • regalos de reyes, el día de la candelaria
  • un retrato borroso













  • siempre el Popo, aunque lo tape un árbol












Y se me ocurren 2 cosas después de 3 viajes. Quizás sean lugares comunes, pero y qué:
  • Todo viaje es una vuelta a casa, a una misma, de algún modo.
  • Y la vida misma es un viaje, que podemos hacer con más o menos conciencia.
Y otra que seguro es un lugar común:
"Los viajes ilustran",
que a mí me recuerda a mi abuela Rosa, a mi tía Olga, a mi tía Marisa, a todas y a ninguna; google dice que fue acuñada por el británico William Shawcross, aunque no pude encontrar la cita original.

En todo caso, a mí me parece que cuando más ilustran es cuando el viaje externo fomenta un viaje hacia el propio interior, porque si no, ¿para qué?, me pregunto.