miércoles, 30 de junio de 2010

Hoy me compré unos pantalones más por comodidad que por apariencia. Me debo estar volviendo vieja. O sabia.

martes, 29 de junio de 2010

Para Berna

La piel de tu vientre se pliega sobre sí misma, con tranquilidad, sin prisa.
De tus manos nacen plumas de pavo real.
Tu cuerpo así, al descubierto, me recuerda aquella figura de marfil que
una tía me trajera de la tierra de tus padres años ha.

lunes, 28 de junio de 2010

Hoy cae una lluvia suave.
Igual que el viento que mueve apenas las persianas y se cuela por debajo de mi pijama.
Al fondo, los grillos llevan la segunda voz.

sábado, 26 de junio de 2010

Not being a victim
Not acting as one
Standing with dignity on my feet
Albeit with tears in my eyes
Thanks to Dasha

viernes, 25 de junio de 2010

Carta de amor

Una mariposa blanca pasa enfrente de nosotras.
Lleva un ala rota.
Quizá se le fueron desprendiendo las palabras mientras volaba.

para mi abuela Rosa

domingo, 20 de junio de 2010

Amistad 4

Te extraño
Veo mi mente
Respiro
Suelto

Te vuelvo a extrañar
Me relajo

Milagro nocturno, por Sylvia Malkah




La reina de la noche es una flor que lentamente empieza a abrir sus pétalos al atardecer; dura abierta sólo una noche y luego se marchita.


Hay que estar muy atentas para estar ahí, en el momento preciso del milagro, si no hay que esperar al próximo verano...

jueves, 17 de junio de 2010

miércoles, 16 de junio de 2010

Hace tiempo que no amanecía con angustia. Hoy sí.
Con ese susto agazapado en el pecho.

¿Será el miedo a perderte?

domingo, 13 de junio de 2010

Ahora sí

La primera tormenta de verano. Con lluvia que moja, empapa, se escucha, se queda, corre, limpia, refresca, arrulla. Algunos rayos pasajeros y algunos truenos lejanos. El sonido constante del agua, tupido, reconfortante, como un recuerdo o una voz que vuelven, devolviéndonos una confianza que creíamos perdida. Un insecto intercala su canto disonante, quizá también regocijado, aliviado.

domingo, 6 de junio de 2010

Los truenos rasgan el atardecer: promesa de una lluvia, tardía ya.
Por las ventanas irrumpe una viento fresco.
Las persianas se agitan.
Y, de pronto, el primer aguacero en forma, un renacer casi olvidado.

Apenas unos minutos y se termina...