domingo, 28 de julio de 2013

---dos mecedoras---


En su alcoba, mi abuela Rosa también tenía dos sillas para mecerse. Eran de madera pintada de negro brillante, con el asiento y el respaldo de bejuco tejido. Estaban puestas una enfrente de la otra, al lado del nicho que contenía la cama individual donde yo dormía, para acompañar a mi abuel, supongo. En realidad no recuerdo bien a bien (ni siquiera sé si alguna vez lo supe con certeza) por qué me mudaron del cuarto que compartía con mi hermano en el piso de abajo al cuarto de Rosa.

Mi abuela se sentaba siempre en la misma mecedora, siempre vestida de largo. Desde ahí veía la televisión. Cuando mi tía Olga iba de visita, optaba por sentarse en el borde de mi cama pues se mareaba a la menor provocación. Yo me sentaba junto a ella, si aún era hora de estar despierta, y si no, me acostaba, resguardada por una cortina que cerraba el nicho. (Me imagino que habré intentado mirar la tele a hurtadillas, con la venia de mi tía y el regaño de mi abuela.)

La otra mecedora casi siempre se quedaba vacía.

viernes, 19 de julio de 2013

***plumón***


A propósito de mi abuela Rosa, a quien me encuentro citando con mucha más frecuencia de la esperada, hace algunas semanas o meses traducía un texto que me llevó a confirmar el significado del vocablo "plumón" en el diccionario y me encontré lo siguiente:

1. m. Pluma muy delgada, semejante a la seda, que tienen las aves debajo del plumaje exterior.
2. m. Colchón lleno de esta pluma.

La primera acepción era la que me hacía falta, pero la segunda me transportó de inmediato a la recámara de mi abuela en la casa de Cuernavaca que compartía con mi abuelo Óscar.

Con razón me sonaba el término.

Mi abuela tenía una habitación enorme, con una cama enorme también (o al menos así me lo parecía de niña) que lucía una colcha color palo de rosa. En la cabecera, en lugar de almohadas o encima de ellas (no lo recuerdo), había una especie de cilindro largo y duro, forrado de la misma tela que la colcha, cuya función debió haber sido meramente estética. Al pie de la cama estaba el famosísimo "plumón", una almohada de proporciones descomunales, rellena quizá de las mentadas plumas muy delgadas. Dejarnos caer sobre él y hundirnos era uno de los mayores placeres infantiles de mi hermano y mío, sobre todo si mi abuela no andaba cerca para decirnos que tuviéramos cuidado con la funda. La cubierta del plumón era de tela blanca con un intrincado bordado de colores hecho en punto de cruz y "muy delicado", según advertía doña Rosa, cuando nos encontraba hundidos en su súper almohada o a punto de hacerlo.

Recordar la sensación de contención y de contento de estar en el plumón de mi abuela Rosa es casi tan fuerte como si estuviera paladeando algún sabor de aquella época. No sé bien por qué, puesto que esa abuela fue un personaje más bien conflictivo en mi infancia, aunque realmente no lo supe hasta que llegué a la adolescencia. Sí sabía que no era la mamá de mi mamá, sino su madrastra (¿abuelastra mía?), pero era con ella con quien mi hermano y yo pasábamos todos los fines de semana, acompañados por mis papás, y las largas vacaciones de verano, sin ellos. Hasta que al llegar a los 17, las relaciones con Rosa se rompieron por completo después de que mi madre le vendiera a los sobrinos de ella su mitad de la casa (mi abuelo las había heredado a ambas por igual). Entonces dejamos de ir a visitarla y mi madre nos confesó cómo la había odiado desde siempre. (Me parece que yo volví en una ocasión, muchos años después, a presentarle a mi futuro esposo.)

Entonces, yo no entendí bien por qué mi mamá nos había dejado al cuidado de su madrastra durante tantos años. Lo que es cierto es que yo no pude hacer mío su odio y conservo de mi "abuel", como le decíamos mi hermano y yo de cariño, innumerables recuerdos, dichos, historias y alguna que otra experiencia menos agradable. No por nada se sigue apareciendo en mi vida, entre mis letras o en mis fotos de flores... 

Por cierto, que la RAE también incluye una tercera acepción de plumón:

3. m. El Salv. rotulador (‖ instrumento para escribir o dibujar).

Aunque vaya usté a saber por qué la limita a El Salvador. Por lo menos en México también usamos una variedad de plumones para escribir, dibujar y rotular...

miércoles, 17 de julio de 2013

Sounds familiar...


Cuando voy rumbo a mi cama, descubro en el techo de mi recámara dos arañas patonas. ¿Estarán copulando?, me pregunto. Me acerco para comprobarlo y descubro que se trata de una sola araña acompañada por su sombra, gracias a la luz de mi buró.

lunes, 15 de julio de 2013

Invitado: Mingyur Rinpoché


Mind Just As It is 

All the qualities of your natural mind – peace, openness, relaxation, and clarity – are present in your mind just as it is.


from the book The Joy of Living: Unlocking the Secret and Science of Happiness

*

La mente tal como es

Todas las cualidades de tu mente natural – paz, apertura, relajación, y claridad – están presentes en tu mente tal como es.


del libro El gozo de vivir: Abriendo el secreto y la ciencia de la felicidad
Traducción del fragmento de Adela Iglesias

lunes, 8 de julio de 2013

domingo, 7 de julio de 2013




"I long to see you

once more ... 

to tell you of many things 

which have transpired 

since we parted."


Emily Dickinson

viernes, 5 de julio de 2013


Bajo a nadar al caer el sol. Mientras hago mis ejercicios del cuello, percibo unos destellos entre los dos tubos del barandal que da a la barranca. Gracias a la miopía me tardo en etiquetar lo que son, hasta que logro diferenciar una minúscula araña amarilla y café caminando, sobre su telaraña.

Me detengo a considerar la posibilidad de ir por mi cámara. Hacer una foto o un video sería fantástico, me digo. Decido quedarme a verla y a nadar.

Gracias a la luz muriente, la telaraña brilla y su dueña parece circunvalar el centro (proyecciones de una mente budista). Me hipnotiza.

Cuando salgo de la alberca, la obra está completa. (Más que circunvalar, seguía tejiendo.) 

La araña descansa en una orilla, donde los tubos ofrecen un refugio, esperando su cena, supongo. Quizás mañana vuelva cámara en mano. Quizás no.

miércoles, 3 de julio de 2013

Invitado: Mingyur Rinpoché


Play of Emptiness

All thoughts, perceptions and physical sensations are, according to buddhism, momentary expressions of the infinite possibility of emptiness.

from the book  The Joy of Living: Unlocking the Secret and Science of Happiness

*
El juego del vacío

Todos los pensamientos, percepciones y sensaciones físicas son, según el budismo, expresiones momentáneas de la posibilidad infinita del vacío.

del libro El gozo de vivir: Abriendo el secreto y la ciencia de la felicidad
Traducción del fragmento de Adela Iglesias

martes, 2 de julio de 2013


Cuando regreso de nadar, me encuentro un insecto rojo, quieto sobre el dintel de la puerta de la terraza. El mosquitero está cerrado; el bicho, atrapado en mi casa.

Lo recojo -suave- con una hoja de papel, abro la puerta y lo deposito sobre una planta. Entonces me doy cuenta de que es ella, una catarina (mariquita, vaquita de san antonio, chinita, maruxiña) sin manchas negras.

Corro por la cámara y cuando me dispongo a disparar, emprende el vuelo liberada. Mi mirada la sigue hasta que ambas se disuelven en el espacio frente al balcón.

lunes, 1 de julio de 2013

Adela


Mi abuela, de cuya historia he hablado antes un poco, dibujada por Angelina Beloff e
iluminada por la luz de la mañana que se cuela entre las persianas de mi recámara.