lunes, 25 de febrero de 2019

Noche de óscares


Ya no me acuerdo cuándo empecé a ver (y emocionarme) con la ceremonia anual de los Premios de la Academia. (Repensándolo, debe haber sido en tiempos de Dasha, cuando solía irme a su casa a verla). El hecho es que desde hace ya algunos años, Santiago y yo nos preparamos para ese día tratando de ver tantas películas nominadas a los óscares como podamos. En general, el mero día todavía llegamos a echarnos uno o dos de las que nos han quedado pendientes.

Anoche compartimos la fecha con su novia, a quien poco a poco hemos contagiado con nuestra fiebre de cine, y con una amiga que ya estaba bastante contagiada. Los cuatro nos habíamos lanzado más temprano a ver Spider-Man: Into the Spider-Verse la mejor de todas las del superhéroe arácnido, según mi alumno más versado en el tema, y en cuya animación participaron varios mexicanos, entre ellos, Cruz Antonio Contreras—. También habíamos hecho acopio previo de palomitas y helado.

En esta ocasión, el evento estuvo algo desangelado, quizá por la falta de anfitrión y la prisa con la que sentí que se entregaron los premios. Sin embargo, hubo varios momentos muy emocionantes, entre ellos, las tres (de 10) estatuillas que se llevó nuestra Roma; la interpretación de Lady Gaga y Bradley Cooper de la canción compuesta por ella y el óscar que le valió; el discurso de Regina King al recibir su óscar por mejor actriz de reparto (y su mamá - cuántas mamás estuvieron presentes); Spike Lee y su primer óscar, por el mejor guion adaptado de su genial BlacKkKlansman, y su acertado discurso.

También me encantó que Green Book se alzara con el óscar a mejor película. La cinta nos robó el corazón. Con un guion y unas actuaciones estupendas, es un canto a la amistad y a la tolerancia, al amor más allá de las diferencias, contado desde una profundidad perfectamente balanceada con el humor. Yo también le hubiera dado ese óscar a The Vice, sobre el papel del fascinante y oscuro vicepresidente Dick Cheney. No deja nunca de sorprenderme cómo los Estados Unidos son capaces de producir personajes como él y, al mismo tiempo, tener la capacidad y la creatividad para criticarlos y, en el camino, autocriticarse también.

Solo me decepcionó (y me enojó, también, un poco) que no se reconociera, por fin, el impecable trabajo actoral de Glenn Close. Siete nominaciones y ningún óscar. Es cierto que la falta de óscar no demerita su carrera, pero ya era hora de que se llevara al desde-hace-tanto-tiempo merecido señor dorado a su casa.

Y es que Hollywood, a pesar de sus detractores, es mucho más que una industria para hacer dinero. Y los premios que allá se ofrecen, a mí por lo menos, me incitan a ver buenísimas películas y no solo las producidas en la (para bien o para mal) llamada Meca del cine (occidental).

Y cómo no recordar las tentadoras palabras de Emilio García Riera:
«El cine es mejor que la vida»...

miércoles, 20 de febrero de 2019

Invitado: Gampopa








Los mejores signos de éxito son una disminución del egocentrismo y el alivio de las aflicciones mentales.






Original en inglés y fuente, aquí.
Traducción al español, mía.

martes, 19 de febrero de 2019

Invitado: Tilopa




Si estás más allá del aferramiento a un objeto y a un sujeto,
esa es la soberana de todas las visiones.
Si no hay distracción,
es la soberana de todas las meditaciones.

Si no hay esfuerzo,
es la soberana entre todas las conductas.
Cuando no hay esperanza ni miedo,
ese es el resultado final,
y el fruto se ha alcanzado o revelado.





Original en inglés y fuente, aquí.
Traducción al español, mía.

lunes, 18 de febrero de 2019

Dos hojas




hoja
Del lat. folia, pl. n. de folium.
1. f. Cada una de las láminasgeneralmente verdesplanas y delgadasde que se visten los vegetalesunidas al tallo o a las ramas por el pecíolo oa vecespor una parte basal alargadaen las que principalmente se realizan las funciones de transpiración y fotosíntesis.

O la silueta de una lámina que revela el sol sobre otra.
Según se mire.
Claro.

sábado, 16 de febrero de 2019

Bruno Ganz


Bruno Ganz, en una de sus últimas apariciones públicas.
Bruno Ganz, en una de sus últimas apariciones públicas 

Imagen: EFE

Me acabo de enterar que murió Bruno Ganz. Y lo supe por un amigo común.

Porque Bruno Ganz no lo sabía, pero fue nuestro amigo. Desde hace más de treinta años cuando fue Paul en la Lisboa de Alain Tanner (Dans la ville blanche). Y lo conocimos, y nos conocimos, en el Cine Casablanca de Barcelona, que desapareció mucho antes de que nos dejara Bruno.

Tampoco supo que le prestó su nombre a ese hombre, que fue amigo y fue amante y tuvo un amor y lo perdió. Dos veces. No se enteró, tampoco, que una mujer volvería a cambiarle el nombre a ese hombre, muchos años después, conservando el de Bruno en el lugar más escondido de su corazón.

Y Bruno hizo tanto y fue tantos. El Damiel de Wim Wenders, por ejemplo, y el Hitler final.  (Y hoy me entero también que lo veremos siendo el último Freud.) A mí se me apareció hace poco, cuando menos lo esperaba (o quizás, sí) en un tren que me llevó de Madrid a Barcelona. Pero me lo perdí de Virgilio junto al Jack de Von Trier.

Y lloré cuando supe de la muerte de Bruno. Porque fue nuestro amigo. Y con él se va un hilo más de los que unieron a ese hombre y esa mujer.

Aunque también es cierto que siempre les quedarán Lisboa y el British Bar y el reloj que marcha hacia atrás:




Gracias, Bruno, por tanto, y buen viaje.

viernes, 15 de febrero de 2019

sueños 14 y 15.


Acá, hace casi cuatro años, conté de una ocasión, la primera que registré, cuando una amiga me decía, por mensaje de Facebook, que había soñado conmigo. Y ahora, en el lapso de menos de un par de meses, dos amigas más compartieron, por el mismo medio, una experiencia similar.

El mero día de Navidad, Gina me contaba que se le había quedado súper marcado un sueño conmigo: ¡Soñé que vendías orquídeas! Que tenías un gran negocio y que nos enseñabas todas las variedades que tenías. ¿Será por tus fotos de flores?

Y hace apenas algunos días, Maru, me comentaba: Soñé contigo y tenías una mascota: ¡¡un pingüino bebé!! Le dabas un pequeño biberón...

Me sigue pareciendo fascinante eso de aparecerme en la vida de otros, aunque sea solo en la dimensión onírica y aunque no sepa el motivo ni el significado.

En la Biblia se interpretaban los sueños. Igual en diferentes tradiciones místicas, religiosas o esotéricas. Sigmund Freud le dio un giro diferente al convertir la práctica en uno de los pilares de su técnica psicoanalítica. Y la sabiduría popular asocia ciertos sueños con significados establecidos, más o menos precisos.

Yo, con mis pacientes en psicoterapia, no interpreto, sino que uso sus sueños, cuando los tienen y los quieren compartir, como punto de partida para el procesamiento de situaciones perturbadoras de su vida. Ya su psique (más o menos consciente) se encarga de revelarles el significado, sin la intervención de mis (inevitables) proyecciones. En ocasiones, hago el ejercicio de intentar comprender algo de su proceso, entendiendo cada personaje del sueño como una parte de sí mismos.

Yo no tengo idea de qué parte de Gina o de Maru podría yo representar, pero habérmeles aparecido a estas mujeres que conozco desde la infancia entre orquídeas o alimentando a un bebé pingüino, y que además me lo hayan compartido, me parece digno de contarse (y de agradecerse).

miércoles, 13 de febrero de 2019

Invitado: Karmapa 17






Nuestro Buda niño 

Tendemos a pensar en el Buda como alguien con grandes poderes, una especie de Supermán con superpoderes que vendrá a protegernos y a salvarnos cuando pase algo terrible. ¿Pero quién es el verdadero superhéroe? Tú eres. Supermán no es el Buda. Tú eres. ¿Quién es tu protector? Tú eres. ¿Cuál es tu mayor poder? Es el poder de tus motivaciones nobles. La causa y el efecto kármicos nos enseñan que cada uno de nosotros es una persona con un poder tremendo para cambiar el mundo. Por lo tanto, deberías de valorarte a ti mismo y confiar en tus propias habilidades. Este es un punto clave para poder asumir grandes responsabilidades, a través de tus metas e intenciones nobles.

Por esta razón, no debemos estar siempre esperando a que alguien afuera de nosotros intervenga, como si estuviéramos implorando a los budas y bodhisattvas: «Por favor bendíceme para que me sucedan cosas buenas». Hacemos peticiones continuas a nuestro maestro o lama para que nos otorgue sus bendiciones. ¡Pero a veces la batería del lama se ha agotado! Tanta gente quiere recargarse a partir del lama que aun la batería más grande se puede agotar. También hay personas que hicieron algo bueno en el pasado y ahora esperan que se haga algo bueno por ellos.

Creo que es muy importante no nada más esperar la ayuda de los budas y maestros externos. También necesitamos entender que tenemos un Buda interno o un maestro interno. Eso significa que necesitamos ser nosotros quienes hagamos el esfuerzo. Necesitamos crear las oportunidades, o producir la buena energía, sin estar siempre esperando a que alguien llegue e intervenga desde afuera. Creo que es muy importante que produzcas esto tú mismo, porque, de hecho, tú eres el Buda. No un buda tan efectivo, quizás, pero... un buda, un buda pequeño. Nuestro Buda es como un niño que no ha crecido aún lo suficiente para hacer más, así que necesitamos nutrir nuestro Buda interior, nuestro Buda niño.


Original en inglés y fuente, aquí.
Traducción al español, mía.

sábado, 9 de febrero de 2019

al alimón


Siempre me ha encantado esta expresión, aunque fue hasta hace apenas unos años que supe cómo se escribía. Yo siempre había pensado que era: a la limón. Sabía que se refería a la manera de hacer algo colaborando con alguien más. Y toda la vida creí que tenía que ver con limones, con mitades de limones que, de algún modo, se unían por un objetivo común.

Como mi camarita y yo que nos juntamos para lograr esta imagen de la luna nueva. 



O como mis amigas de Facebook que se juntan con la imagen compartida y la completan con palabras: «De humo», decía Abril. Y Ana seguía con la comparación: «¡La luna se esfuma!».

(Y todo debido a la poca luz y el movimiento de mi mano, me explicaría Ángela.)

Volviendo a los limones que hacen posibles estas colaboraciones, resulta que alimón no se usa sola, sino siempre en la expresión al alimón, que según la RAE, es una falsa separación de alalimón. Pero no dice nada sobre este alalimón junto, ni de dónde viene ni qué significaba ni nada.
Vaya usté a saber...
Pero eso sí, sigamos haciendo cosas al alimón, entre dos orillas del Atlántico
o dos pantallas en una misma ciudad.

jueves, 7 de febrero de 2019

curiosidad 2



Siempre me ha llamado la atención cómo en México las varillas que sobresalen de las construcciones inacabadas se coronan con botellas, de vidrio en su mayoría, aunque me parece que también se usan las de plástico. Alguna vez alguien me dijo que esto evitaba que las varillas se oxidaran. De la punta, supongo. Casi siempre, una imagen así me producía un poco de tristeza por que un proyecto quedara inconcluso y, muchas veces, deteriorándose. Me parecía una imagen muy del tercer mundo.

Hace unos días, iba caminando al consultorio y me encontré estas varillas con estas botellas y me pareció una imagen preciosa. Me imaginé que alguien podría subirse al techo e ir golpeando las botellas con con algún instrumento metálico y hacer música.


martes, 5 de febrero de 2019

¡Feliz Losar!




Feliz Losar
Año del cerdo de tierra 
2019

De Dzogchen Ponlop Rinpoché, Dilyak Drupon Rinpoché y la Sangha de Nalandabodhi Internacional

* * *

El cerdo de tierra tiene una naturaleza extremadamente gentil y cuidadosa, y es sensato y realista. Es muy tolerante y de buena gana perdona a los demás por sus malas acciones. El cerdo es un trabajador esforzado y tiene la habilidad de recuperarse rápidamente de los contratiempos. Puesto que es el aspecto femenino, la compasión le llega naturalmente y sin esfuerzo. Bajo su protección este año del cerdo femenino de tierra nos proporciona la oportunidad de encarnar esto para el beneficio de todos los seres sensibles. 

Que su protección traiga lo auspicioso, la buena salud, la felicidad, la prosperidad y el éxito para todos. 

Explicación tomada de Dilgo Khyentse Fellowhip - Sheshen.
Traducción mía.

lunes, 4 de febrero de 2019

b l a n c a




¿Y qué más se podría decir de esta flor que se abre al cielo de la mañana?

En realidad, nada. Salvo que mi adicción al diccionario me llevó a descubrir una definición casi absurda:1. adj. Dicho de un colorSemejante al de la nieve o la lechey que corresponde al de la luz solarno descompuesta en los varios colores del espectro

Y esto me llevó a recordar una enseñanza del Buda, que he escuchado de diferentes modos en palabras de mi maestro: El primer momento de nuestra experiencia —desnudo, directo— no está teñido por los pensamientos o por las palabras. Es una percepción pura en la que permanecemos un instante apenas. De ahí pasamos a las etiquetas y las conceptualizaciones, que después tomamos como la experiencia directa, alejándonos de ella, paso a paso. 


Hasta llegar a decir que una flor es del color de la nieve o la leche.

Cuando en realidad, no hace falta decir nada.

domingo, 3 de febrero de 2019

Invitado: Chogyam Trungpa Rinpoché


La Moixina, diciembre 2018






Una onda en el agua quieta
de la mente 


De vez en cuando, encontramos que hay huecos en nuestra experiencia de la mente. Hay espacio, de vez en cuando. Es como si hubiéramos lanzado una piedra en el agua quieta y provocado una onda, y la onda se expande y se expande y se expande. De pronto hay espacio, la inspiración se asoma y empezamos a hacer todo tipo de preguntas. Ese espacio básico se conoce como naturaleza búdica. 


Original en inglés y fuente, aquí.
Traducción al español e imagen, mías.

viernes, 1 de febrero de 2019

De molinos, turbinas y don Quijote

para Ángela, que me lo explicó

Hace ya más de mes y medio, Joana y yo tomamos un AVE de Barcelona a Madrid para ir a la presentación de nuestras Arritmias. Le pedí a mi amiga que me dejara sentarme junto a la ventanilla para ver para afuera y sacar fotos, y accedió, claro. (Menos mal que, en principio, nos equivocamos de coche, que en el primero en que nos sentamos nos había tocado justo el asiento entre dos ventanillas.)

Y así, emprendimos las dos horas y pico de camino. Paramos unos minutos en Zaragoza. Seguimos. Y yo venga a disparar con mi camarita rosa. 

Cuando me había decidido a guardarla, aparecieron por la ventana ¡molinos! La saqué de nuevo a velocidad del rayo y logré un par de imágenes que me gustaron:




Ayer o antier usé una de llas como foto de portada del feisbuc, con la leyenda «molinos desde el tren, rumbo a Madrid». Esto, a su vez, dio pie a una conversación interesante con mi amiga Ángela:

Ella: «Pues más que molinos, los llamaría turbinas... estos no muelen nada»
Yo: «Pero estos son la versión moderna de aquellos contra los que luchaba don Quijote, ¿no?»
Ella: « Pues digamos que sí... aunque cambia un poco el concepto desde mi cuadrado cerebro: el molino tradicional hacía un trabajo directamente y una turbina eólica genera energía para lo que se ofrezca... ya sea moler u otra cosa »
Yo: «Guau - me he quedado anonadada y sin palabras - gracias por explicarme :)»
Ella: «Jajaja... me paso de purista»

Y entonces a mí se me ocurrió escribir esta entrada. Además, me fui al diccionario, claro, de puro purista (o adicta) que soy yo con las cuestiones de la lengua, y encontré varias cosas interesantes:

El molino (Del lat. tardío molīnum.), en términos más generales, es una:1. m. Máquina para molercompuesta de una muelauna solera y los mecanismos necesarios para transmitir y regularizar el movimiento producido por una fuerza motrizcomo el aguael vientoel vapor u otro agente mecánico.

Ahora bien, un molino de viento es un: 1. m. molino movido por el vientocuyo impulso recibe en lonas tendidas sobre aspas grandes colocadas en la parte exterior del edificio.

Como los del Quijote, vamos.
No en balde, existe la expresión molinos de viento1. m. pl. Enemigos fantásticos o imaginarios.

Aunque podríamos discutir lo de «fantásticos o imaginarios».

Y la «turbina» de Ángela, sería lo que la RAE llama molino eólico1. m. Tecnol. aerogenerador (1. m. Tecnol. Aparato que transforma la energía eólica en energía eléctrica mediante rotores de palas.)

O sea, los de mis fotos.

Quizá me podría plantear qué haría don Quijote si se encontrara con uno de estos o qué resultaría si se pusiera a platicar con Ángela...