sábado, 30 de abril de 2016

hallazgo 12

o escabulléndome continued

Isa, a quien aludía aquí, a propósito de mi vocación por escabullirme al escribir, me señalaba en sus comentarios a mi octava entrega en mi Curso de Proyectos Narrativos que: "Escribir es un trabajo de investigación, y estás conociendo a tus personajes en buena parte a medida que avanzas, así que más adelante te resultará mucho más fácil volver sobre determinados puntos".

Pero resulta que la investigación no tiene que ver nada más con conocer a mis personajes, sino sobre todo con conocerme más a mí misma. Saber cómo es mi proceso de creación, dónde me escondo, dónde me duele, cómo manejo ese dolor, cómo voy ajustando las cuentas, dentro y fuera de mí, al escribir.

Y dialogando virtualmente con otro escritor, compañero del curso, quien reflexionaba cómo era escribir el primer borrador de su novela (a veces en la puerta de la clase de ballet de su hija), yo identifiqué que mi camino se parece al de Hansel y Gretel cuando van por el bosque, solo que en lugar de ir dejando miguitas para saber cómo volver, yo voy dejando huecos argumentales, espacios donde quedo a deber trozos de la historia. Paradójica (o lógicamente —no lo sé de cierto—), esos sitios me señalan dónde tengo que ponerme a trabajar a más profundidad, con mayor atrevimiento, metiendo el dedo en la llaga o dándole una vuelta de tuerca más a los personajes, que dice Isa que me lo están pidiendo.

Escribir (y hablar y reflexionar sobre el proceso mismo) es revelador, en palabras de Jaime, mi interlocutor en este diálogo: "casi como cuando revelaba las fotos en una cubeta donde se veía aparecer la imagen paulatinamente y me producía un escalofrío, como si estuviera asistiendo a una aparición sobrenatural, mágica".

viernes, 29 de abril de 2016

Invitado: Chogyam Trungpa Rinpoché


La insatisfacción nos lleva a las preguntas verdaderas

Buscar seguridad y no encontrarla es un atisbo de la ausencia del yo. Todo el mundo comienza el viaje en el camino experimentando la insatisfacción. Algo está faltando en algún lugar y estamos buscándolo frenéticamente. Pero aun cuando corremos más y más de prisa, no descubrimos nada en absoluto. Tenemos la sensación constante de que no estamos entendiendo lo primordial. Entonces empezamos a hacer preguntas.



Original en inglés y fuente, aquí.
Traducción al español e imagen, mías.

jueves, 28 de abril de 2016

Pequeño diálogo de mediodía


con Santiago

Venimos de vuelta a casa. Subimos por el columpio, donde el coche salta si lo dejo. Veo una bugambilia rosa bailando, suspendida en el aire. Te volteo a ver. Sin palabras. Volteo de nuevo al parabrisas.

—¿La viste? —te pregunto.
—Sí —me contestas con ojos asombrados.

La vimos.

miércoles, 27 de abril de 2016

Invitado: Karmapa 17


Relaciones en ausencia de apego 

El deseo de atraer hacia nosotros lo que percibimos a nuestro alrededor o de hacerlo a un lado ejerce una fuerza grande en nuestras relaciones. En lugar de relajarnos y apreciar a la otra persona, nos enzarzamos en una lucha constante para obtener lo que queremos de ellas y para evitar lo que no queremos. Por esa razón, para construir relaciones sanas necesitamos lidiar tanto con nuestro apego como con nuestra aversión.


Podría ser útil empezar observando nuestras suposiciones sobre el apego y también sobre la falta de apego. La sabiduría convencional lleva a mucha gente a cuestionarse si las relaciones son siquiera posibles o no sin apego. He oído que la gente dice que si no hubiera apego, no tendrían relaciones cercanas. Las personas intentan inducir el apego en los demás como una base para iniciar una relación con ellos. Esgrimen el apego como un gancho, tratando de jalar a la gente hacia ellos y, literalmente, engancharlos.


Si te cuesta trabajo imaginar cómo podría existir una relación cálida y sana en la ausencia de apego, esto habla de una confusión entre estar desapegado y estar libre de apego. El desapego es muy diferente a la ausencia de apego. El desapego sugiere una indiferencia insensible. En contraste, donde hay ausencia de apego, los sentimientos sanos tienen un espacio amplio donde florecer. Esto es así porque el apego ocasiona que estemos completamente consumidos por algo o por alguien.


Original en inglés y fuente, aquí.
Traducción al español, mía.

jueves, 21 de abril de 2016




Gracias, Àngels.

:H:a:p:p:y: :B:e:l:a:t:e.d: :B:i:r:t:h:d:a:y:


Ayer fue tu cumpleaños, Dasha querida. Y te pensé unos días antes pero el mero día se me escapó, hasta que una paciente me aseguró que hoy era 21 de abril, no 20 como yo creía.

Para celebrarte, te dejo aquí la foto de un árbol florido que seguro te gustaría. Cuando recién la bajé a mi computadora estuve a punto de borrarla porque había salido "muy movida". Luego la volví a ver y me pareció como un cuadro impresionista. Todo es cuestión del lugar desde enfocamos la vida, ¿verdad? Y yo, gracias a ti, pude empezar a enfocar mi vida desde un lugar más luminoso y amoroso. Y te recuerdo y te agradezco, siempre.

También recordé que el jardín de tu casa fue uno de los primero lugares donde empecé a fotografiar flores, que luego compartía contigo, como tantas otras cosas.


Te quiero y te extraño, todos los días.



miércoles, 20 de abril de 2016


anochece
apenas

casi no hay viento
un ladrido lejano entra por la ventana
y el calor del día permanece

todavía

la música golpea mi puerta
mientras un tenue olor a tierra mojada
se pasea por el estudio

apenas
anochece

lunes, 18 de abril de 2016

b.o.k.e.h




Hoy aprendí que al desenfoque, como sucede con el fondo de esta foto, en japonés se le llama bokeh y es un efecto estético buscado en fotografía. Es curioso lo que sucede cuando nombramos algo: Quizá, por un lado, nos condiciona la percepción de un fenómeno con el que antes nos relacionábamos más espontáneamente, sin la necesidad de una etiqueta y, por el otro, nos abre la atención hacia algo de lo cual antes no éramos conscientes. La verdad es que mi cámara es más quien decide cuándo da este efecto o no, aunque supongo que mi ojo contribuye en algo también.

sábado, 16 de abril de 2016

Invitado: Dzigar Kongtrul Rinpoché



Alguien me preguntó recientemente si tengo miedo de morir. En verdad, tengo más miedo de no vivir mi vida plenamente, de vivir una vida dedicada a atesorarme y protegerme a mí mismo. Esta manera de aproximarse a la vida, guiada por el miedo, es como cubrir tu sofá con plástico para que no se gaste. Te roba la habilidad para disfrutar y apreciar tu vida. 
Se necesita valor para aceptar la vida plenamente, para decirle sí a nuestra vida, sí a nuestro karma, sí a nuestra mente, a nuestras emociones y a cualquier otra cosa que se despliegue. Este es el comienzo de la valentía. La valentía es la apertura fundamental para enfrentar incluso las verdades más duras. Da cabida a todo el dolor, el gozo, la ironía y el misterio que la vida proporciona.















De su libro It's Up to You: The Practice of Self Reflection on the Buddhist Path
Traducción del fragmento al español e imagen, mías.

miércoles, 13 de abril de 2016

:l:o:s: :r:e:c:u:e:r:d:o:s:



se cuelan a veces, las más,
sin permiso
trastornando nuestra quietud

y, si los dejamos,
se asientan de nuevo
en el fondo de la memoria

hasta que algo o alguien
los remueva otra vez
cada vez, quizá, menos dolorosos

martes, 12 de abril de 2016

Invitado: Kenpo Tsultrim Gyamtso Rinpoché

Luna de agua
La luna no tiene poder independiente para decidir aparecer — aparece en el agua solo en dependencia de la conjunción de causas y condiciones.

Al mismo tiempo que aparece, sin embargo, es solo una mera apariencia, porque está vacía de una existencia verdadera — ni el más mínimo átomo de una luna puede encontrarse en ningún lugar del agua.



Del libro The Sun of Wisdom, Teachings on the Noble Nagarjuna's
Fundamental Wisdom of the Middle Way, página xiv.
Traducido al inglés por Ari Goldfield.
Traducción al español (e imagen), mías.

domingo, 10 de abril de 2016

*h*i*g*h* *t*e*a*


for Arabella, with love and appreciation

Los días anteriores a mi cumpleaños fueron raros, incómodos. Había una nube negra rondando por ahí y deteniéndose sobre mí cada tanto. Luego llegó el aniversario: Empezó con lluvia (de nube negra, claro) y después ya escampaba. Entonces me pude abrir a los abrazos, las mañanitas, los regalillos que fueron cayendo aquí y allá. Ya para cuando Santiago me invitó a comer, la nube negra se había disipado del todo. 

Pero, ahí no terminaría la cosa. El festejo se fue colando los días siguientes, cuando me encontraba con amistades que no había visto el mero día. Y por si fuera poco, tres días después: un té de celebración a la manera inglesa tradicional. (No me puedo imaginar mejor broche de oro.)

Y como aquello de la puntualidad no es lo nuestro, acabó siendo un "high tea", o sea, casi casi cena. Menos mal que había yo sido advertida de no comer mucho antes del té. 



Así se veía la mesa cuando nuestra anfitriona empezó a sacar las delicias que comeríamos: primero una (o varias) rondas saladas y después una (o varias) rondas dulces, acompañadas de una (o varias) tazas de té (con leche o con limón).


Y la mesa del lado de la tetera:



Y entre otras maravillas saladas, vi y probé por primera vez los típicos sandwichitos de pepino que salen en las películas o las series inglesas y aprendí que el pan se unta primero con una capa de mantequilla para evitar que el pepino lo aguade. Y qué decir del egg salad sandwich: esos sí los preparaba mi mamá, pero sin el toque británico.




He aquí mi primera ronda de savories con mi primera taza de té. Entre esta y las rondas dulces, brindamos también con vino espumoso y algunas tomamos un café helado en vasos de vidrio cortado con un popote de plata, que era también agitador y cuchara. De sueño.





Bueno, yo me sentí como lady en Downton Abbey. Y, además, querida y festejada. 

Gracias.

sábado, 9 de abril de 2016

viernes, 8 de abril de 2016

.a.g.a.p.a.n.d.o.

Para Susana, porque los ama

Pues resulta que esta flor se llama así en México, según consta en el Diccionario de la Real Academia, que nos refiere al término "agapanto". Allí se entera una que la planta es originaria de Sudáfrica, que pertenece a la familia de las liláceas, que puede medir hasta un metro de altura y tener flores blancas o azules (aunque yo siempre he visto las segundas moradas).

También la RAE explica que el nombre viene del latín científico Agapanthus, y este de dos voces griegas: agape (amor) y anthos (flor), así que supongo que sería como una "flor del amor", ¿no?

A mí, además, los agapandos me recuerdan a quien fuera mi marido, que en broma les decía "apagandos". Cada vez que me encuentro con uno, me acuerdo de él. Supongo que a ambos, a él y a mí, nos gustarían. En el rancho de mi tía Marisa predominaban los morados. También me acuerdo de ella.

Ayer, al darme una vuelta por el jardín de mi consultorio me encontré con este, entre cuyos pétalos se colaba el sol:


martes, 5 de abril de 2016

.53.




"Lo que siempre cambia es la luz" me escribió hoy tempranito una amiga querida como regalo de cumpleaños (palabras de Irene Artigas, me dijo). Y es cierto cambia, como cambia el volcán, que a veces solo muestra un fragmento de sí. Cambian las nubes y las plantas. Y cambia la vida. Y pasa. Y pasan las vivencias y los recuerdos y vienen nuevos y se van. Y pasan los cumpleaños y los años. Cambia lo que importa y lo que no. Y sigue la vida, constante, a veces cruel y a veces bondadosa.

viernes, 1 de abril de 2016

Invitado: Dilgo Khyentse Rinpoché



Muchos de nosotros llevamos vidas en familia. A lo sumo, los miembros de una familia permanecen juntos durante una vida; con frecuencia, mucho menos. Mientras dure ese momento fugaz de estar juntos, deberíamos de tratar de permanecer en armonía perfecta unos con otros, mientras seguimos el Dharma tanto como nos sea posible. Noche y día, encaminemos nuestras mentes hacia la bondad, el amor y la compasión. Hacer una sola postración, decir una oración simple, contemplar la naturaleza de la mente durante un instante son semillas que conducen a la iluminación. Estar unidos en esta vida como hombre y mujer, como padres e hijos, es el resultado de nuestras acciones pasadas, de un karma compartido. Es por ello que deberíamos, a toda costa, evitar pelear y vivir en armonía. 



Original en inglés y fuente, aquí.
Traducción al español mía, dedicada a Santiago.
Imagen de él.