jueves, 26 de enero de 2017

g.r.u.p.o.


Esta fotografía pretende ilustrar el vocablo:


grupo
Del it. gruppo.

1. m. Pluralidad de seres o cosas que forman un conjuntomaterial o mentalmente considerado.

Aunque también podría llamarse "Tres pescadores y Pasífae".

O viaje a un tiempo (casi) feliz, a orillas del Mediterráneo.

O en el espigón de la playa de Ribes Roges, en Vilanova i la Geltrú.

Así la vida...

sábado, 21 de enero de 2017

v.i.o.l.e.t.a.s


Yo, hasta que me casé, no supe que tenía buena mano con las plantas, el "pulgar verde", que le dicen en inglés. Mis papás no eran muy afectos a ellas, ni las recuerdo en el departamento de la Narvarte, donde vivieron toda la vida. Si acaso, habrá habido flores en un jarrón para alguna ocasión especial. Eso sí, para un cumpleaños un amigo de mi papá me regaló una orquídea que cuidaba yo con mucho celo en mi recámara, pero su primera flor murió bajo el embate de la rabia de mi hermano. Y supongo que fue entonces cunado decidí renunciar al cultivo de flores.


Pasaron los años y me casé con Adrián y juntos nos fuimos a vivir a la casa que mi papá había construido en Chimal (donde tristemente él nunca alcanzó a habitar). Nos llevamos, entre otras cosas, la planta del amor, que provenía de mi departamento de soltera y que floreó por primera vez estando él y yo juntos (como cuento aquí y acá). La planta iba ya en una maceta con tierra, después de haber empezado su vida en agua.


Una vez instalados en Chimal, Adrián me dijo un día que la maceta le quedaba chica a esa planta del amor y que necesitábamos trasplantarla, empresa que yo jamás había acometido. Entonces él me enseñó cómo. Aprendí que hay que tratar la raíz con cuidado, pues es delicada, y no dejarla mucho tiempo expuesta al aire para que no se seque. O sea, preparar las cosas de tal modo, que una vez fuera de la maceta vieja, la planta entrara rápido en la tierra de la nueva, con suficiente agua. Tampoco hay que preocuparse si la planta se alacia un poco después del proceso. Más o menos pronto, revivirá (casi siempre).


También las violetas llegaron hace muchos años a mi vida, en especial una color vino, tirando a morado, que me regaló una amiga y que vive aún en una maceta de talavera que compramos juntas en Puebla. Y luego vinieron las demás y me fui especializando en su cultivo, aprendiendo a criarlas, a reproducirlas. Mi secreto: poca agua (solo la suficiente), buena tierra (sin nada especial) y no hablarles (porque dicen que no les gusta).


Hace un par de semanas, el último día de vacaciones de la escuela, le dediqué a la jardinería una mañana, en el patio de lavado de mi casa, y logré la hazaña de separar tres violetas que habían nacido en una misma maceta. Con mucho cuidado, les desenredé las raíces y planté cada una en su propia maceta. Las tres sobrevivieron. Y sí, es algo de trabajo encargarse de todas ellas, regarlas e incluso desempolvarles las hojas de vez en cuando, pero es una de las maneras en que yo misma enraízo en mi casa y encuentro mi sitio en el planeta.

viernes, 20 de enero de 2017

Invitado: Chogyam Trungpa Rinpoché


ÉXITO Y FRACASO

Una relación continuada con el mundo fenoménico no se basa en un buen resultado o en uno malo. Confiamos incondicionalmente en que el mundo fenoménico nos dará 
siempre un mensaje, ya sea éxito o fracaso. El fruto de nuestra acción siempre nos brindará información. El éxito siembra las semillas del fracaso y el fracaso podría traer un éxito posterior. Así que se trata siempre de un proceso dinámico. No nos animamos diciendo: "¡Mira! Estoy en el lado correcto. Soy un éxito". Ni sentimos que se nos está castigando cuando fracasamos. En cualquier caso, el éxito y el fracaso están diciendo lo mismo.


en el camino 2


Original en inglés y fuente, aquí.
Traducción al español e imagen, mías.

martes, 17 de enero de 2017

Invitado: Chogyam Trungpa Rinpoché


DISPOSICIÓN A ARRIESGARNOS

Si aceptamos un reto y damos los pasos para lograr algo, el proceso dará resultados: ya sea éxito o fracaso. Cuando siembras una semilla o plantas un árbol, la semilla germinará y el árbol crecerá, o se morirán. De forma similar, confianza significa que sabemos que nuestras acciones traerán una respuesta certera de la realidad. Sabemos que nos llegará un mensaje. Confiar, entonces, es estar dispuestos a arriesgarnos, sabiendo que lo que sube tiene que bajar, como dicen por ahí. 



en el camino

Original en inglés y fuente, aquí.
Traducción al español e imagen, mías.

sábado, 14 de enero de 2017

/ enfoque / selectivo /


Aquí encontré la explicación de lo que esta frase significa en fotografía: El enfoque selectivo no es más que jugar con la profundidad de campo y el enfoque, buscando un ajuste de estos dos que ayude a destacar más unos objetos u otros en una foto. Lo que hacemos con el enfoque selectivo es dejar nítido el sujeto a destacar y emborronar lo demás. Así al ver la foto los ojos se centrarán en ese sujeto nítido.

Ni mi cámara ni yo somos tan hábiles en los aspectos técnicos, pero eso sí, juntas y sin proponérnoslo, nos salen imágenes que coinciden bastante con estas explicaciones. (Por cierto que en estos días, me estoy despidiendo de ella, de mi minicamarita rosa, que ya empieza a estar muy cansada y a no siempre responderme. De hecho, ya tengo su reemplazo, otra cámara pequeña del mismo color aunque de marca diferente, que obtuve a cambio de puntos de mi tarjeta —primera vez que hago algo así—, pero no me he animado aún a sacarla del empaque en el que llegó mientras andaba yo en Madrid.)

Ayer que llegué a casa y el balcón recibía la luz del sol en pleno, descubrí que una de las cactáceas que ahí vive se había llenado de flores. (A mi casa el invierno llegó así, floreando. Dentro, todas mis violetas, o casi, han empezado a desperezarse y a llenarme de color los rincones.) Y, claro, me lancé al balcón cámara en mano y mi ojo y el lente se pusieron de acuerdo, tácitamente, para hacer este enfoque selectivo (sin mayor participación de mi parte):


Y a propósito de ángulos y enfoques, hoy pensaba que el enfoque selectivo más beneficioso en la vida es el que se hace sobre el presente, sin andar con tantos miedos y esperanzas, tantos viajes al pasado y tantas anticipaciones del futuro. (Menos mal que las enseñanzas que he escuchado tantas veces de pronto se van colando en la vida de todos los días.)

jueves, 12 de enero de 2017

/ plano / cenital /



Así se veía la Torre de Belém hace ya cerca de 3 años, un día de mayo. Y resulta que a este tipo de toma se le llama cenital (tema del grupo de fotografía para hoy). Para lograrla, se coloca la cámara desde arriba, totalmente perpendicular al piso. Quizá en mi fotografía no sea válido lo de "totalmente", pero bastante cercano quedó el ángulo.

Un ángulo es también un punto de vista, o sea, el modo (o modos) de considerar un asunto o cualquier otra cosa. Hoy me sorprendo volviendo a Lisboa, otra vez. Allí donde me sentí tan acompañada y tan amada. Pero hoy el abandono duele menos, aunque el tema, como me señalaba hace poco mi amiga Joana, está aún tierno ("muy" decía ella...). Hoy me deleita (aun con saudade) el recuerdo de la ciudad blanca y se reaviva el anhelo de volver. Hoy el fantasma de verde sigue transformándose en personaje de novela. Y así hasta que la transmutación se complete.

Y como me aconsejaba Joana (cuyas palabras valoro y agradezco de corazón), quizá como escritora "es mejor para la creación que permanezcas colgada de la magia de este larguísimo amor, que se retroalimenta por la distancia y los contratiempos". Qué bonita manera de decirlo. 

Hoy descubro que el ángulo es más novedoso que azotado. Con más luz y menos nubes.

miércoles, 11 de enero de 2017

if i were a train i'd be late (again)



c:e:p:i:l:l:o:


Cada tanto, el grupo de fotografía me da la oportunidad de volver al rancho de mi tía Marisa. Hoy el tema era "cepillo", sí, ese "instrumento hecho de cerdas distribuidas en una armazón, que sirve para distintos usos de limpieza" y para peinarse, digo yo. (Interesante resulta que la palabra proviene del diminutivo de "cepo", que entre otras cosas, es un instrumento de tortura, un artefacto para cazar animales u otro instrumento para devanar la seda antes de torcerla. Quién lo diría.)

Así que me lancé al archivo fotográfico (una carpeta en mi disco duro externo) y llegué hasta el verano del 2010. Ahí busqué y encontré el baño de la casa de mi tía, el que correspondía a la habitación principal, la suya por supuesta, y que se encontraba después del vestidor (en el cual permitía que se colocara un catre para colocar a alguna visita de confianza, o sea, yo, por ejemplo). El cuarto de baño (con su lavabo, ducha, bañera, inodoro y otros sanitarios, como el bidé) tenía el toque inconfundible de mi tía, que cuidaba hasta el último detalle de todos los espacios que habitaba.

Afortunadamente para mi objetivo, dos discretos cepillos de dientes se asoman en la esquina inferior izquierda: el pretexto perfecto para publicar la foto en el grupo el día de hoy. Y de paso, me la traje para acá no sin cierta nostalgia y un aroma a Heno de Pravia, el jabón verde que no faltaba nunca en el lavabo de Marisa, que era, además, uno de dos, lo cual a mí siempre me pareció un gran lujo. Y una rosa, claro, porque a la belleza no se le restringe el paso nunca...