lunes, 29 de abril de 2013

De gatos y meditación

Una de las gatas del salón de meditación, Tantra, se acuesta a los pies de Marisa, encargada hoy de guiar la práctica.  Con paciencia y algo de descaro, me parece a mí, se acicala el pelaje gris atigrado. Se lame una pata y se la pasa sobre la cara. Lo mismo hace con la otra. Y así, continúa lamiéndose el resto del cuerpo.

La otra, Sutra, es toda negra y muchos menos confianzuda. Entra sigilosa y se echa junto al altar, sin perder la compostura, ni su estado de alerta.

Mientras Tantra duerme a pata suelta, Sutra mantiene sus orejas bien paradas, atenta al menor sonido.

De pronto, la negra pega un salto y sale corriendo hacia el fondo del salón. La gris, abre los ojos, medio se despereza y, al final, decide volver a acomodarse con la cabeza entre las patas, abandonando las preocupaciones.

Desde que empecé a meditar, en la época de nuestro primer gato negro, el Frijol, hasta hoy con la Ñaña, otra gata negra, los felinos y felinas a mi alrededor parecen escenificar los vaivenes de mi mente.

domingo, 28 de abril de 2013

La explosión anaranjada de los tabachines en flor me ayuda a olvidar que se acabaron las jacarandas.

viernes, 26 de abril de 2013

Invitado: Chogyam Trungpa Rinpoché


FACING OURSELVES

One of the main obstacles to fearlessness is our habitual patterns. Ordinarily, we don’t let ourselves experience ourselves fully. That is to say, we have a fear of facing ourselves. Experiencing the innermost core of their existence is embarrassing to a lot of people. We cannot do that. We have to be honest with ourselves. We have to see our gut, our most undesirable parts. We have to see that. That is the basis of conquering fear. We have to face our fear; we have to look at it, study it, work with it, and practice meditation with it.

*

ENFRENTÁNDONOS A NOSOTROS MISMOS

Uno de los principales obstáculos hacia la ausencia de miedo son nuestros patrones habituales. Generalmente, no nos permitimos a nosotros mismos experimentarnos plenamente. Es decir, tenemos un miedo de enfrentarnos a nosotros mismos. Experimentar el meollo más íntimo de su existencia es vergonzoso para mucha gente. No podemos hacer eso. Tenemos que ser honestos con nosotros mismos. Tenemos que ver nuestras entrañas, nuestras partes más indeseables. Tenemos que ver eso. Esa es la base para conquistar el miedo. Tenemos que enfrentar nuestro miedo; tenemos que observarlo, estudiarlo, trabajar con él y practicar la meditación con él.

[Traducción de Adela Iglesias]

lunes, 22 de abril de 2013

Standing on the edge, I wait for the train. Fear lurks on the walls. Eyes of old, blind and deaf, talk to me in the darkness. My heart pounds uneasily. Yet, I do not feel alone. Just an instant. Just my breath. And the light of the train approaching. Filling up the tunnel. I look for your hand. Cannot find it. Cannot imagine it. I look for you. You are long gone. I step forward. Lose my balance. Homeward bound. Finally.

domingo, 21 de abril de 2013

Alcaravea


Siempre se sintió extraña con su nombre. “Me recuerda el sabor de mi boca cuando vivías dentro mío”, le explicó alguna vez su madre. Sabor a alcaravea. Parte un trozo de queso con semillas de la planta cuyo nombre es también el suyo y lo coloca sobre una rebanada del pan recién hecho. Cierra los ojos para ver si se le abre el gusto, para ver si alcanza a escuchar su nombre en otros labios. Luego lo repite en voz baja, despacito: al-ca-ra-ve-a, al-ca-ra-ve-a, al-ca-ra-ve-a, hasta que pierde todo sentido. Inhala profundo y sigue sin saber quién es. Su madre murió llevándose el secreto.

sábado, 20 de abril de 2013

A falta de foto

Cuando llegué con la cámara y traté de acercarme al lazo donde estaba parado, el petirrojo voló. Solo quedaron las flores moradas que le habían servido de telón.

ME: Mañana volverá a la misma hora, comadre. Aquí nos echamos el tequilita y lo esperamos para que le tome la foto.
A: O si no, siempre puedo escribir un poema.

Al día siguiente, el petirrojo no apareció. Detrás del tendedero seguían las flores moradas que le habían servido de telón.


Para Dasha, en el día de su cumpleaños

domingo, 14 de abril de 2013

Amistad 19 o

Mi comadre y yo

Esta entrada tendría que haberla escrito y publicado hace mucho tiempo. Es, quizás, porque María Eugenia, mi comadre, siempre está presente en mi vida, siempre es compañía confiable y amorosa, siempre es escucha atenta y nunca fuente de reclamos ni chantajes que no se había colado entre mis escritos, que tienen como uno de sus temas predilectos mis relaciones conflictivas (o mi manera neurótica de relacionarme, como usté prefiera).

En fin, que la RAE propone varias definiciones divertidas para el término comadre:

2. f. Madrina de bautizo de una criatura respecto del padre, o la madre, o el padrino de esta.
3. f. Madre de una criatura respecto del padrino o madrina de esta.

Estas dos, pues, se complementan y así yo soy tan comadre de María Eugenia como ella lo es mío. El hecho es que a Santiago, mi hijo, nunca lo bautizamos pero eso no nos impidió (en sus inicios, esta relación implicó tanto a mi entonces marido como a mí) que nos relacionáramos de manera muy íntima con quien había sido la arquitecta de mi padre, invitada a nuestra boda por él mismo. Es decir, que se podría decir que a María Eugenia la heredé de mi papá.

A lo largo de los años, desde nuestra estancia en Chimal (el pueblo donde vive María Eugenia, en las faldas del volcán Popocatépetl y donde aún se yergue "el castillo plano", la casa que mi padre construyó) aún sin Santiago, hasta hoy cuando él se acerca peligrosamente a la mayoría de edad y su padre desapareció del mapa, hemos forjado una amistad profunda, con visos de familia, en el mejor sentido del término.

Así pues, la RAE también dice que comadre es:

5. f. coloq. Vecina y amiga con quien tiene otra mujer más trato y confianza que con las demás.

Lo cual, a su manera, también nos describe a María Eugenia y a mí. Una de las actividades que más disfrutamos juntas es simplemente platicar y platicar y platicar y siempre se nos quedan temas en el tintero. Intercalamos las conversaciones con películas o con juegos de cartas, si el hijo está presente. Y brindamos con tequila o con rompope. Su casa, compartida hasta hace poco con su madre, doña Teresa, quien fungió mucho como abuela de mi hijo, es un paraíso para mi pasión por fotografiar flores y hace poco, cuando intentaba retratarla, me dijo que odiaba que le sacaran fotos. Así que dejo aquí un retrato que saqué con su permiso (tengo varios sin él...) y otro que ella me hizo a mí: dos reflejos sobre un mismo cristal:


*


viernes, 12 de abril de 2013

Cuando volví a casa, la luna colgaba del cielo entre nubes como una enorme arracada muy, muy delgadita. Hermosa.
Como de eclipse, sugirió Fuensanta...

miércoles, 10 de abril de 2013

Invitado: Chogyam Trungpa Rinpoché


SMILE AT FEAR


When you are frightened by something, you have to relate with fear, explore why you are frightened, and develop some sense of conviction. You can actually look at fear. Then fear ceases to be the dominant situation that is going to defeat you. Fear can be conquered. You can be free from fear, if you realize that fear is not the ogre. You can step on fear, and therefore you can attain what is known as fearlessness. But that requires that, when you see fear, you smile.


*

SONRÍELE AL MIEDO

Cuando algo te asusta, tienes que relacionarte con el miedo, explorar por qué estás asustado, y desarrollar algún sentido de convicción. Puedes, de hecho, observar el miedo. El miedo deja de ser la situación dominante que te va a derrotar. El miedo puede ser conquistado. Puedes estar libre del miedo, si te das cuenta que el miedo no es el ogro. Puedes poner el pie sobre el miedo, y por lo tanto puedes alcanzar lo que se conoce como ausencia de miedo. Pero eso requiere que, cuando veas el miedo, sonrías.

[Traducción de Adela Iglesias]

lunes, 8 de abril de 2013

the come on [entrada 1,000]




Conocí a Janis Ian hace casi 30 años, gracias a mi primer novio, un chico brahmán que por azares del destino vivió una época de su vida en México. Creo que incluso conservo en algún lugar de la mancha un casete que él me grabó. Hacía tiempo que no recordaba a esta autora, pero hay una de sus líneas que se me aparece de vez en cuando y me recuerda las vicisitudes de mi adolescencia y los pendientes de mi adultez. Supongo que el reciente cumpleaños removió algunas fibras del pasado y he aquí que la Ian se me reapareció cantando estas palabras. A seguir contemplándolas y soltando, pues.

Resulta, además, que con esta entrada llego a las 1,000 entradas publicadas en el blog y así lo celebro.

jueves, 4 de abril de 2013

Víspera (de la víspera)


(Del lat. vespĕra, la tarde).
1. f. Día que antecede inmediatamente a otro determinado, especialmente si es fiesta.


Especialmente si es mi cumpleaños número 50... (Esta definición es de las que me gusta, por clara y porque va al grano, lo cual no es algo que se le dé a la RAE con tanta facilidad. Además, me recuerda a mi tía Olga, cuyo refrán favorito, "Nadie se muere la víspera", ya ha aparecido antes en este espacio, para ser exactos el día anterior a mi cumpleaños anterior.) 


Y como una suerte de preparación para el evento resultó mi visita al veterinario ayer, un día antes de la víspera, cuando me fui a comprar croquetas para nuestra gata, la Ñaña. Desde hace unos meses su doctor nos convenció, a mi hijo y a mí, de comprarle un alimento carísimo, que por supuesto la hará vivir más tiempo y en mejor estado, pues está diseñado especialmente para su edad. A propósito del tema, el doctor tuvo a bien informarme que el alimento era un versión, además, mejorada: antes era para gatos "mature" y ahora es para gatos "senior - stage 1", en otras palabras, esta primera etapa corresponde a la senilidad sin decrepitud, es decir, el animal está viejo pero no se le nota. Ya la siguiente etapa ("senior - stage 2") corresponde al animal viejo que se le nota... (Estoy considerando la posibilidad de que la Ñaña se estacione en los 8 años). Antes de que entrara en más detalle, lo interrumpí para contarle que en breve cumpliría yo medio siglo e indagué cuál sería la edad de mi gata en años humanos. (Mi abuela Rosa, decía que para saber la de los perros, había que multiplicar por 7.) Él me dijo que eso no era exacto, que además dependía del tamaño y peso del, en este caso, gato. (La nuestra es pequeña y panzoncita, no gorda.) Entonces, guió mi mirada a una tabla de equivalencias que tiene pegada bajo el vidrio del mostrador y calculamos que sus 8 años equivalen, más o menos, a 43 años humanos. O sea, ¡es menor que yo y ya está senil (que no decrépita)!, pensé de inmediato y mejor me eché a reír (y él dejó de intentar darme más explicaciones médicas).

Finalmente, para cerrar el día de ayer hablé con otra amiga ariana (del 18 de abril) que me lleva 18 años. Cuando le dije cómo me sentía con respecto al cumpleaños, me dijo que tenía razón, que aunque nunca ha habido vuelta p'atrás, esta verdad se vuelve irrevocable al llegar a los 50, y que se valía sentir ñáñaras (léase, miedillo). Escuchar esto fue, por paradójico que parezca, un alivio.

Hoy me fui a pintar las uñas y me compré una blusa (el corte y arreglo de pelo los hice la semana pasada), dispuesta a recibir los mentados 50 con conciencia, sí, pero sobre todo con gusto y con mucho humor. (Ya se me fueron muchos otros antes entre azotes y dramas que, vistos desde hoy, quizás eran innecesarios...)

miércoles, 3 de abril de 2013

lunes, 1 de abril de 2013

destello

Otro desencuentro o

What else is new?


Buscando en el blog, descubrí que siete otras entradas contenían la palabra "desencuentro", en el título o en el texto mismo. (Si por ahí hay otro fan de las definiciones, puede darse una vuelta por acá.) Y, bueno, sí, se trata de un leitmotiv de mi vida, que ni qué. Será también que ahora faltan solo cuatro días para el temido aniversario y mis ánimos andan a la baja...


*

Llevaban 25 años de conocerse, días más, días menos. Ella le preguntó cuándo celebrarían su cumpleaños número 50 (el de ella). Él propuso algunas opciones. Ella aceptó y trató de precisar las fechas. A él le resultó confusa su respuesta. A ella le enojó la suya. (Cada quien con sus fantasmas...).

Ella contestó, pues, medio enojada y pensó que él ya no respondería. Él contestó a su modo (ella no puede hablar por él), pero algo habíase roto en el plan. Ella abortó la misión (por temor, por inseguridad, porque sí). Él se dio por enterado y le deseó (un escueto) feliz cumple.


*

Lo bueno de los desencuentros, más allá de lo que una pudiera pensar o haber vivido en el pasado, es que también son pasajeros, como los encuentros. Siempre habrá posibilidad de "coincidir en un punto dos o más cosas, por lo común chocando una contra otra" (RAE dixit, of course), aunque el choque no sea indispensable y la coincidencia sea entre personas.