domingo, 31 de diciembre de 2023

Invitada: Naomi Shihab Nye


Cernidor

 

Cuando la maestra de inglés nos dio 

nuestra primera tarea escrita del año, 

conviértete en un utensilio de cocina 

en 2 párrafos descriptivos, no pensé 

cuchillo de carnicero o sartén para freír, 

pensé inmediatamente 

en la harina suave cayendo cual lluvia por los pequeños huecos 

del cernidor y su gustoso sonido  

silbante circular, y lo escribí.

Rhoda se volvió una cucharilla,

Roberto un embudo,

Jim un molde para panecillos

y Forrest una olla para sopa.

Leímos nuestros párrafos en voz alta.

Abby fue una licuadora. Todo el mundo se rio 

y se puso a jugar pero entre más lo pensábamos, 

todos éramos todo en la cocina entera,

cajones y escurridores,

tetera cantora y cuchara para toronja 

con bordes dentados, todos fuimos la  

taza vacía, la bandeja. 

Esta, dijo la maestra, es la belleza de la metáfora.

Abre puertas.

Lo que no podía yo saber entonces era cómo ser un cernidor 

me ayudaría todo el año. 

Cuando había días malos 

Cerraba los ojos y los sentía pasar 

a través de los hoyos minúsculos. 

Cuando había días buenos 

Intentaba contenerlos con gentileza 

como la harina permanece 

en el cernidor hasta que haces girar la manivela. 

Tiempo, tiempo. Fui un dulce cernidor en el tiempo 

y nunca nadie lo supo. 


Original en inglés y fuente, aquí.
Traducción al español, mía.

jueves, 28 de diciembre de 2023

Invitado: Chandrakirti


Primero concebimos el "yo"  y nos agarramos de él.

Entonces concebimos lo "mío" y nos aferramos al mundo material.

Como agua atrapada en el molino, damos vueltas en círculos, indefensos.

Elogio la compasión que acoge a todos los seres.




Original en inglés, aquí. Traducción al español e imagen, mías.


miércoles, 27 de diciembre de 2023

a.Dios




Ya solo me queda esto de ti: unas cuantas ondas cafés en un mar blanco, como la nieve, y menos de la mitad de la última botellita de miel de maple.

Ya solo me queda esto de ti y unos trozos de servilleta con forma de corazón, mezclados con pétalos y hojas de mi balcón y tus buenos deseos para este año que hoy se acaba. Han vivido estos doce meses en una lata de atún que traías para las emergencias. Nos lo comimos juntas el día que te fuiste. Y no nos volvimos a ver. Aún no me deshago de ellos.

Ya solo me queda esto de ti y la noticia, robada, de que te irás a vivir más allá del mar. Intento imaginármelo y no lo consigo.

Ya solo me queda esto de ti: el primer desayuno en el centro y el cuarto al pie de la montaña sagrada. Te sigo soltando, como un reloj que desgrana las horas lentamente y luego se olvida de ellas.

Ya solo me queda esto de ti: una violeta que florea por segunda vez y que nada tiene que ver contigo.
 


martes, 26 de diciembre de 2023

San Esteban

O Xmas is fucking over.

¡Por fin!
Y qué navidad la de este año. Me revolcó como una ola. Como tsunami más bien. Tipo el grinch asesino se posesiona de ti. Bueno, de mí.
Y mi doctor me pregunta por qué no me gustan estas fechas, en las cuales, además, me enfermé.
Buena pregunta.
Pues porque no.
Porque me traen malos recuerdos. De cosas sucedidas y de aquellas que nunca sucedieron.
Porque me siento expuesta y vulnerable y sensible. Ni cuenta me doy y entonces me pongo enojada, a la defensiva, nefasta.
Y, todo esto combinado con condiciones externas, a saber mi hijo y sus propios rollos, redundó en una explosión-implosión de la que me (nos) costó un buen rato salir.
Y todo esto me recordó otra navidad, la de hace 10 años cuando acuñamos el dicho: "No hay navidad tan horrible, que no pueda subsanarse..."
Y en esas andamos, en la reparación, ya desde ayer con una cena improvisada a ritmo de la primera película de Pollitos en fuga (¡peli de hace 23 años!) Hoy veremos la segunda entrega, casí recíén salida del horno y, quizás mañana o pasado, otra peli en en el cine VIP de galerías para coronar el resarcimiento con una cena como se debe.

Y en medio de la ola, o ya encontrando la salida, tanto Santiago como yo pudimos maravillarnos antes el atardecer del día de navidad, donde la luz y la oscuridad nos recordaban cómo es la vida en cada uno de sus momentos, con el cielo azul de fondo siempre, aunque no podamos verlo:

























p. d. Lo de San Esteban, por la fecha, que para nosotros no quiere decir nada y para mí casi quiso hacerlo hace unos años, como cuento acá.

sábado, 23 de diciembre de 2023

sueños.encontrados.


Hace 2 noches tuve 2 sueños que despertaron sentimientos encontrados.

Primero, una pesadilla:
Estaba yo en medio de una situación que giraba alrededor de un asesino serial. Era como una serie (sí, me gustan las series con asesiones seriales, algunas, por lo menos), pero aquí yo lo estaba viviendo en carne propia. Había escenas diferenciadas, pero no recuerdo los detalles. Permeaba el ambiente un color azul aqua, una mezcla suave de azul y verde, turquesa creo que se diría con más precisión en español. Por fortuna, la pesadilla, que me había llevado a intentar escaparme sin éxito, se mezcló con ganas de ir al baño, lo cual me hizo ir despertando muy poco a poco, como si tuviera que nadar desde el fondo de una suerte de lago, profundo y oscuro, hasta la superficie, haciendo mucho esfuerzo, como si unas algas o unos tentáculos me agarraran las extremidades. Sabía que debía despertar, moverme y luego cambiar de posición al retomar el sueño, o la pesadilla se reanudaría.

Al final logré despertar, ir al baño, regresar a la cama y volverme a dormir. 

Segundo, un sueño mucho más luminoso:
Soñé con mi maestro, dpr: amable, inesperado y agradecido cambio de rumbo. No era una situación exenta de conflictos, aunque no recuerdo con exactitud cuáles eran los apuros. Quizá tenían que ver con inconvenientes en el lugar de la enseñanza: falta de cojines o de espacio o de lugar para la traductora o de micrófono. Tampoco recuerdo cómo o si se resolvían, pero al final, estábamos cerca del mar, un mar de día, soleado y luminoso, del cual debemos haber estado cerca todo el tiempo, aunque yo no lo supiera. Y la hija de Rinpoché nadaba feliz, sonriente y luminosa bajo el agua transparente. Él la llamaba Soraya. Y yo sabía que así no se llama y me lo decía.

Entonces desperté.

Así la mente, más o menos consciente, antes de la nochebuena.
 Pasajera, como estas nubes del atardecer reciente:






miércoles, 20 de diciembre de 2023

Invitado: Dilgo Khyentse Rinpoché


Convencidos de la realidad de una entidad llamada "yo" y sus pensamientos, perseguimos esos pensamientos y emociones y actuamos con base en ellos, creando resultados kármicos, buenos o malos. En realidad, los pensamientos son como un ladrón en una casa vacía, donde el ladrón no tiene nada que ganar y el dueño no tiene nada que perder. Darnos cuenta de que los pensamientos nunca surgen realmente y, por lo tanto, no pueden ni permanecer ni cesar de existir es suficiente para volverlos inofensivos. Los pensamientos liberados de esta manera a medida que aparecen no tienen impacto ni conllevan un efecto kármico. No habrá nada que temer de los pensamientos negativos y nada que esperar de los positivos. 


reflejos brillantes y vacíos
como los pensamientos

Original en inglés y fuente, aquí.  Traducción al español e imagen, mías.


martes, 19 de diciembre de 2023

N * a ** v *** i **** d ***** a ****** d********


La semana pasada salimos Santiago y yo una mañana, más o menos temprano, a resolver pendientes: las losetas para el cuarto de servicio de Salto Nuevo, el pago de una deuda en el banco, una maceta para los rosarios que ya están echando raíces, el pago de otra deuda en otro banco. Nos repartimos las tareas: yo iría a la tienda de pisos y él, al primer banco. Como terminé antes, caminé para alcanzarlo. Y entonces me salió al encuentro una esfera-globo de navidad, plateado, cuadriculado, con estrellas. Seguramente se habría desprendido de alguna decoración, supongo que de un puesto de lotería y pronósticos. Lo recogí y pensé en devolverlo, pero como no vi de dónde se había desprendido, decidí que la vida me lo había regalado y me lo llevé; incluso intenté un autorretrato navideño que quedó así:










Resultó que Santiago apoyaba mi iniciativa decembrina, aunque no se sumó a ella activamente. Al día siguiente, durante mi caminata matinal, recogí una varita de jacaranda y pensé que podría servirme para armar algún adorno con el globo, una minidecoración de fiesta. Luego me acordé que tenía un par de esferas de verdad guardadas en el mueble del comerdor. Las saqué y acomodé las tres piezas en la varita, que a su vez, enterré en la tierra de una maceta. 

Así se veían:

como diciendo: "para que no se diga que en esta casa no llega la navidad".

Al día siguiente, antes de que nadie hubiera visto la decoración, pensé que las esferas peligraban y mejor desmonté todo. Cuando llegó Santiago, le pedí que me ayudara a encontrar un lugar y un montaje para el adorno. Se nos ocurrió que el globo quedara en medio, flanqueado por las dos esferas, pero no hallamos dónde sujetarlos. Entonces, pensé que mejor sacaba las esferas y las colgaba con lacitos de la planta del amor y después ya veríamos qué hacer con el globo.
Logré calgar la primera, con la sensación de fondo de que en cualquier momento se caería y se haría trizas. Eso sucedió, tal como lo imaginé, con la segunda. Quedó un trozo de esfera partido, rodeado de añicos rojos y blancos. Y yo, súper frustrada.
Santiago, que me veía desde la sala, comentó algo como "se resiste la navidad". Ya no estoy segura si antes del "resiste" añadió un "te" o un "nos" o nada más.

Hoy el globo/esfera anda rodando por el piso y por los muebles, como juguete nuestro y de la gata, y la esfera única se esconde entre la hojas de la planta, cambiando de aspecto según la luz que le pegue:












Y en mi balcón luce una nochebuena, planta que no me gusta demasiado pero que  me llegó como regalo de agradecimiento durante la celebración de los 80 años de una amiga. Consideré regalarla a mi vez pero, al final, la dejé colarse en mi vida:



Así vamos llegando, a trompicones, a esta navidad...

jueves, 14 de diciembre de 2023

Invitado: Yongey Mingyur Rinpoché


Donde sea que estés, lo que sea que hagas, es esencial que reconozcas tu experiencia como algo ordinario, la expresión natural de tu mente auténtica. Si no tratas de deterner lo que sea que esté sucediendo en tu mente, sino que meramente lo observas, con el tiempo empezarás a sentir un tremendo sentido de relajación, un sentido vasto de apertura dentro de tu mente, que es, de hecho, la mente natural, el fondo naturalmente imperturbado contra el cual varios pensamientos van y vienen. 


ciempiés de luz y fuegos por la guadalupana

Original en inglés y fuente, aquí.
Traducción al español e imagen, mías.

miércoles, 13 de diciembre de 2023

Luis Bienteveo


de frente


Este pájaro habita el mismo espacio que yo, o sea, me lo topo con frecuencia cuando salgo a caminar. También lo veía en el jardín de Salto Chico, donde se paraba en la malla que había junto a la alberca, normalmente en pareja. Canta mucho y muy chillón y se supone que ese es el origen de su nombre, la onomatopeya de su canto, que cambia según los oídos que lo escuchan. Aquí puedes ver la lista de nombres con que se le conoce y más detalles sobre su vida. Se supone que en México, lo llamamos luis bienteveopitabilluis grande o chilera. Yo no conocía ninguno de los nombres.

Lo que sí puedo es compartir cómo escucho yo su canto. De hecho, por un lado, había visto ejemplares como este y, por otro, había escuchado un canto que me llamó la atención porque me sonó a choquilla.choquilla.choquilla.choquilla, así, repetido cuatro veces. Me encantó porque me hizo pensar en la némesis de Yare y Josmar, heredada de doña Juana, su mamá y contra la cual llevan luchando desde siempre. Pero no fue sino hasta ayer o antier que pude establecer la relación entre el canto, que detecté proveniente de una jacaranda del lado del súper, y el pájaro que descubrí allí posado. Y procedí, claro, a fotografiarlo.

Así que quien canta choquilla.choquilla.choquilla.choquilla es este bicho de pecho amarillo y cabeza negra con franjas blancas. Ojalá en algún momento pueda corroborar cómo se le llama comúnmente por estos lares.

Y andar tan pendiente de las aves que me rodean (en modo ornitóloga de banqueta, digamos), me hizo recordar a mi prima MaD., que era bióloga y salía al mundo con binoculares y guías para ver e identificar aves, o sea, mucho más profesional que yo. También recuerdo su pericia para comer mariscos, digamos una langosta, pues como bióloga conocía la anatomía de los bichos y los iba desmembrando como quien pela un plátano, como si fuera la labor más sencilla del mundo. Aunque MaD. y yo nos quisimos mucho en algún momento (hay, por lo menos, fotos que dan fe de ello y también algunas cartas de papel), la vida y las circunstancias se entrometieron en nuestra relación, haciéndola evaporarse sin remedio. Hoy la recuerdo.

Y acá, de despedida, otra toma de nuestro pájaron en cuestión:


de espaldas

martes, 12 de diciembre de 2023

p r e s e n c i a

En mi paseo matinal del sábado, me encontré otro ser hermoso: un azotador blanco, con la nariz (por llamarla de algún modo) amarilla. Se arrastraba despacio por la barda que hay entre mi condominio y el súper. Y lo fotografié. Por supuesto.
Helo aquí:


Le hice varias fotos, pero ninguna quedó plenamente enfocada y esta es la que más me gustó. Cuando la compartí en el instagram, lo describí como "presencia matinal". Y luego me quedé reflexionando sobre el término "presencia". Quería aludir a la falta de foco de la foto y, a la vez, al hecho de que el bicho se hacía presente en ella, frente a un fondo muy nítido.
Entonces recurrí al diccionario, que me dejó bastente atónita:
presencia
 

Del lat. praesentia.

1. f. Asistencia personalo estado de la persona que se halla delante de otra u otras o en el mismo sitio que ellas.

2. f. Asistencia o estado de una cosa que se halla delante de otra u otras o en el mismo sitio que ellas.

3. f. Tallefigura y disposición del cuerpo.

4. f. Representaciónpompafausto.

5. f. Memoria de una imagen o ideao representación de ella.


Me tuve que ir a buscar "asistencia", para aclarar un poco la cuestión de las dos primeras acepciones:

De asistente.

1. f. Acción de estar o hallarse presente.

Sin.:
  • presenciaconcurrenciaestanciaasiduidad.
Ant.:
  • ausenciainasistenciaincomparecencia.

Y sí que se aclaró la cuestión, tanto en la definición como en los sinónimos y antónimos (nuevo rasgo maravilloso del DLE).

Yo, a veces, siento la presencia de gente amada, dulce o agridulce, que ya ha muerto, como mi tía Olga, o como Adrián y mi mamá.  En las prácticas de visualización, parte de mi camino de meditación, me han indicado que ver con claridad a quien se visualiza puede ser menos importante que sentir su presencia. O sea, se trata de seres más o menos etéreos, como el Buda que murió hace más de 2,500 años o la Tara Verde, que de pronto visitan el espacio donde estoy y yo siento su presencia (su fuerza, su compasión, su energía, su sabiduría, su mirada). Será en tu mente, podrán decirme algunos. Y sí, al final todo es en la mente. Como los sueños. Que cuando sueño con mi maestro, o con el maestro de mi maestro, o con mi abuela Rosa (no estoy segura si he soñado a mi abuela Rosa, pero invocarla la hace presente) de alguna manera se hallan allí conmigo. 

Recuerdo una ocasión en que soñé que Khenpo Rinpoché estaba tendido sobre el mueble morado que tengo en mi estancia, entre la sala y el comedor, y que alberga mi altar. Y estuvo allí, momentánea, efímeramente, haciéndome un guiño sobre mi práctica. En sueños he besado a José Saramago (y me he disculpado con su Pilar) y he traído (o mi inconsciente lo ha hecho) a mi presencia viejos amores desaparecidos: a veces con gusto; otras, sin él. O he soñado con personajes de alguna historia, serie, novela como si hubieran tenido con ellos un intercambio "real".

Y las ausencias, aunque antónimas de las presencias, tienen para mí una cualidad de estar presentes, porque los huecos duelen y lo que no se dijo o no se vivió toma forma casi humana. O sea, las ausencias a veces son tan presentes como las presencias. Como dos hermanas que se turnan o danzan dándose la mano. Como los dos lados de una misma moneda. Quizás de ahí la 5a acepción de "presencia", como memoria de una imagen o idea o representación de ella, o sea, eso que se siente en la ausencia de lo que se recuerda.
(La 3a y la 4a acepciones no me dicen mucho. Bueno la 4a, nada; la 3a, sí, como en la presencia fuerte de ciertas personas, que a veces me resultan invitantes y otras, todo lo contrario.)

Acá, de despedida, otra presencia del azotador blanco en su paso por mi espacio.
Hoy ya es ausencia:








domingo, 10 de diciembre de 2023

g.a.r.r.a.p.a.t.e.r.o. y más

Hace unos días, la semana pasada, caminaba por el condominio de mañana cuando vi un ave negra sentada sobre una de las jacarandas jóvenes que crecen en el terreno del súper y se asoman por la barda de nuestro terreno. Será un zanate, pensé sin pensar mucho, pero algo me decía que no. Era más grande, para empezar, y aunque negra también, no me parecía conocida. Entonces me acerqué y la fotografié varias veces. Definitivamente no era un zanate.

Era hermosa.

Miren:

Y se quedó ahí posando para mí.

Miren otra vez:

Entonces subí la foto a instagram, preguntando si había un ornitólogo en la sala que me pudiera dar razón del bicho. No hubo. Entonces se me ocurrió etiquetar a una conocencia que tengo en aquella red (hermana de otra conocencia más cercana, aunque en persona nunca he visto a ninguna) que es bióloga (creo) y fotógrafa apasionada de aves. 

Y me contestó, diciéndome que se trataba de un "garrapatero" (de nombre científico Crotophaga ani). También se le conoce como garrapatero piquiliso, chulie (en Colombia), anó chicojudíoch'ikbu'ul (en Yucatán), matacaballos de pico liso (Chile), maúri (en Bolivia), pirincho negro chicotijuíl pico liso , vacamuchacho (en la Amazonía peruana) y tijo (en Costa Rica), como consta aquí, donde se pueden averiguar más cosas sobre él.

Parece que el pájaro no es tan propio de Morelos, según el mapa que allí mismo aparece. Igual el que fotografié andaba de vacaciones. También parece que es propio de zonas de cultivo, donde se alimenta, entre otras cosas, de garrapatas del ganado, y este andaba en plena ciudad. Espero que no perdido.

La RAE aporta lo suyo, aunque no parece muy precisa en este caso:

garrapatero
 
1. m. Col., Ec. y Ven. Ave de pico corvo, pecho blanco y alas negras, que se alimenta de garrapatas que quita al ganado.

Y menciona un solo sinónimo: "tijo". Me hizo mucha ilusión saber con quién me había encontrado en mi paseo matutino.

Unos días después, capturé otro pájaro hermoso con la camarita rosa y volví a consultar a mi conocencia, pero esta vez no obtuve respuesta (así es la cosa en redes). Entonces indagué en gugle y todo parece indicar que se trata de un "pinzón mexicano".

Mírenlo sobre la malla verde:



Y aquí, nomás porque sí, lo que aporta el DLE sobre este pájaro, aunque no habla de la especie de este lado del mar, pero, eso sí, describe en gran detalle la de aquel lado:

pinzón
 

1. m. Ave paseriformedel tamaño de un gorrión, con plumaje de color rojo oscuro en la cara, pecho y abdomen, ceniciento en lo alto de la cabeza y del cuello, pardo rojizo en el lomo, verde amarillento en la rabadilla, negro en la frente, pardo con dos franjas transversales, una blanca y otra amarilla, en las alas y negro con manchas blancas en la cosa. Abunda en España, se alimenta principalmente de insectos, canta bien y la hembra es de color pardo. 


Y por si a alguien, como a mí, le quedaba la duda, "paseriforme", en este contexto significa:

2. adj. Zool. Dicho de un aveQue se caracteriza por tener tres dedos dirigidos hacia delante y uno hacia atrás, para poder asirse con facilidad a las ramas, aunque hay especies terrícolasU. t. c. s. f., en pl. como taxón.

En un contexto más general significa solo:

1. adj. Que tiene aspecto de pájaro.

Y ya nomás de pilón, el origen del término, que nos remite a esa manera en que solemos nombrar lo nuevo, comparando con algo más que nos resulta familiar o que hemos nombrado antes:

Del lat. passer, -ĕris 'gorrión' y -forme.