martes, 6 de marzo de 2012

Desde finales de la semana pasada, se empezó a acumular la ropa en mi cuarto, sobre las sillas, fuera del clóset. A eso se sumó la cama, que pasó de estar medio tendida a completamente deshecha y así llegó el fin de semana, con cansancio acumulado de muchos días. Por si esto no fuera suficiente, cerró el domingo con un encuentro espeluznante entre mi hijo y yo: la adolescencia, la menopausia, las muertes sin procesar, la ira contenida, los miedos reprimidos...

Ayer, casi no podía moverme. Me bañé y me fui a dar clase en automático. Cuando regresé a casa: había más ropa acumulada, además de trastes, papeles y libros, todo en desorden, igual que mi ánimo: sin sentido. Así transcurrió el día, sobre el cuestionable salvavidas de la televisión.

Hoy me levanté al alba, llevé a mi hijo al transporte escolar, medité y me volví a dormir antes de reiniciar la vida. Recogí cada pieza de ropa, la doblé o extendí según el caso, y las formé sobre la cama recién tendida para iniciar su acomodo en el clóset. Lavé un par de ellas y otras se fueron al cesto de la ropa sucia. Lavé también algunos trastes y me volví a bañar, con atención y con mi champú de chocolate.

Con mi mundo en vías de encontrar cierto orden, me dispongo ahora a salir al de afuera, con más ánimo aunque con el alma aún vacilante...

4 comentarios:

  1. Conozco ese "desorden temporal". Yo lo conozco, pero eres siempre tú la que es capaz de poner en orden las palabras que me lo hagan reconocible...

    De este modo:

    "Quien es capaz de ordenar las palabras,
    Es capaz de ordenar aquellas otras cosas menores...tales como la misma vida..."

    Un abrazo más fuerte que nunca, si de algo sirve...

    Palabras y más palabras de regreso y de vuelta...

    Encantado de volver Adela,

    David.

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  2. Un abrazo siempre sirve y si es más fuerte que nunca, más. Gracias, David, por seguir estando, por ayudarme a encontrar el sentido a través del reflejo de tus palabras en las mías. Abrazo fuerte de vuelta sobre el mar...

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  3. Leí tu texto y vi que no tenía titulo, empecé a jugar con algunos posibles: "caos, cansancio, desencuentros... acumulación".
    Todo se va acumulando como la ropa y los trastes, como los sentimientos que de pronto agobian, invaden y que después de un tiempo debemos ordenar.
    Gracias Adela por ayudarme a reflexionar!

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  4. Gracias a ti, Ceci, por leer mis palabras y por compartir tus reflexiones, por conversar conmigo y darle vida a este espacio que adquiere sentido cuando los otros, tú, lo visitan y dan cuenta de su paso por aquí.

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