sábado, 2 de febrero de 2013

Final de enero

Un pino, más bien un trozo de pino, seco, marchito, inservible una vez que las fiestas terminaron, espera que el carro de la basura se lo lleve. Mientras tanto, una parvada de golondrinas vuela en círculos sobre la calle, olas de pájaros haciendo espirales. Luego se posan una junta a otra, unas enfrente de otras, sobre los cables de luz, o de teléfono o sobre meros alambres. Repiten el ritual un par de veces.

El árbol me entristece.
Las golondrinas me hipnotizan. Me alegran.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario