jueves, 6 de marzo de 2014

Sonido en peligro de extinción


por Javier Roselló Iglesias

Hay sonidos ya prácticamente olvidados. Por ejemplo, cuando un disco de vinilo concluía su última canción en el tocadiscos (tocadiscos. 1. m. Aparato que consta de un platillo giratorio, sobre el que se colocan los discos de gramófono, y de un fonocaptor conectado a un altavoz) y se quedaba girando lentamente -33 revoluciones por minuto- con la aguja en la espira final, en un ruido cadenciado que entremezclaba el zumbido del motorcillo eléctrico del plato, el roce permanente de la aguja y el murmullo crepitante de fondo de los callados altavoces (o parlantes).

Aún recuerdo perfectamente cómo a veces tardábamos en darnos cuenta de que ya había acabado de sonar la última canción del disco, absortos como estábamos en silencio, simplemente escuchando nuestra propia respiración y el palpitar de nuestros corazones.

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