viernes, 14 de marzo de 2014

Tú Yo Nosotros


Renunciaste a tus alas y acogiste el silencio. Con las manos en los bolsillos, deambulaste en soledad. Te protegías así del sufrimiento. Lo intentabas al menos, guardando dentro, muy dentro, el dolor.

Miré tus ojos y vi ese dolor. No había palabras. Reconocí en tu mirada triste el reflejo de mi propia soledad, de esa misma decisión de guardarme el dolor dentro, muy dentro.

Nos buscamos. Nos encontramos. El miedo nos atenazó y nos perdimos.

Vivimos arrancados más de treinta años. Deambulamos con el sufrimiento escondido. Sonreímos también, casi a pesar nuestro, y amamos también, quizás con poco menos miedo.

Hoy despliegas tus alas guardadas. Hoy le pongo palabras a mi tristeza. Te la cuento. Nos escuchamos. Hoy se funden las soledades en ese beso anhelado. Hoy nos reencontramos. Nos amamos, por fin...

2 comentarios:

  1. Adela, me gustó mucho mucho. Gracias por compartir! Toya

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  2. Toya querida, qué alegría saber que te has pasado por aquí y más aún que me dejes tus palabras. Me alegra tanto que te haya gustado. Ya amerita vernos en persona, ¿no? Mientras tanto un abrazo grande grande para ti.

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