martes, 18 de noviembre de 2014

Invitado: David Whyte



NOMBRAR EL AMOR DEMASIADO PRONTO

Es una dificultad humana, hermosa pero muy dolorosa. El quiebre de nuestro corazón proviene en gran medida de intentar nombrar a quien amamos o lo que amamos y la manera en que lo hacemos demasiado pronto en el vulnerable viaje  de descubrimiento. Nunca podemos saber al inicio, cuando nos estamos dando a otra persona, a un trabajo, a un matrimonio o a una causa, exactamente en qué tipo de amor estamos participando. Cuando exigimos algún tipo específico de reciprocidad antes de que la revelación haya florecido completamente, nos encontramos decepcionados y desconsolados y en ese pesar podríamos perdernos la forma particular de amor que es de hecho posible, pero que no cumplió con nuestras expectativas iniciales demasiado específicas. Al sentirnos despojados, asumimos nuestra identidad como alguien que está decepcionado del amor; nuestra decepción casi orgullosa nos impide ver la falta de reciprocidad de la persona o de la situación simplemente como una difícil invitación a una forma de afecto más profunda y aún irreconocible.

El acto mismo de amar siempre se convierte en un camino humilde de aprendizaje, no solo cuando seguimos su modo difícil y descubrimos sus formas diferentes de humildad y hermosa postración, sino extrañamente a través de su presentación fiera a todas sus incontables formas, sorprendentes y diversas, cuando se nos pide continuamente y en contra de nuestra voluntad que nos rindamos de tantas maneras diferentes, sin saber exactamente, o de qué forma, cuándo o cómo, el misterioso regalo será devuelto.

Nombramos sobre todo para controlar, pero aquello que vale la pena amar no quiere estar sostenido dentro de los límites de un llamado demasiado estrecho. De muchas maneras, el amor ya nos ha nombrado antes de que empecemos a articular lo que está sucediendo, antes de que podamos pronunciar las palabras adecuadas o entender qué nos ha ocurrido o sigue ocurriéndonos: una invitación al arte más difícil de todos, amar sin nombrar en absoluto.

Original en inglés y fuente, aquí.
Traducción al español, mía (dedicada a JRI).

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