miércoles, 20 de enero de 2016

Cuestión de enfoque 2


Hipocampos.

Colas de camaleón.
Churritos de caca.

Fueron algunas de las etiquetas que evocaron entre mis alumnos de secundaria unos aretes que recién estrenaba yo el día de ayer. Además, claro, sirvieron para que una de ellas compartiera el asco que le había producido ver un video de un caballito de mar macho pariendo a sus hijos, frente a la cara horrorizada de otras compañeras.


La que propuso la tercera comparación me señaló, además, que contaba yo con aretes mucho más bonitos. Y, la verdad, es que a mí, los aretes nuevos (que del otro lado del Atlántico se llamarían pendientes) me gustan. (Si no, no los habría comprado.) Lo que llamó mi atención fue el trabajo: están tejidos a mano, por la hija de una amiga muy querida, y llevan una cuenta de un color que me resulta atractivo. Además, a mí me sugieren una clave, no de fa ni no de sol, pero sí de alguna música desconocida y misteriosa...











No hay comentarios:

Publicar un comentario