sábado, 19 de marzo de 2016

Amistad 21


para Susana, por tantos años

Hace mucho tiempo ya (y parece que en una galaxia muy lejana) estudiábamos el último año de la preparatoria. Varios compañeros habíamos escogido el Área II, dedicada a las ciencias químico-biológicas. Más adelante, yo me apartaría de esas disciplinas para estudiar literatura y  creo que conservé una pequeña bióloga frustrada (no demasiado) dentro de mí. Otros amigos sí siguieron la senda de las ciencias naturales, entres ellos Susana Magallón, que hoy es investigadora en la UNAM. La vida nos llevó, pues, por caminos diferentes y nos ha vuelto a reunir en algunas ocasiones a lo largo de todas estas décadas (ya más de tres). Pero gracias al Facebook (sí, soy bastante fan) ahora mantenemos un contacto virtual y un pelín más frecuente.

Una mañana hace un par de meses, me encontré con que mi amiga Susana me había dejado un regalo en mi muro: esta fotografía, tomada por un colega suyo, que viene a ser (en mis palabras) algo así como la madre de las plantas con flor:

Fotografía de Jürg Schönenberger

Me encantó la fotografía y, sobre todo, el gesto de amistad que hoy agradezco aquí, escribiendo y pensando en mi amiga bióloga. Y comparto, además, su explicación que, lejos de ser "demasiado biología tan temprano en la mañana", fue el complemento perfecto para la imagen:

La plantita se llama Amborella trichopoda y es nativa de Nueva Caledonia. Es un ejemplar femenino (algunas plantas, como Amborella y las papayas, tienen individuos que solo hacen flores masculinas o femeninas). Lo interesante es que esta especie es la rama evolutiva más antigua de todas las plantas con flor. Es decir, desde el origen de las plantas con flor, ha transcurrido la misma cantidad de evolución hacia Amborella, que hacia cualquier otra angiosperma. Otra manera de decirlo es que el ancestro que comparte Amborella con cualquier otra angiosperma es el ancestro común de todas las angiospermas. (S.M.)

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