lunes, 5 de septiembre de 2016

i.n.s.e.c.t.o


¡Qué bichos más fascinantes estos! Porque supongo que este ser que me encontré en el jardín de mi consultorio el sábado pasado cumple cabalmente con la descripción de un insecto: cuerpo dividido en cabeza, tórax y abdomen; un par de antenas y tres de patas —eso seguro—. Lo de la respiración traqueal está más allá de mis posibilidades y supongo que tendría alas, aunque no llegué a verlo volar.





Este ostentaba, además, esa suerte de membranas coloridas y translúcidas en las patas traseras. Sin duda, un espécimen digno de la imaginación más creativa.

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