miércoles, 16 de noviembre de 2016

sueño 9.


Y se me siguen presentando las visitas tras los días de muertos.

Anoche tuve sueños complicados, angustiantes, mezclados con series de televisión (tal vez por la gripa que tengo, tal vez porque así es mi mente). Pero ya para despertar esta mañana (parecía el cierre de todo el movimiento onírico de la noche), soñé con mi amiga Dasha (que en octubre pasado cumplió cinco años de muerta).

Aparecía erguida con toda su elegancia y belleza, vestida de blanco. Radiante. Se me acercaba y me preguntaba por qué no había ido a verla y saludarla. (Se ve que yo recién llegaba a su casa y no me había dado el tiempo.) Pero como cuando vivía, no reclamaba, te hacía estas preguntas desde el amor y las ganas de verte.

Yo entonces me acercaba y nos abrazábamos. Fuerte. Muy fuerte. Yo le pedía que me disculpara y sabía que ya lo había hecho. Que en realidad no hacía falta preguntárselo.

Me desperté con una mezcla de contento y tristeza en el corazón.
La extraño y me encantaría volver a abrazarnos.

Hoy para ella, unas nubes blancas, como su vestido de anoche:



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