jueves, 12 de enero de 2017

/ plano / cenital /



Así se veía la Torre de Belém hace ya cerca de 3 años, un día de mayo. Y resulta que a este tipo de toma se le llama cenital (tema del grupo de fotografía para hoy). Para lograrla, se coloca la cámara desde arriba, totalmente perpendicular al piso. Quizá en mi fotografía no sea válido lo de "totalmente", pero bastante cercano quedó el ángulo.

Un ángulo es también un punto de vista, o sea, el modo (o modos) de considerar un asunto o cualquier otra cosa. Hoy me sorprendo volviendo a Lisboa, otra vez. Allí donde me sentí tan acompañada y tan amada. Pero hoy el abandono duele menos, aunque el tema, como me señalaba hace poco mi amiga Joana, está aún tierno ("muy" decía ella...). Hoy me deleita (aun con saudade) el recuerdo de la ciudad blanca y se reaviva el anhelo de volver. Hoy el fantasma de verde sigue transformándose en personaje de novela. Y así hasta que la transmutación se complete.

Y como me aconsejaba Joana (cuyas palabras valoro y agradezco de corazón), quizá como escritora "es mejor para la creación que permanezcas colgada de la magia de este larguísimo amor, que se retroalimenta por la distancia y los contratiempos". Qué bonita manera de decirlo. 

Hoy descubro que el ángulo es más novedoso que azotado. Con más luz y menos nubes.

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