sábado, 11 de abril de 2020

Hoy


Hoy empiezo a desayunar pasado el medio día. Las horas empiezan a dejar de tener sentido. Voy a la cocina por el segundo tiempo: el yogur con muesli y el té negro, después de la naranja.

(Hoy no hice la cama. Hoy no me quité el pijama.)

Me pregunto si Ana estará guisando algo. (No me la encontré en el camino.) Pero a medida que me acerco, huelo que plancha. Es un aroma sutil: la mezcla del vapor con el de la tela caliente. Y me invade una sensación de calma. De vuelta a la niñez. De estar en otro sitio.

Debe ser la casa de mi abuela Rosa, supongo. Seguro allá se planchaba. Quizá en el cuarto de las muchachas. Quizá en la cocina. No tengo imagen, pero el olor me roza la piel y me transporta a ese espacio de calma. También de nostalgia.

De ahí me lleva a Chimal: mi comadre siempre dice cómo disfruta planchar. Y huele igual, supongo. Aunque no suele hacerlo cuando estamos nosotros de visita, imaginármela planchando me da paz.

Le comento algo a Ana y ella empieza a hablar de los espacios femeninos, y de la irrupción de lo masculino, y de no sé qué más.

Yo dejo de escucharla para quedarme con el olor.
Me calma. Tmbién me humedece los ojos.

4 comentarios:

  1. Cada relato tuyo tambn me transporta, mi abuela, el cuarto de las muchachas (que tenía el tamaño de mi dpto de recién casada), sus pláticas, el olor a plancha.
    Gracias amiga, abrazos apretados.

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    1. La capacidad de evocación, amiga, una de las mayores virtudes de las palabras. Me alegro que viajemos juntas, a la distancia. Abrazos apretados de vuelta...

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  2. Sí Adelita, ese olor tan peculiar de la planchada. Lo recuerdo vívidamente en el cuarto de artiba en la casa de Uxmal, donde Cata planchaba y acomodaba la ropa sobre la cama de la muchacha, que en ese tiempo estaba sin usar. ¿Te acuerdas de Cata? ¡Cómo te quería!

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    1. Sí, Olguita, de Cata me acuerdo, sobre todo como una sonrisa enorme que iluminaba el mundo por donde fuera que pasara... Todavía trabajó con ustedes en el departamento de Coyoacán, ¿no? Qué bueno que me leas y me comentes y platiquemos y compartamos nuestros retazos de recuerdos. Te quiero.

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