jueves, 12 de marzo de 2026

v i e n t o




Del lat. ventus.

  1. m. Corriente de aire producida en la atmósfera por causas naturalescomo diferencias de presión o temperatura.

Así define la RAE este fenómeno. Curiosamente, uno de sus sinónimos es simplemente "aire", como en la expresión "hace aire". "Aire" solito en su primera acepción es: m. Gas que constituye la atmósfera terrestre, formado principalmente de oxígeno y nitrógeno, y con otros componentes como el dióxido de carbono y el vapor de agua.

O sea que cuando este gas se mueve "hace viento", ¿no?

Pues así amaneció mi pueblo hoy. En realidad desde la madrugada, empezó el viento a colarse por la ventana entreabierta de mi cuarto y al final la cerré porque no me podía volver a dormir. 

Después de levantarme, me fui a caminar con todo y viento, claro, y un chaleco por si las dudas. Y me puse a pensar cómo el viento, en realidad no se ve. Porque el aire no se ve, y sigue sin verse aunque se mueva. ¿Y cómo sabemos que hay viento?, me pregunté. 

Entonces, me puse a hacer una lista de todas las maneras en que nos damos cuenta que hay viento:

ADENTRO: las persianas que chocan contra la ventana, una y otra vez; el sonido del aire colándose por las rendijas (su ulular); el baile frenético de los móviles de mi balcón; los papeles que emprenden el vuelo desde la mesa o las servilletas desde la barra de la cocina

AFUERA: las hojas secas (de jacaranda, tabachín, guamúchil, moringa, ficus), las bugambilias secas, las flores secas de moringa o de jacaranda que danzan en coreografías caprichosas por encima de los adoquines o del pasto; mi pelo que se va de un lado a otro sin que yo pueda evitarlo; menos aves volando (las golondrinas y los zanates parecen ser los más intrépidos); ráfagas de olores, más intensas, más efímeras; el agua de la alberca rizándose, llenándose de olas pequeñas; mi piel que se me enchina al roce del aire fresco; la blusa que se me desabotona si me descuido; el susurrar de las hojas; las bugambilias de diferentes acumulándose junto a la pared del fondo detrás de los últimos tres edificios; Copal y Simba, los gatos de Santiago y Yare, volviéndose locos: corren y saltan y se trepan y maúllan y lloran y parecen ansiosos: los columpios en un parque que se mueven por sí solos; las nubes que cambian de forma aceleradamente y se fugan sin que nos demos apenas cuenta






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