sábado, 11 de abril de 2026

rosa blanca


Ayer que salí a caminar me detuve, como siempre, frente al rosal de mis vecinos de la planta baja del penúltimo edificio. En realidad son de menos tres rosales entrelazados: uno de rosas carmesí, otro de rosas color casi vino y uno tercero, que recién descubrí, de rosas blancas. (Off-white dirían mis papás y yo descubro que en español a ese tono se le llama "blanco roto".)




Fotografío una de sus flores, la única de momento, un par de veces desde distintos ángulos. Bajo las fotos a mi compu y me olvido. A media noche, más bien de madrugada, me levanto al baño y se me vienen a la cabeza los versos de José Martí, que me aprendí de memoria hace décadas, aunque cuando busco el poema en línea veo que me he comido una línea y la recupero. También me veo, borrosa, en la oficina de mi papá de niña pasando el poema en máquina de escribir (supongo que así nos entretendría en alguna ocasión), aunque ahora que lo pienso quizás era otro: "Fusiles y muñecas" de Juan de Dios Peza que empieza así: "Juan y Margot dos ángeles hermanos...". 

Pero volviendo al poeta cubano, nunca están de más sus palabras, más en estos tiempos:

Cultivo una rosa blanca
En julio como enero,
Para el amigo sincero
Que me da su mano franca.

Y para el cruel que me arranca
El corazón con que vivo,
Cardo ni ortiga cultivo;
Cultivo la rosa blanca.


Qué visión tan budista, tan profundamente amorosa y compasiva. Ojalá hiciéramos todes los mismo, aspiráramos al menos a poder hacerlo. Y otro gallo nos cantara. Seguro.



 
en internet me encuentro una pieza del trompetista libanés Ibrahim Maalouf con el título del poema de Martí; en su interpretación se refiere a él y a los cubanos. Por ellos y por los libaneses y los palestinos y los sudaneses y los estadunidenses y los nuestros y los que parecen no serlo y los que parecen no importarnos,
cultivemos la rosa blanca.


 

No hay comentarios.:

Publicar un comentario