El sábado anterior a este, fuimos a Tepoztlán a celebrar, con nuestra sangha raíz (la de Shambhala) la llegada del Año Nuevo Lunar (losar en tibetano), que este año estará regido por el Caballo de Fuego masculino, de energía muy intensa, dicen.
De camino a Tepoz (Santiago al volante y yo de copiloto), nos encontramos con este ser que iba en la misma dirección, por lo menos durante una parte del trayecto.
Cómo no pensar en Mahakala, el protector del Dharma de cuatro brazos y color negro. Habíamos estado practicando con él/para él los días anteriores al inicio del año, durante lo que entre los mexicas se llamarían días funestos, los últimos días del año saliente: aciagos, peligrosos y de mala suerte.
Así la vida, la magia y el año nuevo:
protectores por todas partes, en diferentes atuendos, si nos abrimos de corazón a su presencia.