domingo, 29 de septiembre de 2013

Otoño 3


Cuando empieza el aire frío de finales del año a colarse entre los rayos del sol que se debilita, la Ñaña busca formas de conservar el calor. Sin duda es una artista de la cobija. Es capaz de hacerse un refugio, plegando un cobertor o un sarape a su alrededor. Ahí, se acomoda y se cubre, y pasa casi desapercibida.

A veces se deja la cola afuera.


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