martes, 16 de diciembre de 2014

/r/e/s/c/o/l/d/o/


rescoldo.
(De rescaldo).
1. m. Brasa menuda resguardada por la ceniza.
2. m. Escozor, recelo o escrúpulo.
3. m. Residuo que queda de un sentimiento, pasión o afecto.



"¡Qué bonita palabra!", podrías decirme , con los ojos tristes y profundos que me enamoraron hace más de treinta años. 


Lástima que hoy no me lo parezca.

Lástima que la lista con palabras nuestras se haya cerrado.

Lástima que esas brasas menudas se vayan apagando día a día. (No hay cenizas para resguardarlas, ni ánimo, ni amor.)

Lástima que escuezan mientras se apagan.

Lástima que después de más de 10,000 días, hoy se extingan sin remedio.

Lástima que donde hubo fuego, hoy solo queden recuerdos destejiéndose.

Lástima que de donde hubo fuego, hasta las caricias terminen por esfumarse.


"Qué triste que de los rescoldos ya casi ni residuos queden" podría decirte yo, con los ojos profundos y tristes que dicen que heredé de mi abuela María Luisa.


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