martes, 11 de agosto de 2015

trizas/añicos/polvo

O de la propia recomposición a través de los selfies


triza1.
(De trizar).


1. f. Pedazo pequeño o partícula dividida de un cuerpo.
hacerse ~algo.
1. loc. verb. Destruirse completamente.
hacer ~s.
1. loc. verb. Destruir completamente, hacer pedazos menudos algo.
2. loc. verb. Herir o lastimar gravemente a una persona o a un animal.

añicos.

(Der. del celta *ann-cf. gall. anaco 'pedazo de pan').

1. m. pl. Pedazos o piezas pequeñas en que se divide algo al romperse.
hacer ~ a alguien.
1. loc. verb. coloq. Causarle gran fatiga, física o moral. La noticia me hizo añicos.



polvo.

(Del lat. pulvuspor pulvis).
1. m. Parte más menuda y deshecha de la tierra muy seca, que con cualquier movimiento se levanta en el aire.
hacer a alguien ~.
1. loc. verb. coloq. Aniquilarle, vencerle en una contienda.
2. loc. verb. coloq. Dejarle muy cansado o abatido.
3. loc. verb. coloq. Causarle un gran contratiempo o trastorno





Bueno, supongo que estas bonitas definiciones dan una idea aproximada de aquello a que me refiero (sin intención de ponerme [demasiado] dramática). Pues sí, yo que hace un año creía que era tan de una pieza y resulta que no, que era tan susceptible de desmoronarme, de desplomarme, como todos y como todo. (Lo que el amor nos hace creer...)


Ya del todo desmoronada, no me ha quedado más que emprender la labor de recomponerme (sí, ya sé, para volver a desmoronarme día a día...). Hacerme selfies nuevos (tan vilipendiados por algunos, cuando se trata solo de los viejos y queridos autorretratos de siempre con una tecnología nueva) y volver a los que me hice es una manera de intentar reconocerme de nuevo.


Está clarísimo que no soy la que era, ni la de ayer y muchísimo menos la de hace un año. Y también está claro que no sé quién soy hoy. Y quizá justamente ahí esté la posibilidad de la liberación, la respuesta al anhelo de soltar, la cristalización de la aspiración de renunciar. Ayer volví a descubrir que pelearme con lo que siento, que rechazar la nostalgia, los recuerdos y el dolor solo los alimenta (como la leña al fuego) y que, al contrario, dejarlos correr (como un río en su cauce) va abriéndole espacio a la calma. 


Como diría Shunryu Suzuki (en traducción al español de mi amiga Berna):

«La única forma de soportar el dolor es dejar que sea doloroso.»


Para cerrar, pues, un pedazo de mí de hace apenas unos cuantos días:



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