lunes, 23 de noviembre de 2015

Pensando en doña T


Me voy hasta su casa en Chimal, a ese lugar que mi hijo considera su segundo hogar, después de nuestro depa en Cuernavaca. Nuestro hogar por doña Teresa, que siempre me decía que le quitara el "doña", pero a mí aún no me sale. Que nos abrió los brazos de su familia cuando los encontramos cerrados en otros lugares. Y así se han mantenido, primero con su presencia amorosa, discreta, constante, como otra abuela de Santiago, y ahora con su recuerdo persistente, como las flores de ese jardín suyo que siempre nos espera y que es siempre cuando lo visitamos.



Con todo cariño, hoy como siempre, pienso en doña T

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