domingo, 13 de diciembre de 2015

Soledad 2


La primera soledad la escribí aquí hace cinco años y un mes y a lo largo de los años del blog se ha colado en muchas entradas, en diferentes contextos, con diferentes disfraces. Hace un par de años empecé a vislumbrar la posibilidad de la compañía y hace un año esa ilusión se desmoronó por completo.

Y no es que no sepa estar sola. Incluso sé disfrutar cuando no tengo más compañía que la mía. Pero hoy, en diciembre, después de ti, la soledad se siente más punzante. Quizá porque perdí la costumbre.

Hace cinco años y un mes, mi amiga Fernanda comentaba así mi entrada: La incapacidad del ser humano de aceptar la soledad como una condición irremediable lo obliga a actuar de maneras incongruentes. Me incitaba también a preguntarme qué me falta.

Y es una buena pregunta. Nada, en realidad. Pero añoro, sí, una presencia cálida junto a mí al despertar, una mano en la mía al ir por la calle o un beso en los labios antes de dormirme.

Nada más.

1 comentario:

  1. Cosas estas últimas, amiga mía, ciertamente difíciles de conseguir ahora y siempre.

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