sábado, 14 de mayo de 2016

Crónica de una composición


"Composición con plato y ajo" era la consigna para la fotografía de ayer en el grupo donde subimos una foto diaria. Ahora sí no tenía nada en mi archivo para cumplir con el reto. Bueno, podía armar algo en casa y fotografiarlo. Entonces fui a la cocina a buscar uno de los elementos en el lugar donde guardo los ajos: Una pieza de cerámica pintada de amarillo, con hoyos para que respiren sus habitantes, una tapa del mismo color y la palabra "Alls" pintada en verde. (Esta la compramos en un viaje a Valencia mi entonces marido y yo. Cuando nos divorciamos, lo convencí de quedármela, argumentando que él seguramente volvería a Valencia y podría comprar otra. Creo que ninguno de los dos volvió.) Cuál no seria mi sorpresa cuando destapé el contenedor de ajos para encontrarme, al fondo, con un mísero dientito. (Yo que esperaba una rozagante cabeza.)

Y ahora quedaba lo del plato. Había pensado en uno de vidrio, decorado con espirales rojas y doradas, que casi no uso. Pero era enorme y el ajito acabaría haciendo el ridículo ahí solo. Entonces recordé un plato minúsculo que compré hace dos años en Lisboa (en una tienda que tenía unas maravillas de cerámica tradicional portuguesa, bajando por una calle, adoquinada claro, desde la catedral, en una curva donde parecía imposible que los tranvías fueran capaces de subir y bajar al mismo tiempo). Originalmente lo había pensado como un regalo y al final, decidí quedármelo yo como recuerdo de mi estancia en la ciudad blanca. (La idea es hacerle un armazón de alambre y colgarlo en la pared pero eso no ha sucedido aún.)

Y así quedó mi improvisada (y minimalista) composición con plato y ajo (y de pilón, un reflejo):


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