lunes, 31 de julio de 2017

Invitado: Dzongsar Jamyang Khyentse Rinpoché










La mayoría de nosotros tiende a resentir que se nos confronte con la verdad, y del resentimiento brota la negación. El ejemplo más obvio es que nos sentimos molestos cuando se nos fuerza a reconocer la naturaleza ilusoria de nuestras vidas y la realidad de la muerte. Además, nos disgusta contemplarla, aun cuando la muerte es una verdad universal e irrefutable. Nuestra reacción habitual es fingir que nunca sucederá, que es como lidiamos con la mayor parte de las demás verdades inconvenientes que nos resulta difícil tolerar.  


Original en inglés y fuente, aquí.
Traducción al español e imagen, mías.

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