jueves, 26 de marzo de 2020

Hoy


Hoy salí al balcón. Había sol y pensé que podría tomarme el yogur ahí fuera. Casi me sabe mal tener un balcón con sol adonde salir a tomarme un yogur.

Los árboles se sienten más cerca desde el balcón. No hay cristal de por medio. Se van llenando de hojas recién nacidas. Me dan ganas de pedirles que nos esperen. Que no se apresuren. Que no nos dejen atrás. Que pronto saldremos a estar junto a ellos y a reverdecer. 

Se oyen los pájaros. Uno, como apalomado, pasa volando. De pronto, el motor de un auto. Solo. O de una moto. Sola. De fondo, ruidos como de maquinaria pesada.

Me pregunto si seguirán las obras en el Bernabéu. Y si no, ¿qué será de sus trabajadores? También me pregunto qué será de Araceli, la mujer venezolana que suele hacer la limpieza de casa una vez a la semana y a quien le han dicho que no venga. Y no cobra, claro. De momento.


Sin respuestas, vuelvo a entrar. Y cierro el balcón.

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