La base de la ausencia de miedo es desarrollar renuncia. Renuncia aquí significa superar esa mentalidad agresiva, muy dura y resistente, que evita cualquier gentileza que pudiera entrar en nuestros corazones. El miedo no permite que la ternura fundamental entre en nosotros. Cuando la ternura teñida de tristeza toca nuestro corazón, sabemos que estamos en contacto con la realidad. Lo sentimos. Ese contacto es genuino, fresco y muy crudo. Esa sensibilidad es la experiencia básica de la condición de guerrero, o valentía humana, y es la clave para desarrollar renuncia libre de miedo.
A veces, la gente encuentra que ser tierno y crudo es amenazante y aparentemente agotador. La apertura parece demandante y consumidora de energía, así que prefieren cubrir su corazón tierno. La vulnerabilidad puede a veces ponerte nervioso. Es incómodo sentirte tan real, así que prefieres insensibilizarte. Buscas algún tipo de anestésico, cualquier cosa que te proporcione entretenimiento. Entonces puedes olvidarte de la incomodidad de la realidad. La gente no quiere vivir con su crudeza básica ni aun durante quince minutos. Cuando la gente dice que está aburrida, suelen querer decir que no quieren experimentar el sentido de vacío, que es también una expresión de apertura y vulnerabilidad. Así que toman el periódico o leen cualquier otra cosa que esté por ahí en la habitación, incluso lo que dice en una caja de cereal para mantenerse entretenidos. La búsqueda de entretenimiento para que haga de niñera a tu aburrimiento se legitima pronto como pereza. Semejante pereza implica, de hecho, mucho esfuerzo. Tienes que estar constantemente poniendo en marcha cosas en las cuales ocuparte: te sobrepones a tu aburrimiento entregándote a la pereza.
La genuina ausencia de miedo es lo opuesto a esa estrategia. La ausencia de miedo es una cuestión de aprender cómo ser. Estar ahí todo el tiempo: ese es el mensaje.
Original en inglés y fuente, aquí. Traducción al español e imagen, mías.
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