La experiencia sigue a la intención. Donde sea que estemos, lo que sea que hagamos, todo lo que necesitamos es reconocer nuestros pensamientos, sensaciones y percepciones como algo natural.
Sin rechazar ni aceptar, simplemente reconocemos la experiencia y la dejamos pasar.
Si sostenemos esto, a la larga nos encontraremos con que somos capaces de manejar situaciones que antes nos parecían dolorosas, atemorizantes o tristes.
Descubriremos un sentido de confianza que no está arraigado en la arrogancia o el orgullo. Nos daremos cuenta de que siempre estamos protegidos, siempre a salvo y siempre en casa.
Original en inglés, aquí. Traducción al español e imagen, mías.
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