miércoles, 26 de agosto de 2026

Invitada: Jetsunma Tenzin Palmo


Como sabemos, nuestra sociedad, especialmente en el momento actual, está basada en crear más y más y más codicia. Para la mayoría, nuestras necesidades básicas han sido satisfechas desde hace tiempo. Ahora estamos enfocados en codicia pura y dura. La gente está pagando millones de dólares solo para crear un sentido de necesidad de algo que es totalmente inútil. Y entre más inútil sea, más hábilmente trabajan sicológicamente para hacernos sentir desfavorecidos si no lo tenemos. ¿Cuántas de estas cosas extrañaríamos si nunca jamás hubiéramos escuchado siquiera de ellas? 


hoyas en flor en mi balcón: gratuitas y gozosas









Original en inglés, aquí.Traducción al español e imagen, mías.


martes, 25 de agosto de 2026

Duelo 5 / Carta 3 y última


Pasó el día de tu cumpleaños (el mismo de mi hijo, difícil de olvidar) y no te felicité . Fue una decisión consciente. No tenía caso reabrir nada, aunque tú estés convencida de lo contrario. Te pensé y te mandé aspiraciones de las buenas, aunque tú no lo sepas. Como dices, tú fuiste el objeto de muchas emociones, de las buenas y de las malas, no la fuente. Y para mí lo único que hace sentido hoy, para seguir trabajando en el camino (como me lo sugeriste tantas veces), es soltar ese objeto (soltarte que no es lo mismo que sacarte de mi vida) y centrarme en lo que a mí me pasa adentro, en pos de mi verdadera naturaleza. 

Tristemente tu compañía dejó de ser un apoyo en este camino y tampoco puedo ya ofrecerte yo la mía. Se nos perdió la resonancia.

¿Por qué?, te preguntarás (o no). Tu decisión consciente de no mirar hacia adentro, sino invertir tu energía en juzgarme, analizarme, decirme qué hacer, interfiere con una relación genuina. Las palabras no importan llegaste a decir en tu último mensaje de correo (que de alguna manera, a mi manera, te contesto aquí). Eso equivale a contravenir una instrucción clave de Guru Rinpoché, citada en numerosas ocasiones por nuestro propio maestro vajra:

Though my view is as spacious as the sky, my actions and respect for cause and effect are as fine as grains of flour / Aunque mi visión sea tan espaciosa como el cielo, mis acciones y respeto por la causa y el efecto son tan finos como granos de harina

En otras palabras, no se vale descartar nuestras palabras ni nuestras acciones con la justificación de que todo es vacío y entonces no importa lo que digamos y hagamos: principio básico del budismo en todos los vehículos. Quizás sea tu forma de defenderte de tu propio dolor, de tus propias kleshas, de todo aquello que has proyectado en mí sin darte cuenta.

Lo siento, pero es justo eso lo que no quiero ni puedo sostener.

Me pregunto si habrá algo de salvadurismo blanco en tu actitud, en tu hacer tonglen por mí, en tu falta total de conciencia de ti misma, en tu incapacidad para mostrarte vulnerable y ver para adentro. Quizás. Ojalá lo puedas ver y trascender algún día. No hace falta que te lamentes por mi dolor (ese que tú imaginas que tengo) ni por ninguna de mis experiencias: juzgarlas no te hace entenderlas en absoluto. Taking the high ground, tampoco.

Getting over a little hurt, dices sin abrir la puerta ni un ápice para saber qué pasa más allá de tu propia nariz. Pero si hace años decidí no confrontar a mi mamá cuando ella decidió quitarme el departamentito que ella y mi papá me había regalado, menos me voy a poner a discutir contigo, intentando inútilmente dialogar con alguien que ha decidido no escuchar. Mejor opto por trabajar con mi propia mente y te agradezco la oportunidad para hacerlo.

Tu irresponsabilidad emocional es tu responsabilidad.

Y me doy cuenta, sí, que aún hay enojo y molestia de mi lado. Mejor que ansiedad y angustia, sin duda. Y todo, parte del camino. Para seguir andándolo necesito recuperar mi agencia y escribir estas palabras es parte del proceso. Aunque nunca las leas.

Recuerdo que durante los primeros meses de nuestra relación, cuando fuimos tan felices reuniéndonos a practicar y platicar todos los martes por la mañana, te compartí un sueño que había tenido contigo y en el cual nos habíamos enfrentado a un conflicto. "¿Entre nosotras?", preguntaste asustada. "Noooo", te contesté, nosotras estábamos intentando resolver la situación juntas. ¿Habrás tenido acaso una premonición de lo que vendría después? ¿Habrás vivido momentos similares antes con otras personas? Me pregunto, pero ya no le doy vueltas.

Hablar distintos idiomas no es para mí que yo me enfoque en el sufrimiento y tú en la iluminación, según tu explicación. Pareces olvidar que samsara y nirvana son los dos lados de la misma moneda y no se resuelve el primero ignorándolo y centrándonos en el segundo. De hecho, es imposible hacerlo así, pues solo se logra perpetuar la separación de la que surgen la confusión, la ignorancia y ese sufrimiento al que tanto le temes. 

Hablar distintos idiomas es para mí el resultado de dejar de escuchar a la otra persona e interpretar lo que lo que dice exclusivamente desde nuestra perspectiva. No hay ya posibilidad de comunicación. ¿Para qué desgastarse entonces?

Nunca se trató de que no me gustaran tus respuestas y de que, por ende, no quisiera dialogar al respecto. Mi vivencia fue sentir que me dejabas de escuchar y de ver y, desde ahí, ¿cómo podría dialogar? Ojalá hubiera podido explicártelo. Ojalá lo hubieras entendido. Pero como dice mi hijo: "El hubiera no existe".

¿Cómo vas a remover los oscurecimientos que nublan tu verdadera naturaleza si no los puedes ver, si no quieres verlos?

Tristemente, no te puedo ayudar. O quizás sí, dejando de interferir. Distanciándome sabia y hábilmente, como sugirió nuestra maestro que hiciéramos cuando una situación solo estaba causando daño.

Te deseo, pues, que encuentres la felicidad trascendente y trasciendas el sufrimiento.
Las rosas estos días ya se han secado.
Y conservan trazas de una belleza que también pasará.












sábado, 22 de agosto de 2026

CDMX


La Latino

Yo le sigo diciendo "de efe", porque es allí donde yo nací: en el DF, en el defectuoso, en el Distrito Federal o México DF. Ciudad de México, o peor CDMX, no me dice nada. Me resulta ajeno, como de alguien más. También me puedo referir a la megalópolis meramente como "México", pero hoy hay a quien eso le resulta confuso.

el Monumento a la Revolución

En fin, que el pasado fin de semana me fui de "vacaciones" al DF. Estuve de visita con mi amiga más antigua (como dice ella y es cierto, desde los primeros años de la primaria; antes decía "la más vieja" pero hemos rectificado): Pilar (Pili pa los cuates), quien se encargó de organizarnos unos días de actividades típicas capitalinas: cine (no se pierdan Cocodrilos, que llega a la Cineteca Nacional el 25 de septiembre), teatro, museo, comidas, exposición de joyería (ámbar chiapaneco y un joyero audaz y carismático) y exposición (maravillosa) de cerámica/escultura de Elena Somonte, comadre de Pilar. También hubo comida india (buenísima), continentales y reencuentro con otras amigas. ¿Qué más se puede pedir?

echando la siesta en Arcos de Belén

El domingo nos lanzamos a La Lagunilla, primera vez para mí. Caminar por los puestos del famoso mercado (supongo que parecido al Rastro madrileño que la pandemia me impidió conocer) fue como volver al mundo de mis papás, sobre todo el de él: antigüedades, muebles, adornos, que podrían haber sido suyos. Me pregunto por qué mi papá, con su pasión por el centro de la ciudad y los objetos antiguos y el arte y la ropa nunca me llevó a La Lagunilla. Sería un escenario de su otra vida, quizás. 

Me hubiera comprado una pareja de elefantes pequeños, de cerámica brillante con un diseño sencillo (¿minimalista?) y curvo en rojo y blanco y blanco y rojo. De los 70, dijo la dueña del puesto. Como de película vieja de Jane Fonda de joven. 

el reloj de Bucareli
(regalo del último emperador chino, Puyi, con motivo del primer centenario de nuestra independencia)

Andar por el DF siempre tiene para mí un sabor a viaje en el tiempo. Hace 30 años que no vivo allá y tengo más recuerdos que otra cosa. Cuando voy ahora, se me queda un pie en el pasado y aunque lo disfruto, no volvería a vivir allá. Ya no sabría cómo.

el segundo piso del Perifércio, de regreso a casa de Pili

El último día fue de andar por el centro hasta llegar a la Academia de San Carlos, al lado de Palacio Nacional (para la expo Temporal de Elena). Como otra vida. Como otro mundo: lleno de gente y con la posibilidad de comprar algo a cada paso, muchas veces en la calle misma (desde jengibre fresco de tamaño espectacular, hasta calcetines, 3 encendedores por el precio de 1 o frascos gigantes de crema Teatrical, de la rosa, con olor a mi tía Olga y a la abuela de Pilar).

El Caballito de Sebastián en Reforma

Me acuerdo que cuando estudiábamos en La Moderna, habrá sido en la secundaria, nos dejaron hacer un trabajo sobre el primer cuadro de la ciudad y su arquitectura y su historia. Fue mi papá quien nos llevó a mí y a mi equipo, cuyos integrantes ya no recuerdo, a hacer el recorrido y a sacar fotos de las de antes, con cámara y rollo que luego había que esperar a revelar. Hoy uso una cámara digital, cuyo contenido tengo que pasar a la compu antes de poder compartir. Mi vocación vintage. Qué se le va a hacer.

atardecer desde la cafetería del Liverpool del centro, en el 7o piso, donde nos refugiamos de la lluvia
(con todo y La Latino otra vez)

¡Gracias, Pili!
Casi lista para la que sigue.


viernes, 21 de agosto de 2026

Invitado: Dzongsar Jamyang Khyentse Rinpoché


Desearle felicidad a quienes te han lastimado~

Cada uno de nosotros ha sido lastimado por personas que hemos querido y aunque podamos insistir en que lo hemos olvidado todo, rara vez lo hemos hecho. Para ayudar a calmar cualquier dolor persistente, visualízalos en el lugar de honor y mientras das pie a bodhichitta,* deséales todo lo que es bueno. Si pensar en ellos sigue siendo doloroso, es una señal de que no has soltado el sentimiento de que te han agraviado. Trata de no enfocarte en ello. En cambio, admite ante ti mismo que aún te estás aferrando a tu dolor. Entonces concéntrate en desearles toda felicidad y anhela asumir tú mismo todos sus sufrimientos. Y ten muy presente que para aquellos que están comprometidos seriamente con la práctica del dharma, las relaciones difíciles proporcionan el suelo más fértil para esa práctica.

*una mente que se esfuerza por alcanzar la iluminación y está imbuida con la motivación compasiva de ayudar a otros (aquí puedes leer más sobre ello en inglés)

unas flores chimaleñas para ti, también

Original en inglés, aquí.
Traducción al español e imagen, mías.

jueves, 20 de agosto de 2026

Invitada: Roshi Joan Halifax


De Unfinished Vow ["Voto inconcluso", un ensayo de la autora]: Seamos inquebrantablemente claros sobre lo que la destrucción de Gaza no es. No es una pena privada que haya que manejar con ejercicios de respiración. No es una crisis de salud mental en los corazones individuales de los palestinos. Un niño muriendo de hambre bajo el bloqueo no tiene un trastorno de apego. Una madre tratando de sacar a sus hijos de los escombros no carece de resiliencia. Esto es sufrimiento impuesto, en la frase de Coates, sufrimiento con autores, presupuestos, cadenas de suministro y votos. Psicologizarlo o espiritualizarlo como la tragedia general de samsara es convertirse en cómplice silencioso de ello. Cuando la palabra genocidio debe decirse, y hay momentos en que debe decirse, nombra precisamente esto: sufrimiento que es colectivo en su imposición y que, por lo tanto, solo puede atenderse colectivamente: a través del atestiguamiento, a través de la protesta, a través del rechazo, a través de la solidaridad, a través de la protección de los vulnerables, haciendo que los perpetradores rindan cuentas. Hubo rabinos e imanes y sacerdotes y maestros budistas entre quienes dijeron esto públicamente, y yo fui uno de ellos, porque el silencio es, también, una postura.  


Original en inglés, aquí. Traducción al español, mía.


jueves, 13 de agosto de 2026

l u c i é r n a g a s


Apenas dos apariciones de luciérnagas en casi 17 años de este blog: aquí (en un poema de desamor, desilusión, decepción de hace un pelín más de 11 años) y acá (en un texto sobre cosas efímeras de hace casi un año). Hacía siglos que no veía luciérnagas. En una parte de mí creía que ya nunca las iba a volver a ver y, oh sorpresa, el primer finde semana de agosto en Chimal, nos reencontramos las luciérnagas y yo (no que para ellas significara algo, o quizás sí...). 

Salimos al jardín con mi comadre, que iba a guardar a su gallo, y nos dijo: "Es la hora de las luciérnagas: cuando empieza a anochecer, pero aún hay luz". (Y yo que pensaba que había que buscarlas en la oscuridad.) Y de pronto se encendió una lucecita allí y se apagó, y luego otra allá y se apagó, y luego otra y otra y otra. Me volví a sentir niña: maravillada del fenómeno. Llamé a Santiago, pensando que quizás nunca las había visto. Me aseguró que sí y se quedó también a ver el espectáculo conmigo y con Yare. (Al día siguiente repetiríamos con Ángeles, quien también las ve en su casa y también se maravilla.)

Esa primera tarde noche, descubrimos que una de ellas estaba en el piso, desde donde seguía prendiéndose y apagándose. Fuimos por ella y la sostuvimos en las manos. Aquí un par de fotos que hizo Yare de las mías, mientras el bicho maravilloso nos regalaba su luz:



Después de la sesión de fotos y de preguntarnos por el bienestar del insecto, que parecía incapaz de seguir volando, lo posamos en una planta, donde yo le tomé una foto menos nítida, más abstracta, digamos:


Recordé que de niña, las veíamos y perseguíamos mi hermano y yo en el jardín de la casa de mi abuela Rosa. En alguna ocasión las atrapamos y las metimos en un frasco de vidrio. Luego las habremos soltado (espero). Y mis recuerdos de luciérnagas se desvanecen allí, en la casa de Jalisco 222 antes 800. He visto fotos en internet de lugares, en Japón quizás, donde han fotografiado miles y aparecen como múltiples trazos luminosos sobre un espacio oscuro, pero nada que ver con la experiencia viva, aunque hayan sido pocos bichos los que rondaban el jardín de mi comadre.

Qué dicha de reencuentro.
 

miércoles, 12 de agosto de 2026

tres...cero


caras de infancia

Y así, changuito, llegas al tercer piso.

Uncanny, if you ask me.

Así describía este cumpleaños tuyo en un texto que salió hace un par de días en el grupo de escritura de los lunes. El tema era colapso o estado colapsado y lo que me vino a la cabeza fue un berrinche homérico que hiciste a los 2 o 3 años en la terraza de un McDonald's en Plaza Cuernavaca adonde habíamos ido de paseo con tu papá. El colapso fue la técnica de dejarte caer como peso muerto para evitar que te alzáramos con rapidez y luego patalear y revolverte de un lado a otro en medio de una sinfonía de gritos y llanto. También sorprendente, misterioso, asombroso, increíble, raro, extraordinario, inesperado, si me lo preguntas.

Uncanny.

Así, en el mejor de los sentidos, podría describir mi vida contigo.

Este último año llegamos por fin a terapia para aclarar patrones poco sanos entre nosotros. La terapeuta comentó que no era común atender a madre e hijo en un espacio como ese ni atestiguar una relación como la nuestra: cercana, honesta, amorosa. Y nos acompañó para seguir encontrando los caminos de la independencia en nuestro vínculo como adultos. Gracias por compartir el lugar y el tiempo.

Este último año reanudaste los estudios de Letras Inglesas y te ves contento, entusiasmado, comprometido. Yo me alegro.

Este último año, hemos retomado, muy recientemente, el proyecto de comunidad, con Yare y con quien se vaya sumando: familia, familia escogida, amigues. Un espacio de convivencia donde buscamos trascender la individualidad sin borrarla. Acompañarnos en el camino de la vida desde nuestra propia autonomía. Parece que llegaremos a manifestarla. Ojalá.

Este último año volviste a acompañarme en momentos difíciles, desafiantes, de angustia, de duelo. Este último año te he acompañado en momentos buenos y malos y regulares. Qué fortuna.

Y así inicias un nueva década, la de los 30. Aunque como diría Rinpoché, el valor que le damos al aniversario es conceptual y ultimadamente inexistente, estos hitos sirven como pretextos para expresar lo que sentimos y hacer aspiraciones: así pues, te quiero, te admiro, te respeto, te agradezco y espero que en la vida encuentres siempre la manera de ser feliz, relativamente, y que no cejes en tu camino por alcanzar la felicidad trascendente.

Bol ye. A lot.


primera celebración treintañera en Chimal
(foto de Yare)


jueves, 6 de agosto de 2026

Invitada: Jetsunma Tenzin Palmo


En lo que respecta a otras personas, no necesitamos reaccionar siempre ante cómo actúan otras personas. Ese es su problema, no el nuestro. Internamente, deberíamos estar relajados, permitir a los demás ser quienes son, y permitir que las cosas se nos resbalen, como si nuestra mente fuera un sartén con teflón antiadherente. No deberíamos dejar que todo en nuestro interior se caliente más y más como una olla de presión. No deberíamos convertirnos en alguien con mente como olla de presión. Deberíamos permitir que las cosas simplemente se muevan y no juzgar tanto. Las personas son personas. Simplemente permíteles ser quienes son. No podemos cambiar a los otros. Pero podemos cambiarnos a nosotros mismos: el único cambio al que podemos aspirar es cambiar nuestra propia respuesta frente a las acciones de los demás. Eso lo podemos hacer. 


Lo podemos ver como la repetición de un programa en la tele. Ay no, no ese otra vez. Siempre estamos reciclando interminablemente las mismas situaciones viejas y las mismas respuestas viejas. Así que cambiemos el canal. Cultivemos una mente menos criticona, mayor compasión, mayor gentileza y un buen sentido del humor. Creo que es muy importante 
realmente sonreírnos a nosotros mismos y sonreír a los demás. 


Jetsunma sonriente en México, 2007

Original en inglés, aquí. Traducción al español, mía.