Ya tenemos todo lo que necesitamos. No hay necesidad de mejora personal. Todos estos viajes que nos echamos encima —el miedo potente de que somos malos y la esperanza de ser buenos, las identidades a las que nos aferramos tan profundamente, la rabia, la envidia y las adicciones de todo tipo— nunca tocan nuestra riqueza básica. Son como nubes que tapan temporalmente el sol. Pero todo el tiempo nuestro calor y brillantez están justo ahí. Esto es quien realmente somos. Estamos a un abrir y cerrar de ojos del despertar pleno.
| atardecer espectacular con luna nueva: ayer |
Original en inglés, aquí. Traducción al español e imagen, mías.
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