lunes, 11 de julio de 2016

h.e.l.i.c.ó.p.t.e.r.o




Los helicópteros son bichos que siempre me han caído bien, de lejos. Ni me he montado en uno ni se me antoja. Cuando mi hijo era pequeño (empezaba a hablar) y pasaba uno de estos, decía inequívocamente vécoco (eso sí, la esdrújula clarísima). Este vocablo quedó por ahí consignado en una lista que su padre fue haciendo a mano.

Y nomás por el gusto, la definición oficial (la cual menciona el origen pero no lo explica, así que me puse a averiguarlo — helico signfica espiral y -ptero, ala, así que esta aeronave es una suerte de ala espiral o de espiral alada...):


helicóptero
De helico- y ‒́ptero.
1. m. Aeronave más pesada que el aire y que, a diferencia del avión, se sostiene a merced de una hélice de eje aproximadamente vertical movida por un motor, lo cual le permite elevarse y descender verticalmente.

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