jueves, 23 de julio de 2026

Duelo 3 / Carta 1


No tengo idea cómo empezar. O cómo terminar. Cómo poner en palabras las conversaciones que he tenido contigo aunque tú no lo sepas.

En realidad tú y yo ya hace un buen rato que dejamos de conversar.

Si traigo a mi mente algún momento de esos largos intercambios que tuvimos virtualmente en zoom, antes o después de practicar juntas, me pregunto si en realidad nos estábamos escuchando o si cada una hablaba frente a quien acabó por convertirse en un mero espejo o una mera proyección de la otra.

Parecía que creábamos un espacio de seguridad y de compañía y de amistad en una edad más o menos avanzada de la vida. Algo difícil, dijiste. Quizá fue así durante un rato. Luego se desplomó. Y tampoco debería de sorprenderme/nos que eso suceda en esta dimensión que habitamos donde nada permanece. Pero aún me perturba cuando se acaba: intento desde siempre aferrarme a algo seguro.

No hay tal.

¿Cuándo dejamos de hablar el mismo idioma? ¿Cuándo dejamos que nuestros neuróticos patrones habituales interfirieran sin remedio entre nosotras?

Quizá cuando, después de aquel desencuentro monumental, me expresaste tu verdad, advirtiéndome que no me iba a gustar...

Hoy salí a caminar, retomando poco a poco esos hábitos sanos que me sostienen. Y me encontré con unas rosas de distintos colores en el rosal de la vecina del primero del penúltimo edificio.

Te las dejo como muestra del cariño que hubo y como parte del proceso de soltar.

Las rosas también se marchitarán y no por ello habrán sido menos hermosas. Que no llegues a verlas es lo de menos.













miércoles, 22 de julio de 2026

Invitada: Pema Chödrön


El sol solo tiene un día

Los navajo les enseñan a sus hijos que cada mañana, cuando sale el sol, es un sol completamente nuevo. Nace cada mañana, vive durante un día y en la noche muere, para nunca regresar otra vez. En cuanto los niños son suficientemente grandes para entender, los adultos los sacan al amanecer y dicen: "Este solo tiene solo un día. Debes vivir ese día de una buena manera, para que el sol no haya desperdiciado su precioso tiempo". Reconocer la preciosidad de cada día es una buena manera de vivir, una buena manera de reconectarnos con nuestra alegría básica. 


el sol de esa mañana en mi recámara




















Original en inglés, aquí. Traducción al español e imagen, mías.

lunes, 13 de julio de 2026

Invitado: Dzogchen Ponlop Rinpoché

 

El cambio ocurre aun mientras piensas que las cosas permanecen igual. En ese momento, ya están cambiando. Un minuto piensas que estás en control: "Todo va bien". Pero si miras un poco más de cerca, está cambiando. . .
Lo que el Buda enseñó es que no hay necesidad de controlar el cambio. Solo necesitamos cambiar nuestra percepción. Necesitamos cambiar la manera en que vemos el cambio. Necesitamos desarrollar habilidad y sabiduría para adaptarnos al cambio. Una vez que tienes esa habilidad, puedes aprovechar lo mejor posible una situación cambiante.





Original en inglés, aquí.
Traducción al español e imágenes, mías.

sábado, 11 de julio de 2026

Duelo 2


Es 2 porque resulta que hay un "Duelo", así sin número, aquí, en una entrada del 11 de abril de 2011. Es un poema sobre la pérdida y el dolor, pero hoy no tengo ni idea quién era el objeto perdido. Y el 1o de junio de 2012, 14 meses después, aparece un "bereavement", aquí, un duelo en inglés, cuyo objeto supongo que era L.

Antier cuando desperté, me encontré con Celeste iluminada por gotas de luz matutina en mi recámara. Y pensé en ella, claro, en quien me la regaló para mi vigésimo cumpleaños, hace más de 43 años (como cuento detalladamente acá). Y pensé también cómo la pérdida de esa amistad es un duelo que se me ha ido quedando pendiente y eso que ya va más de una década. J y yo fuimos, me parece, mejores amigas y cómplices totales: en nuestro amor por Mr. Hendricks (maestro guapísimo de inglés en la Moderna), en nuestro primer trabajo en Interlingua (saliendo de la prepa), en nuestro viaje a Europa (para el cual es que habíamos trabajado por primera vez), en nuestras primeras relaciones amorosas (ambas derivadas de aquel primer trabajo). Después hubo un desfase en nuestra relación (matrimonio y maternidad) y nos reencontramos como madres solteras, tras nuestros respectivos divorcios. Y viajamos juntas, con todo y nuestros respectivos retoños, que también se hicieron amigos (y un poquito más) durante un rato. Nos visitábamos en nuestras respectivas casas; nos recomendábamos libros, pelis y series; nos escuchábamos y apoyábamos en los avatares de la vida. Hasta que ya no.

No sé a ciencia cierta qué llevó al rompimiento definitivo, al final de nuestra amistad. Recuerdo entre brumas una llamada de ella para felicitarme por un cumpleaños. Me regañaba (en el contestador del teléfono fijo) por no estar disponible para tomar la llamada. Recuerdo su ausencia en una comida con otras amigas para presentarles a mi "prometido" (ella era la única que lo había conocido antes en aquel viaje a Europa). Recuerdo unos cuadros de Adrián medio envueltos en periódico y dejados en la caseta de guardias de su condominio (yo se los había prestado para que decorara su casa y los necesitaba para sufragar la clavícula rota de Santiago). Y sé también de un triángulo amistoso del cual yo quedé eventualmente excluida.

Así es la vida y cada una tiene su responsabilidad en lo sucedido. Yo hoy tengo la necesidad de darle un cierre a la historia que se había quedado nada más trunca. Sin reclamos. Sin resentimientos. Aún con tristeza pero con la certeza de que soltarla, soltarnos, soltar es la única opción viable a estas alturas del partido. Agradeciendo y apreciando lo que disfrutamos y compartimos y dejando ir lo que ambas, más inconsciente que conscientemente, nos lastimamos a pesar de nuestras mejores intenciones.

Antier, cuando abrí mi compu acompañada de mi primera taza de té negro me encontré con la noticia de la muerte de Bonnie Tyler, cuyo "Total Eclipse of the Heart" conocimos J y yo en  nuestro periplo por las calles de Londres (como conté aquí hace 14 años), antes de París, Celeste y Ámsterdam. Entonces ella completó el relato en un comentario a la entrada. Aún éramos amigas. El eclipse total del corazón sigue encabezando mi banda sonora original.

Como bien sé, como paciente y como terapeuta, un duelo nuevo abre o remueve duelos viejos. Hoy les empiezo a dar espacio a esos duelos removidos con la intención de ir cerrando pendientes. Quizá lo más doloroso sea la pérdida de espacios donde me sentí segura y querida. Como dice mi maestro, esperar no encontrar dolor en samsara (esta dimensión confusa en la que habitamos) es como esperar no encontrar hamburguesas en un lugar de hamburguesas. Traer el dolor al camino, junto con la alegría cuando la haya, es la manera de transformar nuestros patrones habituales y trascender el sufrimiento que nos generamos muchas veces sin darnos cuenta.

Así que a darle y a seguir escuchando y cantando a Bonnie Tyler:



jueves, 2 de julio de 2026

Invitada: Jetsunma Tenzin Palmo


Nuestra tragedia es que nos identificamos con todas las cosas erróneas. Nos identificamos con nuestra mente conceptual, nuestras profesiones, nuestra raza, nuestro género, los papeles que estamos jugando, nuestros recuerdos, nuestra infancia, las cosas que sucedieron... Nos identificamos con nuestras esperanzas y nuestros miedos y nuestros planes. Vivimos en nuestra mente pensante conceptual y pensamos: "Esto es quien yo soy". Y la gran introspección, el gran descubrimiento del Buda, fue reconocer que todo con lo que normalmente nos identificamos es exactamente lo que no somos. Y es también nuestra tragedia, porque aunque esté bien jugar un papel —todos tenemos papeles que jugar—, si creemos en ese papel y pensamos que eso es quienes somos, estamos en problemas. Un actor podría ser un actor brillante en escena, pero si se baja del escenario y sigue pensando que es Hamlet, bueno... 










Original en inglés, aquí. Traducción al español e imagen, mías.