lunes, 21 de septiembre de 2026

La muerte de Dr. Greene


Yo tuve una amiga muy cercana, L, que luego dejó de serlo. Pero la recuerdo. A veces. Hoy está cumpliendo 80 años y pienso en ella un pelín más, aunque no lo sepa. (Recuerdo cuando llegó a los 64 y su hijo mayor le puso "When I'm Sixty Four" de Los Beatles, o sea, hace 16 [!!!]. Tengo que acordarme de pedirle a Santiago que me la ponga a mí el próximo año...)

Platicábamos de tantas cosas y durante tanto tiempo que era increíble. Cuando íbamos al Vips cerca de su casa, solíamos presenciar el cambio de turno de las meseras. Uno de nuestros temas recurrentes eran nuestras predilecciones: programas de tele, películas, libros. En la primera peli que vimos juntos supe que también la conmovía Chavela Vargas.

Compartíamos nuestra devoción por ER, la serie médica por antonomasia (Urgencias en España y ER: Sala de emergencias en Hispanoamérica). Yo la había visto (y lo volvía a hacer cada vez que podía) a trompicones en la tele: en desorden, con capítulos repetidos, con otros a los que nunca llegaba: siempre me enganchaba. Alguna vez L me comentó que uno de los capítulos más conmovedores era la muerte de Dr. Mark Greene, uno de los médicos protagonistas en la sala de emergencias desde el primer día: empático, amable, honesto, no muy guapo pero con un no sé qué que qué sé yo (su mejor amigo era Dr. Doug Ross, interpretado por el bellísimo George Clooney) y, claro, excelente clínico. 

Yo obviamente lo conocía y amaba. Lo había visto enfermar de cáncer (tumor cerebral), someterse a una operación donde debía estar medio despierto, con la compañía de su pareja, la Dra. Elizabeth Corday, salir bien de la operación, para recaer un año después, tras haberse casado y recibido a su segunda hija Ella. Y luego, así como así, me encontraba con un ER donde Dr. Greene ya no estaba, pero nunca lo había visto morir, ni había encontrado donde retomar este capítulo o cualquier otro de la serie en línea.

Hasta que hace alrededor de un año y medio más o menos, mi sobrino Runs me regaló acceso a una plataforma que tenía disponibles las 15 temporadas de ER. No lo podía creer: un sueño hecho realidad. Por fin podía ver el final de la vida de Dr. Greene. Me puse a buscar el capítulo, en 8 temporadas de más de 20 episodios cada una y lo encontré (el penúltimo de la 8ava). Podía encargarme de ese pendiente.

Y entonces pensé: ¿para qué limitarme si puedo ver la serie completa y en orden? Me lancé, pues, a ver todos los capítulos de ER, indudablemente LA serie médica. Y la semana pasada, unos días después de que me extrajeran las dos muelas del juicio inferiores y sintiéndome especialmente vulberable , me puse a ver por fin el penúltimo capítulo de la temporada 8, "On the Beach". Llevaba ya varios anteriores llorando mientras Dr. Greene estaba cada vez peor, pero haciéndose cargo de su vida y de su muerte. El capítulo de su muerte, como me dijo L, es precioso y tristísimo. Seguí llorando. Pensando algo en ella, en que sería lindo poderlo comentar y en que soltar es, indudablemente, la mejor estrategia.

Ojalá L esté pasando un cumpleaños lindo...


No hay comentarios.:

Publicar un comentario